Bienvenidos al El Nido del Cuervo, donde sus fantasías no sexuales se hacen realidad, siempre y cuando tengan la cuota al día…
¿Pensaron que me había ido para siempre y los había abandonado en estas tumultuosas aguas mazmorreras, mis queridos lectores? Nunca.
Esta columna, y un servidor estarán presentes hasta el Fin de los Días. Y si les hacemos caso a los Mayas, el Fin de los Días esta más cerca de lo que pensamos. La columna va a seguir hasta que ya no me parezca divertido hacerla. Porque ese es el objetivo de esta columna, mantenerme ocupado y divertido. Porque si estoy ocupado y/o divertido con esto, tengo menos tiempo para meterme en discusiones con los usuarios y hacer gala de mi sarcasmo que algunos consideran ofensivo, pero que otros lo consideran delicioso y hasta necesario al tratar con cierto tipo de sujetos.
Pero no temáis, mientras tenga una columna, ustedes van a tener su lugar donde pasar el rato y ver las cosas desde un lado mas liviano y ácido (como los caramelos Suchard).
¿Y qué tema les traerá hoy el Tío RavenCrow, mis queridos mazmorreros? Consultando los apuntes que tomo en todo momento sobre los “interesantes” temas que puedo llegar tratar (Nah… Mentira, tengo palabras BDSM en una plancha de telgopor a la que les tiro un par de dardos antes de sentarme a escribir) me decidí por un tema de alto contenido humano, como siempre.
En mi columna anterior, los que la leyeron sabrán que hable de un tipo de “Dominante” un tanto particular. Los que no la leyeron, todavía están a tiempo. Vayan a leerla, los espero frente a mi maquina de escribir.
¿Listo, ya la leyeron? Continuemos con esta serie de columnas “temáticas”. Hoy vamos a hablar de otro tipo de “Dominante”, tanto aplicable a hombres como a mujeres, pero que es mucho más visible en hombres que suman a sus parejas (confíen en mi, siempre es así).
Este nuevo tipo, podría llamarse “Dominante de Fin de Semana” o su equivalente en inglés, que seguramente suena mas cool e hipster aunque todavía no termina de convencerme esa nomenclatura. Es más, invito a los lectores a que aporten nombres para este nuevo tipo de usuario en los comentarios.
Estos tipos, nunca en su vida tuvieron contacto con el BDSM, ni siquiera tenían idea de que significaban esas letras (y si todavía no lo saben, por favor consulten la página 133 de su manual Mazmorrero) o de que acaso existiese algo así. Entonces, como comienzan estos individuos a interesarse por eso, se preguntaran ustedes y la respuesta es sencilla: Lo vieron en una película y decidieron intentarlo o tienen un amiga/o que es miembro de un foro o que se los comento al pasar y por eso deciden intentarlo.
Ojo, no quiero decir que este mal iniciarse así, es una forma tan válida como decir que Johnny Allon se les apareció en una visión con los brazos cruzados sobre el pecho, con una fusta en cada mano, como si fuese una especie de Tutankamon ultraterreno y les dijera que la distancia más cercana entre dos puntos es el recto camino del sadomasoquismo. Sí, seguro que a algunos de los lectores les paso y por eso están en este bienamado foro. Y por mas que la razón sea completamente inverosímil, es válida porque les dio la oportunidad de intentar algo nuevo que puede durar el resto de su vida. O no, como verán a continuación. Existen muchas formas de acercarse a este estilo de vida, y el que escribe no esta aquí para juzgarlos, aunque a veces así lo parece por la inquisidora barba candado que ostenta.
Lo primero que llama la atención hacia estos usuarios es que siempre que mandan un mensaje al foro, dejan en claro cual es su rol en la pareja (siempre, siempre tienen parejas). No solo dejan en claro su rol, sino que lo repiten un mínimo de tres o cuatro veces para que nadie dude de ellos. Es más, hasta lo hacen en temas que no tienen nada que ver con eso. Otra cosa característica de estos individuos es que a penas entrar al foro o a esto del BDSM, se compran todos los implementos que ven y que tengan una relación con el tema, aunque ellos no tengan idea de cómo se usan o si en verdad los van a usar, o si su pareja los va a disfrutar. Pero esto es mas como una compulsión de sacar “chapa” de “guacho pulenta” y que después terminan en un rincón juntando tierra como esos gimnasios hogareños que todos usan de perchero. Tal vez piensan que estos elementos funcionan por si solos, pero no. Y ahí se llevan su primer chasco, las “herramientas” por si solas no funcionan, y entonces empiezan las quejas.
La otra cosa llamativa es que estos usuarios mientras están el foro son todo lo degenerados que quieren ser, pero después de un tiempo, de más o menos tres meses (si es que están motivados) reniegan de su condición y enseguida piden la baja de usuario, porque “No vaya a ser que alguien llegue a enterarse de que me daban con fustas y látigos y me gustaba” (si tienen suerte).
¿Este tipo de usuario es peligroso? Me atrevería a decir que no, que es más inofensivo que el otro que trate en la columna anterior (dale, te espero, pero deberías haberla leído cuando tuviste la oportunidad) y paso a explicar el por qué: tarde o temprano, este usuario se aburre del tema y lo deja pasar sin pena ni gloria y archiva todo en su baúl de los cachivaches en desuso y deja todo ahí. Y cuando se va del foro, nunca vuelve porque lo considera una etapa superada. Muy pocas veces puede dar algún consejo sobre una técnica, porque no las puso en práctica nunca y cuando los da, es demasiado ambiguo en su explicación o escribe mucho y no dice nada y el lector queda con una extraña sensación de Deja Vu anecdótico (así como hago yo en esta columna, mis queridos lectores, pero ustedes ya sabían desde el principio las reglas del juego).
Creo que esta columna ya se alargó demasiado y como no quiero aburrirlos y tampoco sermonearlos, vamos a dejarla acá. Y como ejercicio para “estimular las celulitas grises”, como decía Hercule Poirot, los invito a que lean detenidamente algunos posts y se sorprendan gratamente al ver que lo que les cuenta el Tío RavenCrow es cierto.
Y como anteriormente mencione a Johnny Allon, les digo: Yo me voy, y viene la música!...