El enemigo se agazapa, camuflado. Sutil, nos lanza dardos envenenados escondido en la espesura. No es como antes. Antes, el enfrentamiento era a cara descubierta. Con códigos. Ahora no.
Nadie se refiere a un gay en forma despectiva ni irónica y si lo hace, no recibe risas cómplices sino miradas de reprobación. Las chicas van por la calle del brazo y cosechan sonrisas y piropos. Repetimos a cada rato, muy modernos... auto-convenciéndonos :"El sexo es una construcción personal que hacemos en libertad" ."Cada pareja es un mundo" ."Que feo es juzgar las elecciones sexuales de otro" ..etc, etc.
En momentos intimistas, en reunión o en el foro, nos contamos lo difícil que fue aceptarnos a nosotros mismos y/o encontrar una pareja que nos aceptara. O cuánto sufrimos el rechazo de aquella pareja que teniamos cuando por fin sacamos a la luz esas facetas inesperadas de nuestra sexualidad. Nos gusta decir que reafirmamos el supremo valor de la libertad individual en uno de los territorios mas privados, sagrados e importantes que hacen a la vida de un ser humano.
Que difícil y contradictorio es entonces entender la pedagógica y repetitiva sentencia que afirma que lo que hacemos no "es" sino que "es como si fuera". Nos autocomplacemos repitiéndonos que en la vida real, el Lado Oscuro de la Luna no existe. Nos gusta decirnos, con un guiño cómplice "No problem... lo nuestro es un juego consensuado".
La constante necesidad de aclarar que realidad y fantasía son rectas paralelas que sólo se cruzan en un infinito(muy) lejano; no sólo es un homenaje a la geometría de Euclides sino nuestro reaseguro de corrección política y social. Nos tranquiliza. Ahuyenta fantasmas que podrían asustarnos. "Che, no somos tan distintos, despues de todo..."
Que lástima que la Historia enseñe que la corrección social nunca hizo buenas migas con la excitación sexual. No la Historia de los libros, claro, sino la escrita en asientos traseros de autos con vidrios empañados. En las últimas filas de los cines de barrio. En las primeras de los teatros de revistas. En los reservados de los boliches, los baños de mujeres.. en las revistas manoseadas por manos febriles, en transpiraciones y mojaduras varias y frecuentes.......
Y por casa..como andamos?
La repetición banal de fórmulas y principios, el mero dominio de técnicas mecánicas ( que no dejan de serlo; por más que se apliquen sobre seres humanos), el culto a protocolos de manual que en lugar de generar sensualidad se nos instalan como el mobiliario heredado de la tía solterona, el lenguaje florido, lleno de citas de pensadores modernos y semánticas wikipedistas...
Así es como nos ganan la batalla. Infiltrándose en nuestras propias filas. La vieja consigna gatopardista de "cambiar algo para que nada cambie" no pudo encontrar mejores seguidores que, justamente, entre aquellos que se vanaglorian de situarse a la vanguardia.
Así es como nos fuimos poniendo correctos. El lado oscuro de la luna quedó reservado sólo para la discoteca setentista, al lado de los otros de Pink Floyd.
Si viviste o vivís tu propia batalla personal para salir del closet. Si dejaste heridos en el camino. Si alguna vez pagaste un precio por defender tu preciosa individualidad.....que no haya sido en vano.
Que no haya sido para seguir siendo rebaño.