En tren de llamar a las cosas por su nombre y hacer justicia, es que surgió esta columna.
No todas las relaciones son iguales... no es lo mismo que álguien se comprometa en cuerpo y en alma, que jugar un ratito en un evento o sesionar en privado, pero sin más compromisos que pasarla bien aqui y ahora.
La relación Ama-sumiso, es compleja. Rica. Llena de matices. Excede por mucho la simple sesión... hay comunión entre esas 2 personas. Hay comunicación constante : una corriente de ida y vuelta que se genera y se va alimentando con el tiempo (como todas relación que valga la pena...)
En la otra esquina, están los play partners, con los que compartimos una cierta complicidad. Un juego, un código, una aventura con principio y final... y el fin suele ser cuando acaba el turno. Pueden ser relaciones que permanezcan en el tiempo y sean más o menos estables, pero eso no los convierte en sumisos. Ni hablar de los compañeros ocasionales, de un evento o una noche, que nos regalan gratos momentos, adorando nuestros pies y admirando nuestra belleza, pero como el carruaje de Cenicineta a las 12... desaparecen. Lo mismo corre para las Amas, por supuesto.
Un sumiso porta orgullosamente un collar que se ha ganado, por el que peleó y se esforzó y del cual es merecedor sin duda Alguien que está pendiente de nosotras todo el tiempo posible, y nos lleva dentro suyo.. como nosotras a él.
Yo tengo de todos y no reniego de ninguno, pero llamar a las cosas por su nombre...evita confusiones.