Miembros Miembros 21166 Online Miembros conectados 37 Chat Usuarios chateando 28
Flecha Contenido Flecha Columnas
Caminado en nuestra entrega

Ser o no ser

Si bien fue el famoso Hamlet quien se hacía esta pregunta, y no con respecto a asumirse sexualmente hablando, nos sirve de introducción.

No es el fantasma de nuestro padre quien se nos aparece para contarnos que fue asesinado, pero cuántos fantasmas a veces nos rodean hasta que somos capaces de aceptar que enfermitos o no, esto es lo que nos gusta, lo que nos llena, lo que nos hace sentir bien.

En medio de la bruma una voz nos dice que necesitamos algo diferente, distinto, que en nosotros se convierte en singular, particular y propio.

Un deseo que busca concretarse en acciones.

No puedo escribir sobre este proceso en el caso de un/a Dominante, ya que soy sumisa y considero que el ponerme en su lugar para opinar desde el, seria una falta de respeto al rol y a mí misma.

El primer paso no radica en ser, ya que todos somos de alguna manera, el primer movimiento interno es permitirnos ser, darnos autorización a nosotros mismos para poder dirigir la mirada a un camino que antes no transitamos.

No se puede vivir en serio algo, intentar comprenderlo y hacerlo propio sin sinceridad de nuestra parte, de curioso nadie puede experimentar la realidad, ya que siempre tendrá un pie dentro y otro fuera, y es difícil tomar envión si no hay equilibrio.

Sentimos curiosidad por esto de entregarse, de abandonarse en manos de otro, de dejar de pertenecernos.

Nos atrae la idea, nos seduce, pero esta curiosidad es como el ruido lejano que puede hacer una musica, una cosa es oír algo y otra ponerse a escucharlo.

Así el primer movimiento que hacemos en concreto es dejar de mirar de lejos, dejar de jugar a como si, dejar de imaginarnos para comenzar a construirnos.

Como en toda novedad, podemos caer en dos extremos, el del que deseo tanto algo que se tira a la pileta sin pensar siquiera si su cuerpo flotará o el que antes de ponerse el traje de baño, consulta sobre: dimensiones del natatorio, temperatura del agua, graduación del cloro, tipos y estilos de nado, tipos de salvavidas y sus usos, testimonios de personas que practican natación y entrevistas a profesores.

Entre los dos extremos podemos decir que el menos peligroso es el segundo, ya que muchos por su querer asumirse verdaderamente como sumisos, se abandonan en manos del primer Dominante que se les cruza con cierto discurso que los hace confiar.

Siguiendo la comparación con la natación, seria algo así: aparece un profesor de nado (el/ella dice serlo, no sabemos si estudio o no, si tiene experiencia o no, donde y con que método enseña) en el primer diálogo sale el tema de la confianza, y quizás no por parte del que quiere aprender a nadar, (todos más o menos nos planteamos si confiar o no, pero por un estado de sumisión incipiente se tiene miedo a preguntar algo que sea inconveniente y predisponga al profesor en nuestra contra, o nos diga que no servimos para este deporte y mejor nos dediquemos a la bicicleta).

Si después de un primer contacto nos animamos a seguir adelante y dejar definitivamente nuestro “estado de curiosidad” nos puede pasar que por muchísima suerte, casi estadísticamente hablando, la misma que necesitamos para acertar 4 cifras en la quiniela, nos toque un profesor con mucha experiencia, dedicado al deporte, que lo practica con conciencia y que quiere sacar el nadador que cada uno lleva dentro.

Pasando a nuestro vivir como sumisos sería: un Dominante que nos llevará lentamente, que nos hablará de todo, nos ira mostrando el camino, respetará los miedos y límites que quizás ni nosotros nos planteamos, etcétera.

Desgraciadamente lo que muchas veces pasa es que nos encontramos con alguien que tiene como método llevar al aprendiz al borde de la parte mas onda del natatorio y tirarlo a ver si flota solo, si lo hace es que tiene madera de nadador y con suerte después le ira indicando estilos y modos de sacarle el máximo provecho al deporte. Y si el susto no deja que flote y hay que tirarse a sacarlo, dirá que lamentablemente no hay madera para deportista o que el agua no es nuestro elemento.

