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Caprichos de mi Ama

Calificación del relato

(2)
Autor: asuspies
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Promedio de 4.5 puntos
Enviado el 08 de oct de 2010

Entro a tu casa usando mi llave, no parece haber nadie. Te llamo pero no contestas y me empiezo a preocupar. Miro en los ambientes donde hay luces encendidas y como no te encuentro entro a tu cuarto que está a oscuras. Una sombra sale del rincón y me empuja sobre la cama donde caigo de espaldas. La oscuridad me impide distinguir nada y siento temor. Me toman de los brazos y mis muñecas quedan apresadas al espaldar de la cama. Todo sucede tan rápido que no llego a comprender que está pasando. Recién entonces escucho tu voz que se mofa de lo sencillo que fue inmovilizarme y me invade una sensación de vergüenza. Me quitas la ropa a los tirones y por fin te veo, recortada tu figura a contraluz de la claridad que entra por la puerta. Tenés puesta una campera de cuero negro de la que asoman tus manos enfundadas en guantes colorados de vinilo haciendo juego con las botas altas de taco aguja que tanto me gustan y una máscara que oculta tus facciones solo me deja ver tus ojos maquillados y tus labios pintados de un rojo fuego. Sé que solo te vestís así porque sabés que de esa manera conseguís manipularme facilmente al exacerbar mi sentimiento de sumisión pero nada puedo contra ese impulso compulsivo y me dejo sojuzgar por tu imagen de Reina despótica. Una vez que me desnudas te sentas en la cama y acercandome tus pies a la cara me decis que puedo besarte las botas pero ni bien ves mi miembro endurecido agarras una mordaza extraña, que hacia adentro tiene una protuberancia corta pero ancha y, hacia afuera, un falo grueso y largo que cuelga como la trompa de un elefante. Me haces abrir la boca, el adminículo se introduce entre mis dientes, y lo ajustás firmemente a la nuca. Despues te sentas a caballito sobre mi pecho, te introducís en la vagina la punta colgante y mientras te moves con un vaiven acompasado con voz jadeante me preguntas si quiero estar presente cuando traigas a un joven macho que te levantaste, si me importa no volver a cojerte porque el otro tiene una pija mucho mas grande y otros comentarios por el estilo. Tus preguntas me asustan, sobretodo porque la máscara me impide leer en tus facciones si hablas en serio pero a la vez me excita verte enmascarada, siento que te dá un halo misterioso que acrecienta tu poder sobre mí. Por supuesto que amordazado, solo puedo contestar con sonidos guturales pero eso no tiene importancia porque las preguntas son retóricas ya que estas decidida a hacer tu voluntad. Te excitas recordando en voz alta las cualidades sexuales de tu hallazgo hasta que alcanzas el orgasmo (la mordaza debe tener un mecanismo neumático porque siento que se infla ritmicamente en mi boca reproduciendo los latidos de tu vagina cuando se contrae). Entonces te levantas, prendes la luz y mientras me decis que me vas a entrenar como sirvienta para que los atienda cuando invites a tu nuevo pretendiente, me pones medias de nylon, zapatos de taco alto y un delantal. Acto seguido me sacas la mordaza pero solo para meterme varios dedos en la boca a la vez que me ordenás chupartelos como si se tratara de una pija como parte del entrenamiento. A medida que paso mi lengua por tus dedos y los succiono me vas dando instrucciones de como hacerlo correctamente y con la otra mano te acaricias el clítoris aunque cada vez que sentis que rozo tus dedos con los dientes me tironeas de las tetillas para que sea mas delicado. Finalmente parece que aprendo a hacerlo, o quizas sea que estás muy concentrada en tu propio placer porque ya no me prestás atención y acabás por segunda vez. Entonces me haces dar vuelta, me metes un dedo lleno de vacelina en el culo y después introducis un espéculo que vas abriendo de a poco (siento como se va ensanchando mi ano y como palpás el interior de mi intestino con tus dedos). Finalmente sacas el espéculo, metes en mi culo agrandado un vibrador, me haces dar vuelta nuevamente y te sentas sobre mi cara, abriendo tu vagina sobre mi boca. Tengo que jugar con mi lengua en tu clítoris y vagina siguiendo tus indicaciones hasta que alcances otro orgasmo. Yo estoy desesperado por acabar, siento tus jugos derramandose en mi garganta, los movimientos del aparato en mi interior (fuiste vos la que me adiestró para disfrutar de la estimulación de mi ano) y me desespero por tener al menos una mano libre para masturbarme pero nada puedo hacer salvo concentrarme en los movimientos de mi lengua y en tu placer.

v 2.5b