De chiquito, creo que a muchos les pasó lo mismo que a mi, me gustaban mucho los dibujos animados. La lista es larga. Pero hay uno que me marcó de por vida, he naufragado en internet buscándolo y no lo puedo encontrar. Dudo que aparezca en algún momento ya que ya están censurando todo pero no pierdo la esperanza.
Era una caricatura en la que estaban Mickey, Tribilín y el Pato Donald. Se separaban por motivos que no recuerdo Donal se encontraba con una gran cantidad de esas atracciones infantiles a las que se le introduce una moneda y uno se sube a un autito o lo que sea y este se mueve. El pobre pato se volvía loco y se subía a cuanta máquina encontraba, que lo sacudía a lo loco hasta que se subió a la máquina que me quita el sueño.
En su euforia Donal se subía a una máquina afeitadora que tenía una silla, manos mecánicas y voz de mujer. El pobre pato se sentaba y de pronto la máquina se activaba y con su voz suave de mujer comenzaba el proceso de "barbería". El problema es que accidentalmente, Donald quedaba inmobilizado con su trasero para arriba. Comienza con el proceso de lavado del cabello y sus manos lo refregaban para hacer espuma mientras Donald luchaba deseperado y la máquina no se inmutaba porque era una máquina. Luego del proceso de lavado, y peinado al pobre pato que luchaba por liberarse, las manos de la máquina juntaban todas las plumas para afeitar. Y mientras la mujer hablaba con dulzura explicando lo que iba a hacer llegó la toalla recontra caliente para abrir los poros. Ahí se le puso todo colorado el culo al pobre pato que no pudo tolerar la toalla y no dejó de luchar entre navajazos que no lo lastimaron. Terminado el proceso, la máquina soltó al exahusto cliente.
Yo era chiquito pero la cabeza casi me explota. Hoy podría tener sexo mirando esa caricatura. EX-TRA-OR-DI-NA-RIO!!!


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