Viene a mi memoria una extensa novela de años atrás, leída en uno de esos añosos ejemplares de páginas amarillentas con olor a tiempo acumulado en su papel, así como la película homónima, a la que se considera obra maestra de A. J. Cronin. Los detalles destacables: vida de un misionero católico en Asia y sus desventuras vistas en retrospectiva y cuanto esto afectó a incontables personas.
¿Es posible que en este , que yo llamo irónicamente, Reino de Sombras, Inframundo , términos un poco histriónicos por asi decirlo, que denominan este ambiente under, oculto de la mirada " normal" y siendo una minoría tengamos quizás el deber ser solidarios unos con otros? Una amiga muy querida dijo años atrás que eramos diez gatos locos en una balsa, y que era ridículo que hubiera conflictos entre nosotros , aunque la naturaleza humana está presente y siempre, tarde o temprano, aflora y hay roces, encontronazos y descarrilamientos de trenes, metafóricamente hablando. Desde la mirada de quien descubrió el BDSM desde hace ya dos décadas, aun cuando en ese tiempo el término BDSM no estaba tan bien definido y aun se usaba el termino sadomasoquismo , muy inapropiado a mi entender, yo he visto la evolución , desde quien se siente solo en una isla viendo la fiesta al otro lado del océano , y con sorpresa florecer en las cercanías lo que parecía imposible: gente como uno.
Hay un cierto sentimiento de hermandad, de comunidad, que no debe perderse, pero es inevitable que a la larga, con el crecimiento, surjan luchas de poder e internas tensas. Las diferencias son inevitables, somos distintos y es totalmente lógico que seamos incompatibles, pero aun así creo que debemos ganarnos el cielo , por decirlo así, dando una mano , una palabra amiga. Desde mi humilde retrospectiva, he hecho mi intento de ayudar, de dar una mano virtual ( chat / msn mediante ), apoyar y animar a quienes quizás abran la cortina y vean por primera vez que la fantasía es real y a veces no tan fantástica como los relatos describen -algunos autores de relatos BDSM deberían dedicarse a la ciencia ficción.
Somos personas al final , quiérase o no. Sin querer decir que debamos hacer una cruzada o evangelizar desvainillando gente, yo insisto en que es el tiempo de dejar de lado las desavenencias y se admita que, por el bien de todos, tenemos que ayudarnos mutuamente. Ya dejé mi semilla plantada a través de quienes , modestamente, orienté y enseñé lo que sé, y en quienes me buscaron para que los aconseje, y lo seguiré haciendo. Veremos...