Soy nuevo en Mazmorra.
Acabo de ingresar al universo del BDSM, y al mismo tiempo al renombrado mundo de las Comunidades Virtuales (o redes sociales si preferís). Y lo segundo es lo que más me llama la atención, porque soy más bien un lobo un solitario y arisco. Nunca me gustaron las grandes manadas.
Amo la vivencia de la intimidad. Siempre adoré esa sensación de que el tiempo ha muerto, y el mundo es eso que esta allá afuera, lejano y difuso. Intimidad estando solo conmigo mismo, con mi amada, o charlando con un amigo de años hasta que la noche lamentablemente se va.
Además no soy de esas personas que al caminar tres cuadras saludan a veinte personas (¿cómo recuerdan tantos nombres?). Odio ir al supermercado o al shopping un fin de semana. O cualquier otro día.
Tengo pocos, poquísimos amigos, y además soy muy selectivo para elegirlos.
Es más, si lo pienso seriamente solo tengo dos en realidad. Y si sos de los que piensan que la mujer que amás, no puede ser tu mejor amiga, entonces solo me queda uno.
Que por cierto, es mi hermano. Así que si el lazo sanguíneo descalifica desde alguna perspectiva en particular, entonces estoy solo.
Y aunque adoro a mi mujer y a mi hijo, y convivo con ellos, los pocos momentos de soledad casual que tengo, me resultan muy placenteros.
No uso facebook, ni twitter, ni myspace. Reconozco que las comunidades virtuales tienen una utilidad indiscutible en la comunicación social y laboral. Pero en eso de lo personal... Francamente no comprendo como alguien puede tener 500, 700 o 1500 "amigos".
Las comunidades virtuales siempre me parecieron una gran Soledad Colectiva. Si en una comunidad virtual todas las mujeres son Claudia Schiffer, y todos los hombres la tienen de 35 x 10... Entonces hay mucha soledad. La mentira no genera intimidad.
Y si hablamos de la exploración de la sexualidad, siempre fui un cazador solitario, siguiendo el rastro de mis pulsiones eróticas sin compartirlo mucho con nadie. Con suerte, si estaba en pareja, cazábamos de a dos.
Y mis exploraciones del erotismo en la Web, se limitaban a rastrear imágenes estimulantes o relatos, lo que más se acercara a mis fantasías. Por supuesto, yo ya tenía una pulsión, una inclinación hacia el BDSM, aunque no formalizada en forma clara y consciente.
Pero de ahí a compartirlo con miles de personas... ¿Chatear con alguien? ¿Participar en algún foro? ¿Subir imágenes de mis prácticas eróticas? ¡Vade Retro Siglo XXI!
Equivocada o no, esta fue siempre mi perspectiva sobre las comunidades virtuales. Y a eso podemos sumarle todos mis prejuicios y mi ignorancia sobre el mundo del BDSM.
Y con esta forma de ser, y esta perspectiva sobre las comunidades virtuales, me registré como usuario de Mazmorra, un 24 de Noviembre de 2009.
Y me hice las típicas, lógicas preguntas que haría cualquier Nuevo como vos o yo.
¿Collar? ¿Y para que se usa?
¿Dominante?
¿Sumiso?
¿¡Como que 3!? ¿¡Tiene 3 sumisos!? ¿Y cómo hace?
¿Qué cornos significa sesionar?
¿Cómo...? ¿Una sesión no incluye necesariamente sexo?
¿Hasta donde esto es sano? ¿Porque me excita esta forma de vivir la sexualidad?
Y así ad infinitum...
Me sigo haciendo preguntas por suerte. Eso suele ser un síntoma de que estás realmente vivo. Y sobre todo, de que te interesa estarlo.
Tomé nota de que hay espacio para mi, para vos, y para todos, ya seas dominante, sumiso, switch, curioso, spanker, mujer, varón, hetero, homo, bi, tengas amo, o un sumiso a tus pies. El patio de casa es inmenso.
Descubrí que existen una inmensa variedad de practicas BDSM de todo tipo: selfbondage, trample, snowballling, somnofilia, spank, facesitting, needle play, shibari, lluvia dorada, plateada, blanca, etc., etc., etc. Si hay algo que nunca vas a poder reprocharle al mundo del BDSM, es la falta de variedad en el menú.
Entre a los foros y leí cientos de opiniones sobre decenas de temas. Encontré miles de perspectivas distintas, con las cuales disentí, concordé, reflexioné, me reí a carcajadas, sentí curiosidad, indignación, asombro y ternura. Y hasta encontré algunas respuestas. E incluso preguntas que valen oro, porque expanden los límites de tu propia perspectiva. Pude ver con miles de ojos.
También me encontré con los clásicos y eternos debates que hay en cualquier comunidad. En la nuestra por ejemplo, una muy habitual es ¿SSC o RACK? Y me resulto un buen punto de partida para empezar a enterarme de que se trata todo esto del BDSM.
Además he posteado mi opinión, estuve un rato en el chat, y escuche entrevistas que me han dejado reflexionando durante días enteros. Las entrevistas fueron un plato delicioso. Comida gourmet de primera para el alma y la mente.
En mi caso, absolutamente personal, fue como el Big Bang de mi sexualidad. Pero resumido es esto: vi mi relfejo, me reconocí, me descubrí, y me acepte... Puedo decir quién soy yo, con mucha más claridad y conciencia. Ni más ni menos.
Ahora se con plena conciencia que soy una criatura de impulsos atávicos, instintivos, animales y dominantes. Me excita atar, sujetar, inmovilizar, apresar con mis manos como garras, inmovilizar con mi mordida como un lobo sujetando a su presa.
También sé que no me gusta producir dolor. Me desagrada profundamente.
Así soy yo.
