Es algo un poco recurrente que uno sea visto desde afuera de manera distinta a lo que realmente es o cree ser. Tuve una fugaz visión cuando tiempo atrás en un programa de una radio local trataron el tema del BDSM. Allí se referían a quiénes participamos de él como "sadomasoquitas", término que según creo podría ser inexacto para algunos, apropiado para otros e incluso denigrante o despectivo, si se quiere.
Ese programa contó con la opinión de una psicóloga de este país, la cual hace poco publicó un libro sobre el tema llamado "La Cultura Masoquista". Sus conceptos eran claros y sin ese tono que podemos percibir cuando se hace referencia al objeto de estudio como si se tratase de ratones de laboratorio, sino como personas que viven algo en lo que creen y entienden. El abordaje era respetuoso, y eso es valioso sin dudas.
¿Es importante que nos miren de otra forma? Indudablemente la utopía sería poderlo vivir libremente sin que tengamos el estigma de ser considerados enfermos o depravados. No negaremos que para mucha gente desinformada estamos al nivel del creador del Juego del Miedo, aunque para quiénes lo entienden la comparación sea horrenda. Siempre habrá avances y serán graduales; lentos sí, pero igual avanzamos...
Seguramente el concepto que más inquieta a quiénes nos ven desde afuera es que la gente "normal " es quién lo vive:su vecino, su compañero de trabajo o su jefe, pueden
ser gente que tenga esta doble vida, y digo doble vida por que de momento muchos tenemos que ocultarlo como una identidad secreta en un comic. La reacción humana instintiva es sentir aprensión por lo que percibe como diferente y no comprende del todo. Aparte de que no se desea saber mucho del tema y de que el prejuicio caiga, por fuerza de gravedad, relacionandonos con violencia, abusos y vaya a saber que más.
Admiro a quiénes pueden expresarlo públicamente; hecho que requiere mucho valor y mucha personalidad. Se tiene que lidiar con muchos aspectos que complican la vida a nivel laboral, familiar y afectivo, pero con entereza lo sobrellevan. Por ahora tenemos que asumir que según los especialistas, aunque hay una tendencia a comprender y normalizar el concepto de sadomasoquista aun a nivel técnico nos ven como a una patología sexual, a una parafilia y, lamentablemente a pesar de los avances en ese campo, aun seguimos en la misma bolsa que las demás parafilias como la pedofilia por ejemplo, la cual es sin dudas un delito y las comparaciones son injustas. Indudablemente muchos proyectos como el Black Rose y similares, intentan que se considere al BDSM una práctica y no una patología, lo cual ya es notorio en países como Holanda, Suecia, etc., pero aun falta mucho por recorrer.
¿A quiénes podemos llamar sadomasoquistas? Bueno, por definición sería quiénes son sádicos y masoquistas a la vez, y no dudo de que hay mucha gente que reúne esas características, pero la razón de este planteamiento es buscar el detalle y no dividirnos en casillas. El encasillamiento es negativo a la larga; mejor pensemos en qué es lo que nos agrupa. Sin dudas la cuestión estaría que en cierta forma todos lo somos, todos somos sadomasoquistas, pero que en realidad el grado es diferente en cada persona y ,además de eso, somos unos sádicos y otros masoquistas sin quitar a quiénes son ambas cosas .Aparte de eso y sin entrar en detalles de cuanto mas somos cada uno, es importante entender que somos personas especiales, con derecho a ser lo que somos y que nadie nos juzgue. Etiquetas tendremos siempre, aunque quizás la más acertada sería BDSMseros más que sadomasoquistas y sin el fetichismo que es parte de la esencia de ese todo. Sadomasoquista podemos decir es una forma de agrupar las dos caras de la moneda en una definición más entendible, sin olvidar que el término es limitado en sí.
Hablando en lo personal, yo me defino como mínimamente sádico y si un adicto al poder, al control ejercido por otro que lo delega de manera voluntaria o a veces no tanto, un poco metiéndose en el tema del control mental sin irnos por las ramas, pero sin dudas la cuota de sadismo está presente. No negaré que me gusta ejercer esa cuota de incomodidad y dolor, sin dañar pero manejándose en torno a que se fusione con el placer. No puedo evitar recordar una frase que leí hace años que decía que es una sensación que se logra caminando por un afilado borde que separa y une a la vez placer de dolor y cielo de infierno, una dualidad aparte pero unida en un todo .
Pueden existir cosas y detalles por definición que nos separen y, como dije más arriba, el dividir, subdividir y encasillar todo con su etiqueta está perfecto para una farmacia pero en caso de personas es más perjudicial que otra cosa. Por lo tanto lo mejor será pensar en que nos agrupa y que tenemos en común. Unirnos es indudable, y a pesar de las sutiles diferencias tenemos que seguir remando mientras seamos felices, y así valdrá la pena nos llamen como nos llamen.