Todos alguna vez jugamos al juego de las oraciones, uno empieza con una palabra, y el de al lado la sigue agregando otra.
Esto es algo asi, solo que con un relato. Cada uno agrega algo, con un máximo de 500 palabras, y un mínimo de una; veamos que sale :D
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De reojo ella lo vio avanzar hasta una mesita vieja medio enclenque y alta donde dejo las bolsas del super , y como no habia más espacio terminó apoyando la campera mojada en el suelo.
Estuvo apunto de quejarse que la campera estaba limpia, gracias, cuando el se dió vuelta, avanzó con pasos energéticos y seguros, esos mismos de los que siempre se queja la vecina de abajo.
En cuanto la alcanzo y su cara llenó todo su campo de visión se dió cuenta que algunos detalles más, como que estaba sospechozamente bien peinado, uqe tenia los labios mojados, la mirada dura y seria, y cuando sintió dos fuentes de calor a los costados de la cara se dio cuenta tb de que – uno, hoy estaba lenta, y –dos, el le sujetaba la cabeza con las dos manos. Juntaron frente con frente y el le susurro:
“safeword?”
“que?”
“tu safeword, la sabes? Te la acordas?”
cuando ella asintió el insistio
“decimela”
Le pidio que la repita tres veces mas antes de besarla. Primero el roce de labios fue dulce y suave como amantes que le dejo el corazón latiendo alborotado contra las costillas, después sus dientes se le clavaron fuerte y lento en el labio inferior, hinchandolo, dejandolo rojo y sensible, y soltando solo cuando él quiso.
Moviendose apropósito contra ella se aseguro de rozarla con su miembro, haciendole saber lo exitado que estaba, cuando tuvo como respuesta un gemido, escabulló una mano entre los dos por debajo de la camisa y el corpiño acariciando y pellizcando hasta sentir los pezones endurecerse. Contento con su trabajo siguió acariciando por debajo de la ropa, esta vez al sur, con botones más complicados que al final cedieron igual y sintío la humedad entre sus piernas.
Como despertando de un trance ella se apuro a parar el recorrido de esa mano, avergonzada de calentarse tanto con tan poco, de mojarse tanto con solo un beso...
“shhh, dejame abrir mi regalo” suspiró el, respirando humedo y pesado sobre su peca faborita entre la mandibula y el lobulo de la oreja de ella. Entonces sus labios la tocaron ahi, en ese lugar tan sensible y quisquillozo, haciendola erizarse hasta los pelos de la nuca y ahogando el sonido crudo del cierre al bajar.
Fue entonces cuando vio, abierto por primer vez de par en par, el cofre donde sabía que el guardaba los jueguetes.
Aterrada y exitada creyó entender el porqué de la safeword...


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