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Mi primera sesión

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Autor: Betolaix{}
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Enviado el 16 de feb de 2010

Salí a las 7 AM en punto, me urgía entregar el turno, solo podía pensar en lo que estaba por vivir. Sentía ansiedad, dudas, temor. Todo esto solo aumentaba mi excitación, me fui directo a la estación de autobuses, compre los boletos para el viaje de ida y regreso. Había planeado pasar la noche allá, pero de ultima hora me dijeron que tenia que cubrir el turno de esa noche, hice arreglos para que me cubrieran mientras yo regresaba de mi viaje.
Tome el autobús de las 8:30 AM. Me lleve un libro, tenía que entretenerme en cualquier cosa, tenia que dejar de pensar e imaginar como seria mi primera sesión de capacitación para perro sumiso de mi Amo Colimote. Quería agradarle, que sintiera que había valido la pena la organización de esta sesión.  Cuando salía el autobús, le envié un mensaje tal como el me lo había ordenado. El trayecto se me hizo eterno. Quise dormir y no pude mi cabeza no paraba de pensar en cómo sería la experiencia, si había memorizado los detalles que me había proporcionado mi Amo.
Eran las 11:30 AM. Cuando llegue, entonces  le envié mensaje avisando que iría al lugar acordado. Llegue, pedí el cuarto y me dispuse a esperar, tome un baño y me prepare para su llegada, acatando las ordenes que me había dado. Una camiseta desgastada, y desnudo. La espera me pareció eterna. Recibí su mensaje que estaba por llegar, entonces me excite mucho, mi verga no dejaba de lubricar.
Cuando el entro al cuarto, lo vi, traía puesto en su cabeza un pasamontañas, un hombre imponente, su voz ronca varonil, de hombre, un macho en toda la extensión de la palabra, alto, fuerte, su olor de hombre, me lleno de excitación, comencé en mi cabeza a fantasear, como sería su rostro?, lo que si supe cuando lo vi es que ya era suyo.
Entonces pensé, no voy a poder, me llene de miedo, mi corazón latía fuerte, pero no me dio tiempo para mas, comenzó a darme ordenes. Desde ese momento me deje llevar. Lo primero que hizo fue revisarme, me dijo date la vuelta, y obedecí sin chistar, entonces supe que no iba a negarme, que seria suyo, ya comenzaba a pertenecerle. Primero me pidió que recogiera mis cosas, las tome y las guarde, después me ordeno acomodar los muebles. Yo no tenía idea de cómo sería lo que estaba a punto de vivir, ni lo que él había planeado.
Aun así obedecí cada una de sus ordenes, entonces comencé a caer en un torbellino de sensaciones, al principio, pensaba y analizaba cada una de sus ordenes, pero después me deje llevar ya no pensaba, solo obedecía. Me vendo los ojos. El tomo una silla y me pidió me pusiera de rodillas frente a él, me hizo leerle el texto de ofrecimiento, el cual forma parte de un manual de sumisión, y de repente me descubrí disfrutando pues describía, punto por punto lo que era mi intención, ser suyo completamente, después me dio una serie de instrucciones, a las cuales asentí, me hizo un par de preguntas que conteste.
Y entonces todo comenzó. Con un plumón me hizo escribir un par de letreros “PERRO PROPIEDAD DE AMO COLIMOTE” y “SOY UN PERRO SUCIO Y SERVIL”, cuando escribía esto mi mano temblaba, pero no era miedo, era morbo, cachondez pura, de verdad me quería convertir en eso, su perro servil, esta sensación de humillarme, me llevaba al límite de las sensaciones, el morbo, la excitación, lo desconocido.

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