Vida es el nombre que le regale a mi amante SM.
Vida quiso sentir dolor.
Experimentar el dolor en su forma más básica y animal. En el poco pero intenso tiempo que estamos juntos, descubrí que le teme al dolor seco y violento. Y ahora me venia con esto de experimentar.
Algo me parecía raro.
Vida se entrego como sumisa bajo la premisa de querer sentir el castigo de mis manos y no decir ni una sola palabra.
Y se lo tomo muy en serio.
Tuvimos una sesión bastante dura.
Aplique gradualmente todos mis conocimientos como dominante y ella soportó estoicamente el dolor.
Sus límites estaban mas lejos de lo que creía.
Mujer resistente o nena caprichosa y mala perdedora, no decía la palabra de seguridad o pedía clemencia.
Algo estaba mal.
La intensidad apenas aumento un poco más.
Pero de ella solo obtenía un silencio.
Resolví que ya era suficiente.
Me importaba un bledo el rollo de mi orgullo mancillado por su resistencia mayor a mis artes, me importaba solamente protegerla de si misma, de su terquedad.
Detuve la sesión. Alcé su rostro y alineamos miradas. Sus ojos estaban húmedos y mordía sus labios que no dejaban de temblar.
La rodee con mis brazos fuertes. La bese y sentí el sabor salado de sus lagrimas de dolor.
“¿Por qué?” le pregunte.
“Porque sos mi señor y quiero complacerte” Me respondió con ojos tristes.
La recosté en la cama - que a esta altura era un caos de desorden y de elementos de tortura y placer – y me eché a su lado. Nos cubrimos con una manta.
“Nunca mas vuelvas a hacer algo así” le ordene.
Volví a besarla. Ella se refugio en mi pecho y acomodo mis brazos a su alrededor.
Quedamos en silencio.
Acaricie su piel blanca y tensa, deteniéndome donde el castigo había sido mas severo.
Trate de sincronizar mi respiración con la suya. Los latidos de mi corazón con el suyo.
Una música baja desde el cielo (raso). Es Twisted Sister y su balada The price.
Cierro los ojos, y le canto a Vida al oído la canción pero en español
Me llama la atención el silencio de Vida. Recién descubro que se ha dormido en mi abrazo de oso.
Acaricio su cabellera rojiza y observo su carita relajada y en paz.
Le dejo vagar en su sueño por quien sabe donde.