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Cartas prohibidas de Spiel I

Cortesía galante y sumisión masculina.

Cuando pienso en mi tipo ideal de sumiso, “caballero” aparece como adjetivo.

Veo a otras Amas, por no decir TODAS, que quieren lo mismo, aunque no usen esa palabra para decribirlo.

Mucho del “protocolo” BDSM tiene ritos que para la modernidad son caballerosos y para la actualidad “de sumiso”.

Entrenamos a nuestros sumisos para tomar nuestros abrigos, para llevar nuestras pesadas carteras llenas de maquillaje y fustas, procurarnos una silla o encender nuestros cigarillos.

Cuando lo extrapolamos a un entorno vainilla, estas conductas pueden ser parte del galanteo de una pareja reciente, motivo de burlas o ambas cosas.

Si en un bar, mi sumiso responde a una seña oculta y no notada por el entorno, y se levanta a traerme una bebida, que sabe de antemano es mi favorita, las reacciones van a ser variadas, heterogéneas y hasta me atrevo a decir, de variable cronológica.

“Pollerudo”, “dominado” van a decir mis amigas. “El yerno ideal”, “chapado a la antigua” va a decir mi mamá. “Si tuviera 50 años menos” va a decir mi abuela.

Si mis amigas, mi mamá o mi abuela, supieran el pacto que se esconde tras estos comportamientos pasaría a ser: “loca”, “enferma” o “degenerada” según al franja etaria que lo sentencie.

Mientras no lo sepan, mi sumi es caballero, digno de halagos o de burlas, pero caballero al fín.

He escuchado tanto a vainillas catalogarse como caballeros, como a sumis decir que su “caballerosidad” es educacional y no guarda relación con su condición sumisa.

¿Cuál es la diferencia entre caballerosidad vainilla y galanteo sumiso?

Pués….todo. Desde el motivo que la impulsa hasta el deseo de “servir” que le genera al sumi.

Una de las diferencias más notorias, es el tiempo. Sí, el tiempo en que estas conductas se prolongan.

La caballerosidad vainilla está muy relacionada al cortejo inicial. Y tiende a declinar de forma directamente proporcional a la cantidad de veces que amanecemos en la misma cama.

En cambio, el galanteo sumiso tiende a prolongarse como habito adquirido, sin contar que olvidarlo es digno de castigo.

En una relación vainilla se suele escuchar: “Antes me abrías la puerta del taxi, Carlos”, “¿Ya no me querés?”, “¿Es porque estoy gorda, no?”

En una relación BDSM se escucha el ruido del spank en las nalgas del sumi.

Estás en el Alter y te olvidaste de pararte cuando entró tu Ama para cederle el asiento, ya que ninguno está libre. Una mirada te basta. Estás en problemas.

El spank te espera a la vuelta de la esquina y no vas a olvidar tu error por los próximos días. No te vas a sentar por una semana ni que haya más asientos vacíos que en un show de Zulma Lobato. Vas a viajar parado en el colectivo aunque sea de larga distancia.

Las Dominantes necesitamos caballerosidad vainilla perdurable y sumisión galante.

Mas allá del tono cómico de la columna, es cierto que los BDSMistas somos como restauradores de conductas que desgraciadamente, entraron en desuso.

Es hermoso pensar que no son impuestas. Que la imposición es parte del juego virtual. Que el protocolo no lo es tanto porque son comportamientos espontáneos de nuestra naturaleza Sado. Que tenemos nuestro código.

Es hermoso pensar, que mi sumi se siente halagado por halagarme. Que no lo hace de mala gana. Que mi verdadero poder reside en el hecho de que mis necesidades como Dom se conjuguen con sus deseos como sumi.

Que mi verdadero poder reside en que la caballerosidad sea auténtica. Que hasta el dolor se desee y se espere. No el sumi como agente de caprichos, el sumi como disparador de ellos, como musa de fantasías galantes.

Las Dominantes no lo somos sin el galanteo sumiso, y el sumiso no lo es, sin caballerosidad.

Nosotras los hacemos sumisos, ustedes nos hacen Dominantes, nos construimos y en el eterno cortejo sado, nos hacemos felices.

 

Ahora, sé caballero y dejame un comentario.

 

Spiel.

 

Aclaración: Muchas partes de esta columna son en tono cómico, las afirmaciones son personales y no aspiran a ser universales. Ningún ego fue lastimado durante la creación de la misma, ni siquiera el de Zulma Lobato.

