¿El inicio del BDSM en la literatura? Probablemente no, aunque seguramente sí se trate una de las obras más antiguas documentadas de las cuales actualmente conservamos datos.
La historia de Prometeo es simple, fabulosa e increíblemente simbólica. Por venir de leyendas antiguas es que existen diferentes versiones, con leves detalles que varían entre sí, pero conservando siempre la misma metáfora. (Una de las versiones más conocidas es la de Esquilo)
Prometeo era un titán, un ser inferior a los dioses pero superior a los humanos. La leyenda cuenta que siempre simpatizo por la humanidad, por lo cual desafió a los dioses en varias ocasiones, ridiculizándolos, y ganándose la ira de Zeus. Como si fuera poco, Prometeo robó el fuego del Olimpo y se lo regaló a los seres humanos. El fuego era muy importante ya que permitía calentarse en invierno, cocinar alimentos y ni hablar de que con él sería posible la metalurgia, comenzando el progreso y el desarrollo industrial del ser humano.
Fue por ello que Zeus castigó a Prometeo de dos maneras:
Primero, creando a la mujer. (Suena graciosamente machista, pero es verdad) Hefesto, por orden de Zeus, crea a una mujer de arcilla con el fin de otorgársela de regalo a Epimeteo, hermano de Prometeo. Esta mujer, conocida como Pandora, es quién abre la jarra de Epimeteo, la cual posee todos los males del mundo, dejándolos libres a la humanidad. (En otras versiones es una caja en lugar de jarra: “la caja de Pandora”. Y ni hablar de que la historia bíblica de Adán, Eva y el fruto prohibido tiene una notable similitud con esta parte de la leyenda)
El segundo castigo consistió en llevar a Prometeo al Cáucaso y encadenarlo a las rocas, para que un águila le comiera el hígado. Este era un castigo eterno, ya que siendo Prometeo inmortal el hígado le volvía a crecer cada noche, solo para que al día siguiente el águila volviera a comérselo.
Finalmente Hércules liberó a Prometeo, pero Zeus volvió a castigarlo, aunque no tan severamente. Esta vez, le encadeno del cuello a una pesada roca para debiera arrastrarla eternamente.
Nota: La obra escrita por Esquilo varía de esta resumida versión, la cual sería más “mitológica” que “trágica”.
Nuestros términos tales como “compromiso”, “comprometerse”, “comprometernos” provienen de Prometeo, quien se sacrifica por el ser humano. Este titán se sacrifica por un placer mayor, ese es su compromiso con la humanidad.
Nosotros hoy en día también nos comprometemos (a modo consensuado), aunque para encadenar y/o ser encadenados. Ese sería nuestro placer. (Lo cuál resultaría irónico en comparación a la leyenda)
Cierto es que solo se trata de una leyenda, pero no es casual que sea de la Grecia antigua, cuna de la civilización occidental de la cual formamos parte.
Nota: Sin ir más lejos, muchos usuarios de Mazmorra poseen nicks que hacen referencia a personajes mitológicos. Sea por el motivo que fuere, personalmente me agrada que la mitología aún esté presente en nuestra cultura.





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