“Quisiera ser su trapo de piso, su basura, su sirvienta, su felpudo….le daré con mi entrega lo que nadie le dio y no se arrepentirá de haberme adoptado”
Palabras mas, palabras menos, los típicos argumentos pueriles que suelo encontrar en mi casilla de MP con cierta frecuencia.. Como patrones de conducta, los muchachos “regalados” se nos ofrecen a las mujeres dominantes como ofrecen los vendedores de baratijas de “todos por dos pesos” su alfajorcito, pero confiando en que lo aceptaras como la golosina que endulzará tu vida.
Muchas de nosotras no lo decimos pero llevamos suficiente tiempo en este sitio como para caer en las redes de alguien que hace tanto “autobombo” de su propia sumisión. El viejo verso ya no es tan efectivo a la hora de seducir a una mujer dominante. Un bombón de genuino chocolate no se regala así mismo sino que se muestra en la mejor vidriera y dando la mayor cantidad de pautas y señales para demostrarnos que es especial. Debe conquistarnos, sorprendernos, seducirnos, darnos razones concretas por las cuales deberíamos elegirlo, convencernos que al poseerlo estamos entrando en la posesión de un verdadero lujo.
Yo sugiero que cualquier persona que aspire a ser sumiso de una Domina ( y no a poseerla él a Ella, eso es otro tema) debería empezar por entender de qué hablamos cuando nos referimos a los gustos y placeres de las mujeres dominantes, conocer los recovecos del universo Fem Dom (fascinantes pero complejos), y acudir a cuanto evento, reunión o encuentro se efectúe y trate del tema, participar en sesiones o conversaciones y por sobre todo valorarse, encontrar su propio “yo” sumiso para poder transmitir su calor al cetro de la Reina a la que aspira a servir.
El regalo es él pero él no es un “regalado”, el premio es ser sumiso de su Ama que no busca desesperados individuos desconcertados, autodescalificados, entregados al vacío, sumergidos en piscinas de aguas turbias...
El sumiso mas esperado es el que seleccionamos, el que se identifica con nuestro placer y poder, el que te endulza sin empalagar mirándote con ojos de ilusión, el que se conecta para profundizar su sumisión y no para llamar la atención.
El “elegido” no entrega un cuerpo desvalorizado o sus dotes de limpiador de calzado femenino sino su alma. Su alegría. Su lado mejor. Sus ilusiones. No está debajo de una pila de escombros esperando a ser redimido, no es un ciego en la bodega (Indio Solari dixit) buscando Ama para que le muestre a latigazos la salida del laberinto de su insatisfacción sexual. Esperamos un dador de placer, de diversión, de ingenio, de orgullo al llevarlo del collar. El paralelismo con el alfajorcito de dos pesos no es casual, la historia de la bombonería afirma el deseo de muchos de ser aprobados por parte de mujeres que suspiran en al vidrieras de los mejores negocios del rubro.
“Regalados” sobran. Siempre sobraron. Pero si te identificas con un valiente mosquetero, una fuente de agua cristalina, un oasis, un especialista en utopías, un paisaje exótico, una estrella en el camino, o simplemente un toque de buen gusto, te veo bien, varón..estas en camino de ser un “elegido”.