En una novela de Federico Jeanmaire (Baradero,Pcia. de Bs. As., 1957) que se titula "Vida Interior",publicada en 2008 y premiada por Emecé en ese mismo año,hay,sobre el final,una interesante escena de dominación-sumisión soft entre un hombre de 51 años,turista argentino en México,y su novia finlandesa de 30 años.Ambos están en la habitación de un hotel en Oaxaca.Él regresa culposo porque la ha dejado sola a la chica durante todo el día.La escena continúa así:
-Discúlpame.
-Puede que te disculpe o puede que no.Pero,en el improbable caso de que te disculpe,eso te llevará algún tiempo y bastante más trabajo que comprar una caja de cerámica con forma de tortuga multicolor en uno de los puestos de la plaza de enfrente.
-Por favor.
-No sé.Deja que piense un momento a ver qué se me ocurre.
-Lo que digás,hermosa.Si tengo que ser tu esclavo hasta el fin de los días,lo seré.Lo juro por Quetzalcoatl.
-Mucho juramento,tú.
-Lo juro.
-Veamos si es cierto: tendrás dos actividades que desarrollar para mí.La segunda será la segunda y ya te lo explicaré cuando llegue tu turno.Por ahora,concéntrate en la primera.Escucha bien.Te quitas la ropa,toda,toda,toda,eso no creo que te cueste demasiado,incluso te autorizo en esta oportunidad a dejarla tirada en cualquier sitio como de todos modos acostumbras a hacerlo;luego cierras los ojos,eso ya sí creo que puede costarte un poco más,te arrodillas justo frente a mi braguita roja y esperas allí,en silencio,mis nuevas órdenes.
-Lo que usted mande,amita.
El hombre,obediente hasta la exageración,se desvistió a los manotazos,arrojó la ropa hacia cualquier lado y después se arrodilló en donde Finlandia le había pedido que lo hiciera,con los ojos bien cerrados y en el más perfecto de los silencios.Enseguida,escuchó el ruido inconfundible de un vestido de color naranja y repleto de flores yéndose lentamente del cuerpo de una mujer enorme y blanca,luego un rumor a encantadora bombacha roja despidiéndose de un par de piernas larguísimas,luego escuchó a esa misma mujer moverse con alguna dificultad hacia la cebecera de la cama,luego un confuso movimiento de alguna ropa que desconocía,luego la vuelta de ese cuerpo hasta sus adyacencias y,por último,un par de manos que le ataban en la nuca un trapo o alguna otra prenda de algodón que le tapaba definitivamente los ojos.Después,durante unos segundos interminables,no escuchó nada más.
-Ahora,búscame.Pero no te ayudes con las manos.Nada de eso.Quiero que sólo me busques con tu nariz,desde tu olfato.Y tampoco quiero que digas nada,ni una sola palabra,aquí la única que va a hablar,a partir de este momento,voy a ser yo.¿Comprendido,esclavo?
El hombre bajó la cabeza veces,en señal inequívoca de felicísimo consentimiento,y,de inmediato,se lanzó como un animal ciego,con la sola ayuda de su olfato,en la persecusión de otro animal.Un animal hermoso,muy blanco.Un glorioso animal hembra de su misma especie.


Mensajes Personales
21171
52
28




