A modo de advertencia preliminar.
Son reflexiones, tal erróneas tal vez no, de lo que leí de "El Divino Marqués" (como lo llamaban los surrealistas). Él es uno de mis tres escritores favoritos (Bukowski y Burroughs son otros 2). Espero respuestas correcciones, críticas, adhesiones y demás colaboraciones.
No soy un erudito en el tema, pero siempre trato de escribir lo que más o menos entiendo.
El Marqués de Sade es conciente de que sus prácticas libertinas son criminales desde el momento en que su "víctima" no quiere practicarlas. En "120 días en Sodoma" hay asesinatos, violaciones, humillaciones y demás atrocidades que él no duda en calificar como criminales. ¿Por qué? Porque subvierte su principio moral de hacer tan felíz a los demás como él quiere que lo hagan. Si la víctima no es felíz con eso que le hacen, entonces las prácticas del Marqués son criminales desde su prisma moral. Pero él las continúa practicando (como su bigrafía bien demuestra con secuestros, humillaciones y violaciones, etc) porque la naturaleza corrupta (término harto importante ensu obra) lo creó a él con ardores y pasiones que no puede controlar que tampoco quiere cambiar.
Pero no por esto incita al crimen, incitar al crimen sería provocar la infelicidad en aquél que es perjudicado. Algo totalmente inadmisible. Cree que debe evitarse por todas las menras posibles y ser castigado si no se pudo evitar.
El problema con "El Divino Marqués" es que fue castigado por sus ideas y no por sus actos. Declara que su infelicidad no proviene de sus prácticas libertinas -él es totalmente felíz de los dotes que la naturaleza le dió, esos magníficos ardores-, sino de lo que los demás piensan de sus ideas y la manera en que lo castigan. 30 años de ser un preso moral son prueba suficiente. Pero ni aún así lograron reducir su pasión porque en la cárcel tuvo sus momentos más prolíficos en materia literaria, filosófica y, ni hablar, sexual.
Pasando al ejemplo concreto de los sado S. XX y XXI, se los sigue condenando moralmente por sus prácticas y otrora con la prisión. Se los condenaba por sus desviaciones morales. Esto aún se traduce en algo de mayor injusticia. Salvando a los criminales que somenten violentamente a sus víctimas, que con todo el rigor de los castigos se les debe caer, hoy existen en el mundo gente que tomó las enseñanzas de Sade como un modo de vivir consensuado y respetuoso, que no incurren en el grave crímen de generar infelicidad en aquellas personas a las que aman.
Son testigos vivos y prácticos de las enseñanzas de quien firmaba amor y felicidad. Pero que sus ardores naturales lo llevar por la senda del crímen.


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