Pero también descubrí que mis impulsos pueden moldearse a mi antojo, pueden evolucionar si lo deseo. Mi placer por la sujeción puede ser mil veces mas intenso con la potencia estética y simbólica del Shibari. Soy dueño de mis pulsiones eróticas, no su esclavo.
Todo eso viví en este tiempo.
A mi amada, mi sumisa goticlove, le pasó otro tanto y lo compartimos. ¿Como te explico esa parte?
¿Alguna vez de niño, entraste a la juguetería más grande de tu ciudad? ¿Una de esas jugueterías inmensas, llenas de colores y miles de juguetes increíbles? Bueno, así nos sentimos.
La he atado y me he excitado sacándole fotos a su cuerpo desnudo y apresado por mis nudos. También hemos subido esas fotos a nuestras galerías personales, hemos comprado cuerdas, un collar con cadena, y hemos hecho algunas cosas más.
El resultado en nuestro caso, absolutamente personal, es que nos hemos fortalecido como individuos y como pareja.
Por supuesto, todo esto que te cuento, es solo lo que yo viví. Este fue mi camino recorrido. Cada amante del BDSM tiene uno distinto.
Desconozco cual será el tuyo, si es que decidís participar en la comunidad BDSM. Pero estoy seguro que por más similitudes y paralelos que encuentres, tu camino será distinto. Absolutamente único, personal y distinto al de los demás. Siempre es así.
Lo importante de todo esto, no es mi vivencia particular en si.
Como ves, la comunidad del BDSM, en este caso la porción que vos conoces como Mazmorra, me enseñó muchas cosas.
Pero lo más importante que me enseñó, y que solo pude aprender participando, es a captar la diferencia entre sobrevivir y crecer. Explorar y descubrir tu sexualidad sin compartirlo ni interactuar con nadie, es algo bastante fácil de lograr en realidad. Por ejemplo, como te decía antes, mirando imágenes estimulantes en la web, leyendo relatos eróticos. Tan simple como hacer click, click, click.
Pero eso es solo sobrevivir. Y en general sólo encontrás migajas que solo te abren más el apetito. Quedás atrapado en tu monótona perspectiva. Porque sos solo vos y nadie mas que vos. Un solo par de ojos, una sola mirada.
Ahora, crecer, lo que se dice crecer, así con mayúsculas, crecer en el mejor y más amplio sentido de la palabra, ese crecer, solo se logra viviendo en comunidad.
Porque crecer es hacerse cada vez más humano. Y para eso necesitás a otros seres humanos. Para reconocerte en otros, para diferenciarte de otros. Para mirar con los ojos del otro, y descubrir si lo que ves, te gusta o no. Y para aportar con tu mirada.
Cuando pienso en esta comunidad BDSM a la que me he sumado, me imagino una manada plena de intimidad colectiva. Si, intimidad colectiva. Un concepto paradójico, ¿no?
Pero como ves, aquí se comparten públicamente muchas cosas, que indudablemente son muy intimas. Fantasías, vivencias, y perspectivas de nuestra forma particular de vivir la sexualidad.
Mal que le pese a mi orgullo de lobo solitario, tengo que admitir el resultado. Comunidades Virtuales 1, Lobo Solitario 0.
Pero no te confundas. El objetivo de esta nota no es convencerte de que te unas y participes. Sólo espero haber logrado que comprendas la diferencia entre sobrevivir y crecer. Y que por lo menos la tengas en cuenta y la mastiques un rato, antes de decidirte.
De ahí en más la decisión es sólo tuya. Deberás descubrir por tu cuenta y riesgo si el BDSM es lo tuyo, o no. Porque aunque todo esto del BDSM parezca pura diversión, la responsabilidad no es un tema menor en esta comunidad.
Yo por mi parte estoy intensificando mi participación. Estoy escribiendo esta nota.
Cuando BlueVelvet me propuso escribirla, me expresó (palabras más, palabras menos) que al ser yo un Nuevo, lo que escribiera tendría más legitimidad de alguna forma. Y aunque yo entendí su lógica argumentativa, me parecío bastante discutible de todas formas.
Pero mientras escribo esto, me doy cuenta que tenía razón, lo cual me produce cierta melancolía anticipada, porque empiezo a comprender que esto, que para vos es una nota, para mí es una postal enviada al futuro, donde el destinatario y el remitente son el mismo. Algún día ya no seré un Nuevo.
Algún día, dentro de unos años, cuando ya sea un viejo lobo del BDSM, con vivencias y anécdotas de todo tipo para contar, volveré a leer esta nota y sonreiré amablemente.
Así que para contrarrestar esta melancolía anticipada, quiero dejarte algo que Chronos no pueda destrozar a dentelladas.
¿Cómo sé que no lo hará?
La verdad no lo sé. Pero es una de las pocas seguridades que tengo como Nuevo, ya que para mí, descubrir, es no aferrarse demasiado pronto a las seguridades.
Quizás leas esta nota dentro de unos años, cuando yo ya no tenga la misma "frescura" del Nuevo, y mis prácticas BDSM hayan cambiado o se hayan ampliado.
Pero hay algo que puedo mantener indemne del acoso del tiempo, por lo menos mientras sea un miembro de la comunidad BDSM.
Y es mi invitación, permanente y abierta, para vos y para todos los Nuevos.
En este momento, como Nuevo dentro de la comunidad, más que lobo, soy un cahorrito feliz e inquieto descubriendo un mundo nuevo, correteando alegremente por los hermosos prados del BDSM.
Así que si te interesa, si sentís curiosidad por descubrir de qué se trata ese rastro que seguiste hasta acá, te invito a que hagas cosas nuevas, e incluso las mismas que hacías antes. Pero esta vez, juntos, en nuestra manada plena de intimidad colectiva.