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Sano, Seguro y Consensuado

Las tres reglas de oro

 

‘’¿cómo, una relación en la que se aplica castigo físico, puede ser sana?’’ o ‘’¿De qué manera rebuscada es seguro quemar a alguien con cera o con un cigarrillo?’’ Son planteos frecuentes a la hora de entablar conversaciones sobre el tema.

 

Cualquier persona que se interese por leer algo sobre BDSM encontrará con facilidad que las relaciones de éste tipo se construyen sobre tres pilares obligados: la D/s debe ser sana, segura y consensuada. Sin embargo, no en demasiados lugares se explayan sobre este tema tan importante.

No es fácil terminar de entender estas tres reglas hasta que no se tiene un cierto conocimiento sobre BDSM; y sin embargo, son básicas dentro de una relación. Es por esto que creo importante dar, al menos, mi explicación.

La más fácil de comprender es el consenso: todo lo que se haga dentro de una sesión tiene que haber sido hablado y acordado previamente. Es necesario conocer a la persona con la que se actuará y dejar claros los límites de ambas partes, que son, en principio, inamovibles. Esto no quiere decir que con el tiempo dichos límites no puedan superarse; pero debe ser producto de la confianza mutua y la decisión de superarlos; no debe obligarse a nadie a hacerlo: si eso ocurriera, se trataría de una violación.

Explicado esto, viene la parte complicada. Primero que nada, hay que recordar que las prácticas BDSM no son un juego e implican un riesgo. Es justamente por ello que, aunque resulta contradictorio, debe prestarse especial atención a que sean sanas y seguras.

Además de los límites establecidos por los integrantes de la pareja, hay otros límites implícitos que debe respetar todo Dominante, y que tienen que ver con la salud del sumiso. En este momento es que entre en juego lo sano: es sana aquella práctica que no perjudica gravemente la salud física y mental del sumiso. Y digo gravemente porque lógicamente un castigo va a provocar dolor y quizás alguna lastimadura o marca, por ejemplo. Pero hay una diferencia muy grande entre el dolor producido por un latigazo (que a veces incluso puede producir placer) y una fractura o una contusión interna. (Aclaremos que estoy siendo exagerada, pero creo que quedó claro el punto).

Y por último, para que ese segundo punto se cumpla, es necesario que lo que se haga sea seguro. Para lograr esto, es menester informarse sobre lo que se hará, y saber hacerlo. De la misma manera, deben tomarse todas las medidas de seguridad necesarias para no poner en peligro al sumiso.

Si se tiene en cuenta todo esto, y se recuerda que de cualquier manera tiene sus riegos, una relación BDSM puede perfectamente ser Sana, Segura y Consensuada.

Escrita por Domina el miércoles 12 de noviembre de 2008 Compartir

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