Por la presente entrego a USTED, LADY BRELL, la invicta, la insuperable, la impar, el completo de mi cuerpo y el absoluto de mi espíritu. Suya cada cutícula de mis uñas. Suyos mis dos sistemas nerviosos y los senderos de mi ser. Prometo ser su vasallo fiel, el de los inagotables deberes y magros derechos, hasta el último suspiro de mi vida...y aún después...
Le cedo el total de mi materia, los ilimitados poros de mi piel, estruendosa, magnánima, interminable AMA ALASSIO. Mis bolsillos, vacíos o llenos; los vaivenes de mi salud; la manipulación de mis estados de ánimo. El avatar de mi destino penderá de sus humores, de sus voluntades, colosal dueña de mis milímetros y mis milésimas.
Renuncio pues, terminantemente, a mi YO; no tendré otro empeño que el suyo, eminente DOMINA FATIMA, sempiterna soberana mía. Me convertiré en el esbirro sideral de sus consignas, de sus auras, me antepondré a las más auténticas de sus inclinaciones, devendré tenaz y contundente en la benemérita cruzada por extender sus colonias en el Universo.
La serviré a perpetuidad, mi vida será el desvelo por defenderla, contenerla, asistirla, apoyarla, sostenerla, alimentarla y escoltarla en la cumplimentación de sus más recónditas fantasías, de sus más escondidos deseos, loada MARIA, AQUEA mía, patrona mayor de mis estados permanentes de disponibilidad. Me constituiré en su mucamo solícito, y en su proveedor inintermitente de amantes. De noche y de día. De día y de noche. Desde el crepúsculo hasta el amanecer. Desde el amanecer hasta el crepúsculo.
Firmaré el contrato que encadenará el perenne de mi porvenir al axial de su Macrocosmos, fastuosa y ancestral MISTRESS RIMMEL. Podrá sellar con hierro al rojo sus iniciales en mi badana; podrá USTED enceparme, encollararme, anquilosar mis miembros superiores e inferiores a su mayúscula estrictez.
Sus pesares serán mis hecatombes, y sus alegrías, mis apoteosis, elocuente y armoniosa COUNTESS KLARA, mi ZARINA esencial. Tendrá USTED la potestad de transfigurar mi apariencia exterior, y de moldear mi personalidad a su preferencial gusto. Nada de lo que se aprecia en mí se verá como hasta ahora se presenta. Nadie reconocerá en mí a aquel que supe o me distinguí en ser.
Desde aquí, cubil de la idolatría misma, anuncio mi incondicional deserción a todo intento de resistencia respecto al uso y abuso que de mis testículos, mi pene, mis pezones y mi ano pudiese obrar la incalculable BEA, olímpica y selectiva DOMINATRIX. Tomará USTED entera posesión, a partir de este instante, del gobierno de mis zonas erógenas, del set íntegro de mis genitales, con sus complejos anatómicos y fisólógicos incluídos.
Quedará bajo su estelar control, celosamente atesorada dentro del cofre elegido, la llave del cinturón de acero especialmente diseñado con las medidas de mi miembro en reposo, incorruptible ceñidor, emblema de mi castidad, legendaria AMAZONA DELIA, notoria acreedora de mi senso. Prometo no mendigar jamás ante USTED, mi divinidad, la evacuación fuera del mambete de cualquier fluído o líquido, correspondan a la naturaleza que correspondan.
Podrá USTED lacrar mi boca, empalizar las ventanitas de mi nariz, enviciar concluyentemente el aire que respiro, la atmósfera que me cobija, el éter de mis alrededores, suprema ALBA DE BELGICA, zénit y alud de las efigies vivas. Suya será la potestad de insertar, embutir, envolver mi rostro en el plástico, en el nylon, en el algodón, en la arpillera, y será suya la potestad de catar mis anoxias, extraviar mis órbitas, desquiciar mis pupilas, desmandar mis muecas, embotar mis cavilaciones. Si USTED así lo determina, será suyo el último de mis semblantes.
La epidermis rasgada, raspada, arrasada, corroída, esquilamada; la epidermis desglosada, desgarrada, entumecida, arruinada, seccionada de esclavo, acaecerá por el efecto de las intervenciones calculadas (o no), de la infalible AMITA VELIZ, la veraz, la gobernanta. Nada de la producción de violáceos, de morados, de cárdenos, de escarlatas en mi pelaje o tegumento le será ajeno. El muérdago, la fusta, la caña de bambú, la poderosa mordedura, el filo aguzado de altísimas uñas sobrevendrán instrumentos del suplicio para éste, su reo de la devoción al extremo dolor.
Consagro mi boca a sus pies. Mis labios besarán sus empeines, mi lengua lamerá sus plantas al despertar USTED cada mañana, magistral y pomposa AYA LARA. Me acurrucaré a la vera de su altar hasta el último de mis días...y aún después.
Por la presente le entrego a USTED, LADY BRELL, la invicta, la insuperable, la impar, el completo de...