El nuevo año y el inevitable balance mazmorrero me hizo notar muchos cambios de rol. Ese hecho, me hizo aventurarme a analizar que implica el cambio de rol, cómo se descubre esa necesidad por estar “del otro lado”, que procesos mentales derivan de semejante cambio.
Creo que nadie es cien por ciento de un rol, todos llevamos dentro la dicotomía en la que parece repetirse la vida, lo bueno y lo malo, la vida y la muerte, la felicidad y la tristeza. Cada personalidad genera un equilibrio único para SER. Y en ese juego nos definimos dentro de un rol. Siempre cambiamos, nos reinventamos, crecemos y ese equilibrio se regenera, dándonos nuevas características pero manteniéndonos con una esencia firme.
Somos nosotros, únicos, aún cuando cambia la vida y nuestro rol.
Un leve coqueteo con la sumisión me hizo reafirmar aún mas en mi rol actual, pero me hizo comprender en igual proporción a mi rol complementario. Pero, ¿y el que decide cambiar? ¿Cuánto se juega uno cuando decide un cambio tan grande? No ante el resto, sino ante uno mismo.
La pérdida de poder explícito de pasar de Dom a sum, o la responsabilidad de tomar ese poder ante el paso de sum a Dom, se me presentan casi como punta del ovillo, me chocan y entiendo que la decisión no ha de ser fácil. Pero aquí están estas personas, que con todas sus complejidades comienzan a transitar por un rol que antes era el de otro y hoy es suyo.
Calculo que en algún punto, el deseo de otorgar trocó al deseo de obtener. Quiero recibir, lo que hoy estoy dando. Bastó quizás, conocer a la persona indicada para que ese deseo materialice. Doy el primer paso, me enfrento con mi rol actual y entiendo lo que estoy a punto de perder, no para siempre, pero quizás sí. Pesa más lo que voy a ganar. Voy a intentar estar del otro lado de la fusta. Voy a hacerte mí@, voy a ser tuy@.
La primer sesión se debe haber presentado amenazante, psicológicamente desestabilizadora, pero si al finalizar estoy mas segur@ que antes, estoy en el camino correcto. La seducción del poder ante el otro, embriaga al ex sum. El dolor placentero y humillante de estar en manos de otro, sin tener que decidir, acomete certero, en el ego del ex Dom.
Siempre puedo volver a ser, siempre puedo quedar en medio, intercambiando las posiciones en este mundo libre. El placer extremo no tiene por qué estar en los extremos. Puedo ser lo que quiera.
Hoy me bajo las mayúsculas. Hoy quiero ser tu esclav@. Quiero dejar de ser agente. Quiero descansar. Cuidame. Hoy necesito dejar de ser Dominante. Hoy me pongo las mayúsculas. Hoy quiero ser tu Am@. Quiero ser yo quien detente la responsabilidad de tus placeres, que ha de ser el mío. Quiero que seas mi puta, mi hermosa y débil pertenencia. Quiero cuidarte.
Y llega ese paso. El que todos leemos, ell que comentamos: ¿Viste quién cambió de rol? Sí, ví. Eso habla de valentía, de enfrentarse al peor de los jurados, uno mismo. De plantarse frente a lo que se construyó desde un nick y decir: hoy te cambio para siempre, porque si vuelvo algún día, ya no voy a ser el/la mism@
Hoy voy a estar del otro lado de la fusta.
Pd: Saludos y felicitaciones a los que pasaron a otro rol, de un Ama que no tiene intenciones de seguirlos, pero que nunca dice nunca. Mis reverencias.