Prefacio
Hace algo así como 5 años y medio decidí emprender una búsqueda personal en lo que yo llamaba "sado" y no sabía del todo bien de qué trataba. Pero me interesaba. Y tanto como el sado en sí mismo, lo que me interesaba también era en cómo se relacionaban las personas que, como yo, gustaban de esto.
Sorpresa, no encontré tal cosa. La gente aparentemente no se relacionaba (o eran grupos reducidos y escondidos de los cuales nunca me enteré) y los pocos espacios nacionales on-line que descubrí se limitaban a un pequeño rejunte de 10 adherentes, de los cuales 7 eran los clásicos personajes chateros que pululan por las salas intentando ver una teta por webcam. No me interesaba.
Si la montaña no va a Mahoma...
Me negaba a conformarme con que eramos sólo dos o tres personas copadas, cotidianas, de esas que tranquilamente pueden ser tus compañeros de trabajo, en este asunto. Así que, sin mucho objetivo claro, creé una sala de chat, llamada #mazmorra.
La sala rápidamente se convirtió en un esbozo pequeño y desorganizado de lo que hoy conocemos como "la comunidad". Nos pasábamos el día un puñado de gente real, charlando de sado, de música, de fútbol, de la vida. Todos conocíamos nuestros nombres, nuestros gustos... en fin, nos conocíamos. Este puñado empezó a ser tan enviciante que nuevos actores se fueron sumando de a poco, para no despegarse más. Eventualmente también organizamos algunas salidas con la gente del chat, lo cual marcaría el puntapié de lo que luego fueron los clásicos eventos.
Yo, personalmente, estaba satisfecho. No quería salir de ciberlevante, quería relacionarme con gente afín. Y lo logré.
¿Y si somos más?
Acá es donde explota Mazmorra. Empecé a pensar que ese modelo tan exitoso en lo cualitativo, quizás pueda serlo también en lo cuantitativo. ¿Y si hay más gente como nosotros, cotidiana, que gusta del sadomaso y piensa que está aislada? Ok, veamos si podemos conocer a más gente...
Me puse a estudiar, a pensar, a dibujar, a diagramar... necesitamos un sitio web dinámico (¡no había ningún sitio web dinámico sado en Argentina!). Necesitamos un lugar donde el contenido lo generen los miembros, que fomente la comunicación personal y colectiva, que sea atractivo, que se actualice permanentemente, y sobre todo, que no asuste.
Que no asuste. En el mundo, prácticamente todos los sitios que conocía metían miedo: ¡¡el sado era algo oscuro y peligroso!! No, no vamos a aceptar eso, Mazmorra tiene que ser claro y amigable, un lugar que te invite a participar y compartir. Desmitifiquemos el sado e invitemos a todos los curiosos a conocerlo.
Finalmente, después de un par de semanas de arduo trabajo, un día como hoy, pero hace 5 años, yo registraba mi usuario en el primer portal sado de Argentina: Mazmorra.
Revoluciones
¡Boom! De repente eramos cientos. Estudiantes, amas de casa, jóvenes, viejos, de cualquier tribu urbana, ahí estábamos todos gritando "Mierda, no soy un loco solitario". La revolución había sido creada.
A partir de ahí, el trabajo en Mazmorra constó en seguir adaptando el espacio a las necesidades que la nueva comunidad va adquiriendo a medida que se hace más grande, más compleja y más madura. Y esto no es tarea de una persona, ni de un grupo de administradores. Esto lo hicimos siempre entre todos los que participamos.
Mazmorra ha cambiado la vida de muchos. No sólo ha guiado y marcado los parámetros en los cuales la comunidad hoy se mueve. En Mazmorra hay infinitas historias de amistad, de personas que encuentran aquí a sus parejas o compañeros de juego, algunos han alojado y ayudado en varios aspectos a otros miembros, se han mudado de país, incluso se han casado y tenido hijos. Sí, todas esas historias existen y pasan acá.
No, jamás pensé que algo así podía llegar a pasar cuando estaba tirado en el sillón de mi casa diagramando lo que podía llegar a ser el primer portal sado de Argentina. Así que después de 5 años, ¿qué es Mazmorra? Mazmorra es cada una de esas historias de vida, y cada vez que alguien hace un amigo, o una pareja, o se encuentra con otra persona en un hotel a sesionar, están haciendo Mazmorra.
Después de las 200 personas en un evento y de las miles de personas que entran todas las semanas al sitio, queda eso, la experiencia de muchas vidas que encontraron aquí su espacio y lo tomaron como propio.
El mayor éxito fue ver el sado en comunidad de una forma distinta y adaptar las circunstancias para que toda esa gente que estaba escondida por pensar que no estaban acompañados, pudieran salir y relacionarse. Supimos crear las condiciones para que sucedan las historias.
Dentro de 5 años volveremos a repasar qué tanto hemos crecido, pero ya saben... todo está en sus manos. Esperemos seguir construyendo nuevas experiencias.