— Desvestite —dice la mujer.
Se desprende el último botón y se saca la camisa. Está arrodillado, mira hacia abajo.
— Desvestite, dije —dice ella.
El asiente con la cabeza. Se desabrocha el cinturón. Abre el botón y baja el cierre.
— Me parece que no estás entendiendo —dice la mujer, que tiene una fusta negra en la mano.
— Rápido —Golpea el piso con la fusta.
El se pone de pie. Se saca los zapatos, luego el pantalón. Deja la ropa en el piso. Tiene medias blancas y un calzoncillo negro.
— ¿Te gusta desobedecer?
Se vuelve a arrodillar, mira hacia abajo, y dice que no con la cabeza. El piso está frío, pero no llega a molestarle demasiado porque siente la fusta en la espalda. Dos veces.
— Te dije que te desvistieras.
Se saca la media derecha. Sobre la espalda aparecen dos marcas rojas. Al tratar de sacarse la otra trastabilla, pero se apoya en el piso con la mano. Para sacarse el boxer se pone de pie.
— ¿Qué pasa? ¿Te da vergüenza estar desnudo? —dice ella y con la fusta le recorre el cuello, baja por el pecho, la panza — Mirá. Parece que te gusta.
Él es más alto. Pero no hace nada. Se queda quieto.
— ¿Se te está poniendo dura? —dice ella y con la fusta le toca el pene —. Debe doler mucho si te pego acá, ¿no?
Èl, que tiene las manos atrás, como si estuviera escuchando el himno, dice que sí con la cabeza.
— A ver —dice ella y lo golpea con la fusta.
Él aspira por la boca, la mira a los ojos. El gemido apagado,los ojos en blanco. La quietud.
— Mirá, parece que se endureció más —dice ella.
Él vuelve a asentir.
— Por favor —dice.
— ¿Qué?
— Por favor.
Ella lo vuelve a golpear con la fusta. Más fuerte.
— Por favor ¿qué?
— Nada, señora. Perdoneme.
— Mostrame cómo te masturbás —dice ella.
Él empieza a masturbarse. Está transpirado.
— Avisame cuando estás por acabar.
Ella, se sienta en una silla y fuma.
— No tengo todo el día.
Él le mira los pezones duros.
— Estoy por acabar.
— Poné las manos sobre la cabeza. ¡Ahora!
Él obedece.
— Me parece bien. Quedate así, con las ganas, perro. Ahora, vestite. Son 200 pesos. Nos vemos el jueves.
El le paga. Sale. Se va. Camina hasta la casa. Abre la heladera, se sirve leche. Toma un vaso. Se va a bañar. Se arrodilla frente a la ducha y se masturba. Acaba y se siente feliz. Sale de la ducha. Se va a dormir. Pone el despertador. Antes de cerrar los ojos, piensa en su ama y en lo feliz que ella lo hace.


Mensajes Personales
21171
50
28




