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El rol

Sobre Avatares, Sapos y Princesas

En estas lides del BDSM creo que debe haber pocas cosas más difíciles que la construcción del rol o del "personaje" que seremos en este otro mundo. El BDSM es un conjunto de prácticas, con algunas reglas básicas, que desde el momento en el que decidimos considerarnos dentro de él tácitamente aceptamos, y dentro de este conjunto, se juega (en la acepción teatral de la palabra) en roles, así que una vez decidido que jugaremos, la primera elección será elegir "de qué vamos a jugar".

Como en el fútbol, primará la posición en la que nos guste pararnos en la cancha, pero también será importante aquella para la que tenemos natural facilidad, por lo que no será nada sencilla esa primera decisión. (Prueba de esto es la cantidad de gente que se inscribe en el portal bajo la etiqueta de curioso)

Luego, deberemos elegir un nombre, que nos represente a nosotros o al "personaje" que estamos en proceso de construir dentro de este mundo, y una vez elegido el nick, también debemos decidir si lo escribiremos en minúsculas, mayúsculas, o si alternaremos ambas. A eso debemos sumar imágenes visuales. En la era 2.0 todo es visual, así que será muy importante considerar qué verán los demás, cuando vean a nuestro "personaje".

Como se puede ver, construir este "avatar" en los términos de James Cameron, o personaje a través del que viviremos este mundo no es una tarea sencilla. Si ya se cansaron y apenas terminamos de vestirnos, piensen en lo difícil que será darle vida a ese "avatar", que deberá "actuar" en rol, dentro de este mundo. La pregunta del millón de dólares es entonces: ¿cómo se actúa en rol?

Desde siempre éste ha sido uno de los temas más polémicos entre nuestras filas. Están los que creen que el rol no se construye, ya que no es un papel, sino que es la vida misma, y estamos los que visualizamos el rol como una entelequia, algo que no tiene existencia propia sino que es un producto de nuestra arquitectura mental, y no sólo nuestra, sino también nuestra en la interacción con los otros.

Este paradigma, a su vez, suele ver con pragmatismo las entradas y salidas del rol, ya que en él se visualiza con claridad la distinción entre el campo de juego y lo que no lo es. Sin embargo, también aquí surgen algunos inconvenientes y para ilustrarlos me viene a la mente la fábula del Sapo y la Princesa.

En el cuento original de los Hermanos Grimm, la Princesa logra romper el hechizo bajo el que se hallaba el Príncipe, porque el Sapo que salvó su esfera brillante no se comportó como sapo, sino como Príncipe y esto hizo que ella lo llevara a vivir a su palacio. Si el Sapo se hubiera comportado como un simple batracio, y en lugar de hablarle y de decirle que la adoraría por siempre, sencillamente hubiera croado, probablemente no habríamos tenido cuento porque las princesas no besan a los sapos que se portan como sapos.

Muchas veces el peligro de la entelequia racional sobre el rol es que el juego termine perdiendo toda su magia. En los cuentos, la princesa para ser rescatada por su príncipe azul, primero debe comportarse todo el cuento como una verdadera princesa. Si tenemos claro que este mundo es una ficción propia que creamos a los efectos de vivir nuestra sexualidad, no debemos perder de vista que para que ésta sea efectiva tenemos que conservar los "papeles" de ficción, y que las princesas deben comportarse como tales, y no como ogros en los pantanos y que los príncipes deben portarse también de acuerdo al papel que eligieron.

Vivir recordando que "todo es un juego" sólo nos sirve para conservar la lucidez del mundo real y no pasar vergüenza "chapeando" rol frente a quienes no nos autorizaron para hacerlo, pero creo que a la hora de la fantasía tener siempre tan presente que todo es simplemete un juego... sólo termina restando.

Escrita por Reina_Pop el domingo 17 de enero de 2010 Compartir

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