Se nos fue, nomás. Y confieso que yo personalmente creía que era inmortal, una especie de semidiós del arte que me acompañaría por siempre.
Esto último es cierto. Lo que diferencia a los artistas del resto de los mortales es que los hombres mueren pero su arte vive para siempre.
Se fue Frank Frazetta, a los 82 años, víctima de un maldito accidente cerebrovascular, que, afortunadamente, lo atacó de improviso y no hizo temblar su pincel de precisión neuroquirúrgica ni siquiera en su último día de vida.
Te vamos a extrañar, Frank.






Su Vampirella...

Su Conan the Barbarian...

Y su The Death Dealer, en mi opinión su mejor colección...



Mensajes Personales
20190
73
28