Pasando al ámbito del BDSM sería el caso de un Dominante que nos acorrala para la primera sesión o conversación, donde preguntar es signo de poca entrega, donde el miedo es sinónimo de desconfianza, donde si algo no permitimos es porque no hay un sumiso verdadero en nosotros etcétera (Frases ilustrativas: “perra/o arrodíllate ya.” “Quiero que te desnudes.” “La cam la pones cuando yo digo, la mía cuando yo quiera.” “Sos mía/o obedéceme en todo.” “Nos vamos a encontrar en al puerta de tal telo a charlar, porque en un café no hay privacidad.” “Lo mío es siempre con vos vendada/o, no me gusta que  mires nada, te vas a tener que ganar el derecho a mirar.” “Quiero tus datos (teléfono, dirección, etc.), los míos los tendrás a su debido tiempo” y todo esto generalmente después de 5 minutos de Chat).

Frente a estas situaciones, podemos preguntarnos, ¿de quién es la culpa? Como en  el dicho: ¿la culpa la tiene el chancho o quien le da de comer? Ser sumiso no es ser tonto, no es dejar de lado nuestra inteligencia, para ponernos en estado “tabula rasa” para que escriban en nosotros. Quien piense eso o nunca dejó el estado de curiosidad o se miente a si mismo.

Yo puedo confiar plenamente en el profesor de natación, y al mismo tiempo medir mis fuerzas, no comerme una vaca y 4 kilos de helado como digestivo media hora antes de la clase se nado, ya que el calambre no me viene por la poca pericia del profe, sino por mi estupidez.

Igualmente si el profesor me dice que me tire al agua que voy a flotar naturalmente y lo hago para no parecer desconfiada, al ahogarme no puedo culpar al deporte, sino a mi falta de sentido común.

Preguntar, preguntarnos, averiguar, leer, charlar con todos no es signo de desconfianza, es una muestra de que esto nos interesa verdaderamente y podemos dedicarle tiempo sin sentir que lo perdemos.

No doy ejemplos concretos de la segunda opción, la de quien es tan meticuloso que le pide hasta el análisis de sangre y control de alcoholemia al profesor antes de meter el pie en el agua.

En ese caso lo peor que le puede pasar es jamás entregarse a nadie y pensar que la culpa la tiene el otro por no ser lo suficientemente profesional como para animarlo a intentar.

Para ir terminando y que no se agoten de leer, cuando comenzamos a caminar por la sumisión lo primero es aceptar qué somos. No nos van a hacer ni a inventar.

Lo que haremos de la mano de un Dominante será sacar lo que está en nosotros, hacerlo fuerte, disfrutarlo. Sentir que somos plenos por asumirnos.

Lo segundo es jamás, dejar el sentido común. Para entregarse es necesario antes poseerse, si no ¿qué se entrega? Si no me siento persona, si no me valoro, ¿Qué tengo para dar? Sumisión sin madurez no es posible, aunque nos encante jugar a ser nenes en manos de nuestros Dominantes.

Me puede encantar el dolor, la humillación, la sensación de abandono en manos de otro. Sin embargo no puedo olvidar que para todo hay límites, si lo nuestro es ponerse en la mesa de operaciones y decir “sin anestesia por favor”, mejor que primero hablemos con un buen terapeuta, porque el éxito o no de la operación no esta basado en nuestra resistencia al dolor, sino en el buen diagnostico previo y la pericia de los profesionales que están en ese momento ahí.

Puedo disfrutar dejando mi vida en  manos de quien me domina, pero no asfixiarme esperando a que se de cuenta que estoy esperando que me de permiso para respirar.

En concreto, sumisos/as seamos maduros, conozcamos nuestras debilidades para fortalecernos y entregar una persona, sana fuerte y madura a quien quiera poseernos.

Escrita por alejandra{J} el lunes 8 de junio de 2009 Compartir

Comentarios

- No hay comentarios para esta columna todavía -
v 2.5b