Cuando los que me aprecian me piden que escriba, lo hago con mucho afecto, poniendo lo mejor de mí, deduciendo de mi experiencia lo que me surge para idear tal o cual columna. Pero hoy no hay nadie que me haya pedido que escriba este texto aunque siento el imperioso deseo de hacerlo despues de haber leído tanto en las últimas semanas en el foro y por el solo hecho de defender a aquellos tan despreciados explícitamente y a la vez tan buscados implícitamente (¿histeria femenina, tal vez?).
Me refiero concretamente a los masturbadores, a esos muchachos indómitos que sin mas combustible que sus propios misiles de testosterona, miran, navegan, sueñan, fantasean.......que tal si no existieran? Que pasaría si aquellos y aquellas que tanto los desprecian pudieran erradicarlos?
“Estas reuniones están llenas de pajeros”.
¿Qué problema, no? Esto ya no es BDSM...
Para mí, que soy atorrantemente exhibicionista y degenerada (asi me calificó amistosamente un distinguido miembro de esta comunidad), ese deseo, ese brillito de ojos, ese morderse del labio inferior al verme, esa vulnerabilidad masculina imposible de ocultar, conservan para mí la inocente perversidad del sexo, en la relación virgen, pura entre estímulo y respuesta. Estímulos de imagen, de tacto, de oidos atentos a la orden suave o estricta, a los aromas que exhalo, en fin... la respuesta a los sentidos, a lo sensual, la respuesta natural de un macho al estimulo de la hembra, la respuesta que no se enturbia con dialécticas ni academicismos.
Menos diván y mas cama, menos seso y mas sexo. Para ellos, cuanto mas promiscua, mas oscura, mas morbosa, mejor. Lacan y Foucault, mejor para otro día, vos, ahora vení para acá...
Esa vulnerabilidad del macho siempre fue el mejor caldo para mi sex - business, lo que pidas a cambio, te lo daré. Y yo, Mujer Dominante, sólo pido gozar con un rato de tu sumisión. Poco o casi nada importa del allá afuera, el tiempo se ha detenido. Frente al deseo genuino, deseo autentico, deseo pleno de erecciones y mojaduras, se caen todas las máscaras y se acallan todos los discursos.
Hay quienes generan deseo y hay quienes lo ahuyentan. Yo siempre preferí y prefiero generarlo (aunque a veces me fastidie un poco, no siempre estoy de ánimo).
Muchos hay que no pueden acceder a ningun roce, a ninguna sensación a menos que les paguen a las chicas del ramo. Pero tristemente, rara vez salen satisfechos, mis masturbadores no son cualquier cosa, no les va el polvo rápido, primitivo, sin las sensaciones que buscan (si pedis con látigo, el precio se duplica y además lo usan sin ganas). Eternos eyaculadores que piensan en damas imaginarias del comic, perseguidores, fetichistas empedernidos, aduladores, piropeadores, a veces babosos, (tanto que a veces me hacen enojar) pero nunca desubicados ni irrespetuosos, voyeuristas irredentos de peliculas XXX y pole dance,..para ellos, siempre con la idea fija, espiando vidrieras de lenceria, revisando ropas de madres y hermanas o probándose algun rouge o unas panties de la esposa a escondidas, para ellos, que recorren el mundo buscando quizas sólo la imagen que los satisfaga, un signo, un alfiler de placer, va esta humilde defensa y un aplauso.
¡¡Arriba, mis cartoneros de una imagen!!