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Una reflexión sobre fantasías sumisas masculinas

De buenos orfebres para diamantes falsos

Resulta muy común leer, en los distintos blogs y paginas sobre Dominación Femenina, que una de las causas mas comunes por las cuales los hombres fracasan al intentar inducir a sus esposas a dominarlos sexualmente ( la llamada Fem-Dom domestica) es el deseo irrefrenable de cumplir sus propias fantasías, que no coinciden con las de ellas.

Generalmente, dichos blogs y páginas te enseñan a ir despacio, muy despacio. Esto significa, mi querido pervertido, que ni se te ocurra  aparecerte de un día para el otro con el disfraz fetichista que tanto soñás para ella ni mucho de menos de comentarle como te gustaría usar su ropa interior para sentirte su mucama mientras lavas los platos.

No.

Hay que ir muy, pero muy despacio. A propósito, si todos los días de tu matrimonio lavas vos los platos, nunca pensaste cual seria la diferencia si los lavas con pantalones o con la pollerita de tus fantasías?

Los blogs te enseñan que, si dejás de lado tus fantasías ( que en realidad son una parte insustituible y básica de tu sexualidad)  y buscas complacer las de ella ( ¿existen?) lograrás con el tiempo ( meses, años...décadas?) transformar a una cándida Heidi en tu perversa Reina y Dominatriz.

Suena interesante, no? Aparentemente, dada la apabullante cantidad de varones que fantasean con explorar algún tipo de faceta dominante en la personalidad femenina, deberíamos estar rodeados de dominatrices hechas y derechas o en algún estadio de su desarrollo. Asimismo, las sonrisas de los hombres casados con dichas mujeres y su presencia en foros como Mazmorra debería ser la mas irrefutable prueba de que alcanzar una vida en pareja bajo parámetros que podríamos definir como "Fem-Dom domestica" puede ser y de hecho es, accesible.

Pero no.

Mi casilla (y las de mis Amas amigas) suelen recibir muchísimos mensajes de candidatos a sumisos que jamás llegaran a sesionar y deberán refugiarse en el anonimato de la masturbación o las escorts, debido a que son casados y disponen de un muy reducido margen horario para contactos. De venir a una reunión de Mazmorra, imposible, Heidi se enteraría y ellos terminarían durmiendo con las ovejas y las cabras.

Porque entonces no vienen con ellas o no disfrutan con ellas de sus juegos de dominación / sumisión en la intimidad del hogar?

Porque es evidente ( y ellos mismos lo confirman), que, por mas que hayan seguido todos los consejos dados por las expertas, han fracasado al intentar transformar a Heidi en Gatúbela. O, apenas,  en una mujer sensual. Es mas, algunos ni siquiera logran ( y la negativa es tajante) que siquiera usen lencería sexy. Y no es que se pusieron "sumiso-céntricos" , para usar un termino acuñado en el foro.  En sus mails y mps angustiados, llenos de tristeza y hasta de rencor, me cuentan todo lo que han intentado, con amor y dedicación para lograr quebrar o por lo menos agrietar el granítico, vainillesco, clásico..  prejuicio femenino argentino  hacia cualquier cosa que huela a perversión sexual.

Ella aprecia sus esfuerzos y su dedicación en complacerla y mimarla (que mujer no lo haría?) pero los cajones siguen esperando las prendas fetichistas que el tanto desea para adorarla a ella como mas le gustaría, en la cama seguimos tapándonos con la sabana y ni hablar de participar en una reunión de Mazmorra "Si se entera, me mata" "Ella no entiende mis gustos" " Lo hable muchas veces, y no hay caso, no quiere"... y así ad infinitum.

Un hombre puede (y de hecho muchos lo consiguen) ser el perfecto orfebre que sepa obtener el refulgente brillo de una gema preciosa en su amada compañera. El mas erótico de los momentos vividos con una Venus de turno de hotel o de gabinete SM , no puede compararse a la aventura de una vida vivida con la sexualidad  a pleno. Todos y todas están de acuerdo Pero nadie dice que para lograr ese brillo, ese fulgor del diamante, el orfebre necesita sí o sí un diamante en bruto.

Tristemente, no todos los diamantes comprados son reales. Así, muchos descubren y descubrirán amargamente (después de haber relegado sus fantasías mas preciosas a un segundo plano) que lo que pasa en realidad es que Heidi esta demasiado cómoda entre las ovejas como para intentar junto a él la aventura de maullar en los tejados a la luz de la luna,  durante las noches de la única vida que vivirán juntos.

Escrita por LadyRoxy el domingo 20 de diciembre de 2009 Compartir

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