Escrita por SpielMitMir el domingo 21 de agosto de 2011 Compartir

Comentarios

22 ago '11 01:54hs
Sra, como siempre la felicito por la forma que tiene de redactar y expresarse, me encanto su primer columna, aunque, debo señalar, y se que usted lo entendera, que en algunos parrafos de la misma mi frase favorita se aplicaria muy bien (usted la conoce, no necesito excribirla) Desde ya la felicito por su "debut" como columnista y la vuelvo a felicitar. La quiere mucho, benhur
22 ago '11 03:56hs
Uno normalmente no reflexiona. Es casi por instinto que uno es impulsado a tener ciertas actitudes, de la misma manera en la cual si uno tiene sed busca agua. Buena carta : )
22 ago '11 18:40hs
Spiel como siempre ,realmente muy perceptible a las sensaciones y circuntacias que transcribis en este interesante texto se disfruta leerlo se reflexiona . saludos cordiales,
22 ago '11 18:48hs
Sra, excelente, observacion muy delicada e inteligente, esto tampoco deja de ser caballerosidad, cuando quiera le tengo el abrigo.
23 ago '11 18:08hs
Hermosa narrativa y es hermoso como swich compartir varios conceptos con usted ya que se la nota una SRA, si con mayusculas
24 ago '11 00:40hs
uppss y yo que pensaba que mi actuar d ecada dia no tenia nada que ver con la naturaleza sumisa si no con la simple caballerosidad :$ felicitaciones x su columna
Ferdragon dijo:
25 ago '11 01:52hs
Muy interesante. Muy acertado. Y siempre con tu maravilloso sentido del humor. Me has hecho pensar sobre la caballerosidad real. La que sería pura y altruista. Supongo que nada tendría que ver (en teoría) con sumisiones, ni con cortejos. Porque no habría una búsqueda del placer propio ni ajeno, sólo una necesidad de "hacer lo correcto" de manera desinteresada. O algo así.
25 ago '11 08:23hs
El hombre siempre se comporta como un caballero para conquistar a una mujer, y el hecho que sea gentil y atento no significa que sea sumiso.
25 ago '11 14:14hs
Gracias por los comentarios. starsky2010, eso es muy cierto. Difiero en que el hombre NO siempre se comporta como un caballero para conquistar a una mujer. La idea de la columna es pensar si la cortesía vainilla y la bdsm son iguales. Yo creo que la cortesía de mi sumi con una persona en la calle no es la misma que la que tiene hacia mí. Creo, también, que muchos sumis caballerosos no lo son en la vida vainilla y hasta puede darse a la inversa.Me interesan mucho sus opiniones. Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer mi columna! Spiel.
MOSHE dijo:
28 ago '11 02:32hs
Es preciso forjarse en la idealización. La MUJER como valor olímpico, como sustantivo, como certeza de pedestal. La adjetividad de lo caballero completa el círculo que inserta al sumiso como satélite de la MUJER en sustantivo, su planeta. El adjetivo se forja a hierro en el hombre y no sufre erosiones a lo largo del tiempo. Entonces, lo galante se sobrepone a cualquier ocaso de los vínculos. Un hombre que entronca con aquella MUJER que pliega su fuerza sobre sí misma, que hace visible en su luz, pero inaccesible en su opacacidad, la pepita de oro escondida en sus profundidades. En el hombre sumiso y la MUJER dominante, cuando lo caballero adquiere el valor de lo asimétrico, cuando se ajusta lo asumido con lo adjudicado,todo es perfectamente radiográfico, es vibrátil, no necesita explicaciones, es una danza, una coreografía insuperable. Hay un imaginario profundo que avala lo caballero desde la asimetría. Lo caballero nace para secundar a lo que se vuelve primario, a lo que se antepone al aire mismo que se respira. A lo que no se puede encerrar en jaulas de palabras. Lo caballero en lo vainilla depende de otro imaginario, es carne de otros devenires, está sujeto a otros entretelones del tiempo. es siempre efímero, porque en los juegos de la simetría(verdadero ademán de lo vainilla), hay afán de poder, hay dos juegos de la seducción del poder. Y como suele pasar en una relación exclusivamente vainilla, o en el mero ademán de la seducción a la vainilla. el poder agota a los que no lo tiene (o sea, a los dos). No