Miembros Miembros 21166 Online Miembros conectados 44 Chat Usuarios chateando 28
Flecha Contenido Flecha Relatos

Las Señoras

Calificación del relato

(7)
Autor: handsome_34x
Leído 2491 veces
Votado 7 veces
Promedio de 3.4 puntos
Enviado el 08 de feb de 2010

Pasaban 5 minutos de la hora acordada cuando llamaba a la puerta de mi Señora por primera vez en un mes, el timbre sonó en un tono sordo o al menos a mi me lo pareció y la sensación de mi estómago reflejaba los nervios que soportaba. La puerta se abrió unos 30 cm y se oyó la voz de mi Sra. que decía:
-          Ya era hora, no me gustan las impuntualidades, pasa y cierra la puerta
Yo cumplí sus órdenes y esperé en la entrada, cuando apareció ella con el semblante serio y vestida con una falda larga negra y camisa de tirantes del mismo color. Mi Señora tenía unos 47 años, unos 55kg, morena, pelo corto y sinceramente no muy guapa siendo benévolo con su belleza.
 
-          Desnúdate y ponte esto
 
Me lanzó un tanga de cuero negro, un collar del mismo material que iba adherido a una cadena fina de unos 3 metros y un antifaz negro que no me permitía ver nada. Yo me desnudé y me puse la ropa de trabajo, notando el frío del cuero en mi cuerpo recién depilado como me había requerido mi Sra. con anterioridad a la cita.
 
            En su casa hacía frío o al menos a mi me lo parecía, esperé unos minutos y mi Señora volvió con gesto serio indicándome con su dedo índice hacia el suelo, gesto que entendí rápidamente y ocupé mi posición natural “a 4 patas”. Mi Señora me separó las piernas, me untó el agujero con vaselina y me introdujo poco a poco, primero un dedo y después dos, para acabar con un pequeño dildo que me dejó clavado en el culo, después agarró la cadena que colgaba de mi cuello y estiró sin miramientos haciéndome seguirla como un auténtico perro.
 
            Yo la seguí por la casa, rozándome varias veces por las paredes, durante un par de minutos hasta que llegué a lo que me pareció una estancia amplia, por el sonido que producía  la voz de mi Señora.
 
-          Antes de empezar, te diré que hoy estás de suerte, no estoy de buen humor y tengo ganas de pagarla contigo.
 
Se oyó un zumbido que acabó en mi culo desnudo, el golpe de su fusta me pilló desprevenido y me encogí al recibir el impacto. De inmediato dos azotes más me pusieron en mi sitio, mientras notaba un escozor creciente en mi trasero. De repente noté un peso en mi espalda, era mi Señora montándome mientras seguía golpeándome las nalgas mientras me cogía del pelo bruscamente. Estaba realmente enfadada y descargando su adrenalina contra mi.
 
La sensación era contradictoria, por un lado sufría los envites de su fusta, pero por otro lado estaba satisfecho por que mi deseo de ser humillado se estaba cumpliendo.
 
            Paseé a mi Señora por toda la habitación y acabé pidiéndole clemencia puesto que el escozor de mi culo y el dolor de mi pelo al usarlo de brida me estaba impidiendo continuar.
 
            En ese momento el timbre de la puerta vino en mi ayuda y mi Señora salió para abrir a la que sería nuestra nueva compañera. Yo oía como sus voces se acercaban poco a poco y hablaban distendidamente sobre las dificultades para aparcar en esa zona. De repente llegaron a la habitación y la nueva Señora exclamó:
- Le has puesto el culo como un tomate al perro
 
Comenzaron a reír y note un buen azote en el carrillo derecho, sin duda proveniente de la nueva Señora. De pronto sin apenas más preámbulo, un estirón de la correa me puso en tensión y una patada en el costado con la planta del pie me colocó tendido boca arriba, el dildo se me clavó más dentro y dí un respingo al que mi Señora respondió de inmediato:
 
- Túmbate boca arriba perro, que vas a saborear un autentico manjar
 
Rieron las dos a la vez y noté como algo se postraba en mi cara, pronto por el olor y dimensiones comprendí que era el culo de la nueva Señora, que se sentó en mi cara y se movía en zigzag abriéndolo para que mi boca estuviese pegada a su orificio.
 
- Cómemelo entero cabrona, que el viaje hasta aquí ha sido largo y necesito relajarme
 
            Continuaron las risas y yo comencé mi trabajo sin apenas poder respirar, lamía el  culo de la nueva Señora con fuerza, por suerte estaba más delgada que mi Señora, puesto que su culo se asentaba bien en mi cara y aunque un poco blando por la edad, debía ser unos años mayor que mi Ama, se retorcía cuando follaba su agujero con mi lengua.
 
-          No sabes follar un ojete perro, mete bien la lengua y satisface a mi amiga, decía mi Sra.
 
Así estuve unos minutos, mientras no paraban de insultarme y reírse de mí, la humillación era completa y yo me sentía bien, muy bien, haciendo mi papel, usado y humillado por mi Ama.
 
            Cuando se sintió aliviada, se levantó de mi cara y pronto conocí cual sería mi destino, volví a mi posición natural “a 4 patas” y me condujeron a una zona elevada, una especie de tarima, donde mientras una me hizo pegar la cabeza al suelo, atando la cadena a alguna parte fija, la otra me separaba las piernas y me retiraba el dildo para mi alivio, situación esta que duró poco, puesto que apenas mi esfínter se estaba recuperando de la tensión soportada, otro objeto ocupó el mismo lugar y fue poco a poco alojándose en mi culo, pero esta vez de mayor tamaño.
            Mi Señora me embestía con fuerza y su arnés chocaba con mi trasero, mientras me sodomizaba sin piedad.
 
-          Te voy a romper el culo perro, te aseguro que esta semana te acordarás de mí, vas a estar unos días sin poder sentarte
 
Estuvo follándome durante unos minutos y después hubo un paréntesis para las rotaciones, la nueva Señora ocupó su lugar y me sodomizó clavándome las uñas en las caderas para así empujar con más fuerza. Mi culo estaba roto, totalmente abierto y la polla de goma entraba y salía con total fluidez  dejando a su paso un agujero amplio y jugoso.
            Cuando se cansaron del juego se sentaron un poco separadas de mí y olí como alguna de ellas encendía un cigarrillo, descansaron unos minutos mientras charlaban de su hazaña y del actual tamaño de mi “ojete”, rieron de nuevo y de repente mi nueva Señora cuchicheó algo al oído de mi Ama, para levantarse inmediatamente y dirigirse a mi cara que seguía pegada al suelo y atada mediante la cadena de mi collar.
Desató el collar de alguna parte y cogiéndome del pelo levantó mi cabeza para escupirme en la cara, me giró de nuevo con brusquedad y me caí de nuevo boca arriba, un pie se situó en mi frente para indicarme que no me moviese y de inmediato noté que un liquido caliente caía por mi cara, la lluvia dorada me sorprendió y apenas tuve tiempo para cerrar la boca y esperar a que la nueva Señora aliviase sus necesidades encima de mi rostro.
 
Cuando todo acabó sólo me permitieron secarme la cara con una toalla, y tirándome las ropas a la cara me ordenaron vestirme y marcharme a casa, ya había cumplido sus deseos…
 

 

v 2.5b