Recuerdo cuando estudié teoría del color. El tiempo que me llevó desaturar el blanco para llegar al negro en la proporción y tonalidad correcta. En el centro el más pleno gris.
¿Cuál es el punto en que el que el blanco ya no puede regresar a ser? ¿Cuál es el punto delgado y subjetivo, en que dejo de ser vainilla y me vuelvo BDSM? ¿Cuándo se es BDSM?
He visto y vivido relaciones que, desde mi actual perspectiva, tenían todo para ser BDSM menos el nombre, pero... ¿Lo eran? ¿Quién no conoce a alguien que tiene todo el potencial para ser “del palo” menos el auto-reconocimiento?
La respuesta se me vuelve autorreferencial. Por un lado, porque es mejor hablar de lo que se sabe; por otro, porque al ser un tema tan subjetivo, solo se puede dar una aproximación, no una teoría sustantiva.
Se puede atar, humillar, castigar…..Pero ¿cuándo eso dejó de ser una juego “vainilla”, que se regía por fantasías generales todavía consideradas “normales”?
¿Cuándo pasé la delgada línea que separa el Sado de lo Vainilla?
Cuando le doy nombre. Cuando reconozco que mi “normalidad” traspasa la del resto. Cuando veo en la cara de mi compañero vainilla que llegué más lejos de lo que puede procesar.
Para mí, no se es Sado hasta que se sabe que esa palabra existe. Estoy jugando a atar hasta que sé que lo que hago es Bondage.
Cuando me doy cuenta que me alejé tanto del blanco que ya no puedo, ni quiero volver y que delante se me abre una abanico de tonalidades nuevas. Un abanico en el que yo elijo hasta donde avanzar.
¿Tengo que ser negro para ser Sado con todas la letras? No, no para mí.
Si lo único que hacés es atar a tu pareja y aún así averiguas lo suficiente como para saber como hacerlo bien, que nombre darle, como realizar nudos….Para mí sos Sado.
Soy Sado, cuando el deseo me lleva a la materialización, cuando leo, cuando me informo, cuando le doy una lugar en mi vida tan preponderante que me llevó al menos a leer un articulo, y el interés me hizo permanecer. Cuando me reconocí y me acepté, me hice Sado. Cuando seguí subiendo y probando, me hice Sado.
Cuando veo gente extrema en el mismo evento con gente que solo adhiere a un poco de condimento Fem/Dom, entiendo por qué soy Sado.
Porque veo el abanico de mi blanco al negro. Porque si estamos ahí, es porque ya no podemos volver a lo anterior. Porque me pongo a charlar con un negro y un gris perla, con un gris puro y un blanco solo manchado.
Porque me niego a las categorizaciones dentro de este mundo, porque ya las padecemos “afuera”.
En conclusión, Sos Sado cuando así te reconocés. Nadie tiene la entidad para darte ese nombre, solo vos.
Sos Sado, cuando entendés que lo que siempre buscaste y deseaste, ya existía.
Cuando entendés que no estás “enfermo” y que hay gente como vos.
Cuando no te quedaste “jugando a ser”y fuiste.
Cuando tu nick es tu nombre tanto como el del Documento.
Cuando entendés al que está debajo de tu abanico y al que está arriba.
Cuando dejás de juzgar porque sabés lo que es ser juzgado.
Soy Spiel, soy sado, soy Ama.
Sos Dom, sos sumis@, sos las dos, te reconozco, te acompaño.
Sos vainilla, sos curioso, todos lo fuimos, dame la mano y animate a cruzar la delgada línea Sado