puedo desprender el contenido de lo que se dice de quien lo dice. Uno no puede desprender una semántica de quien emite las palabras. Como yo admiro a Spiel (su voluntad, su aura, la forma en que se encarnan sus palabras), no dejo de quedar imbuído de su mirada sobre las cosas, de su sensibilidad para visualizar el delgado hilo en donde lo caballeroso deja de serlo, de vislumbrar los matices que separan lo caballeroso singular de lo caballeroso general, los transvestismos de la seducción, los camuflajes de lo vainilla y de lo BDSM. Maravilloso lo caballero cuando el otro ser lo valora desde su pedestal. Entonces, para mí, lo caballero no tiene tiempo, y, a la vez, se vive a cada instante como si fuese la mismísima eternidad.
LaCautiva dijo:
01 sep '11 08:10hs
Spiel, adorable tu columna, felicitaciones, y gracias por compartirla. Como switch, practico ese galanteo y de los dos lados, porque así como adoro que me adoren, tb adoro ser geisha. Disfruto muchísimo de los dos lados, y la idea del galanteo bdsm es maravillosa, gracias. Ahora bien, realmente son POCOS los hombres que saben cuidar de este vínculo con amor (sí, sin miedo a la palabra!), con cuidado, idealizando, como dice moshe. Muchos los que apenas sexualizan, y ni conocen la palabra erotismo. Pocos los delicados - y no por eso menos masculinos-, en sus gestos, en sus palabras, en el uso de su inteligencia, y menos aún los que prestan atención a nuestra sensibilidad con dedicación. Cuando soy sumisa, adoro percibir cada gesto de mi Amo, porque me conduce, porque respiro según su armonia y su ritmo. Putz, me doy cuenta q estoy deseante, qué bueno. Ahora bien, cuando se dá... es como vos decís: es la felicidad, de a dos. Un beso
02 sep '11 12:29hs
Spiel, disfruté mucho tu columna, la reflexión inteligente y los toques de humor. Me puso también a pensar en lo que llamás "caballerosidad vainilla", que curiosamente era parte del comportamiento machista y de la época de máxima dominación del hombre sobre la mujer. ¿No es paradójico que cuando el hombre más dominaba a la mujer, fuera servicial y "caballero", y ahora que la mujer se relaciona de manera más igualitaria con el hombre, la servicialidad caballeresca se haya perdido? ¿Quizás la caballerosidad vainilla fuera resultado de una actitud protectora del sexo "fuerte" para con el sexo "débil"? Bueno no sé. ¿Viste lo que hiciste? ¡¡¡Me hiciste pensar!!!
02 sep '11 13:47hs
SAbés que yo pensé lo mismo cuando escribía? De hecho,no lo puse porque se me abría del tema mas naif de la columna. Es increíble como lo resignificamos los bdsmistas. Para nosotros esos actos que solián ser machistas, vienen asociados al servilismo y en algunos casos humillación para con el hombre. Antes de saberme sado, disfrutaba de ciertas conductas que la sociedad denomina machistas, como éstas, claro que en mi mente nunca estaban asociadas a que yo era el sexo débil a proteger, mas bien todo lo contrario.Era el sexo fuerte que debía ser servido. Uffff me parece que dá para un hilo tengo mas cosas que decir! jajaja
eslave11 dijo:
20 dic '11 04:07hs
excelente descripcion y coincido plenamente en "Nosotras los hacemos sumisos, ustedes nos hacen Dominantes, nos construimos y en el eterno cortejo sado, nos hacemos felices" eso es lo que me encanta de esa sumision y adoracion a la MUJER como tal.. la felicito!!!!
21 feb '12 13:38hs
Estupenda columna muchas gracias por subirla. Aquí en Colombia se usa el término, " lo cortés, no quita lo valiente".. que viene como anilla al dedo frente a la columna referida.. Uno puede ser lo que quiera, sumiso, AMO, esclavo, DOMINANTE... chatarrero, mecánico, medico, filosofo, y no por ello, debe dejar de lado al menos la mínima buena educación. Debemos recordar que como tratamos nos tratan, a lo mejor no al principio, pero el buen ejemplo termina cundiendo. El buen trato y la educación, por sencilla que sea, se hace notar. Un buenos días, un cordial saludo, a una secretaria o a un portero me han abierto puertas ante personajes que al principio eran inexpugnables...
v 2.5b