ANTON
Reg.: 22 nov '08
Mensajes: 5628
Ubicación: Argentina
Sexo: Hombre
Edad: 48
Rol: Dominante
Collar: {DAP}
Tiene sumisos/as

enviado el domingo 08 de enero de 2012 a las 16:00:33
Dijo Comediante
Voy a decir algo evidente e idelista quizas, pero cada artista deberian poder autogestionarse de alguna manera.
Coincido en que eso debería ser "lo ideal", pero sabemos que el artista necesita de varios eslabones de la cadena necesaria para llegar al usuario receptor de su arte.
Pongo el ejemplo del rubro que conozco, la música. Hace no mucho, tres o cuatro décadas atrás, para que un solista o banda pudiera acceder a registrar su producto sobre un fonograma (cinta, disco de vinilo, cassette, magazine) necesitaba sí o sí de los servicios de un estudio de grabación y de una empresa que se dedicara a la reproducción en "número industrial" de cualquiera de los soportes fonográficos mencionados. Agregando además la parte gráfica (diseño, impresión y réplica de lo que se conoce como "arte de tapa"), el costo aproximado (a valores de hoy) de dicho "proceso" podría ser de aproximadamente unos u$s 30.000.-, para una "tirada" de, digamos, 10.000 unidades. A ello, había que sumarle el servicio de distribución y venta por mayor a las disquerías, el costo de los espacios de difusión publicitaria en los medios de comunicación, y, como si esto fuera poco, LA CARGA IMPOSITIVA.
Cuántos artistas estaban entonces en posibilidad de "autogestionar" esas cifras? Muy pocos, por no decir ninguno. Se necesitaba entonces de una "estructura" (la compañía discográfica) que INVIRTIERA en ese producto, y como tal, recibiera GANANCIAS por la inversión realizada. Pero, al tratarse de una INVERSION DE RIESGO (el riesgo era simplemente que el público consumidor NO GUSTARA del material, y por ende las ventas fuesen un fracaso), las compañías obligaban al artista a aceptar condiciones bastante desfavorables, a cambio de "aportarles" la estructura. Las discográficas, por ende, se convertían en SOCIOS CAPITALISTAS DE RIESGO en tal emprendimiento.
Hoy por hoy, la tecnología digital y la informática, posibilitan que muchos de esos artistas (solistas o bandas pequeñas) puedan llegar al fonograma "master" en sus propias casas. Pero ojo, no todo lo que brilla es oro. Estamos hablando de solistas o bandas pequeñas, pero, Qué pasa por ejemplo con una pieza sinfónica que debe ser ejecutada por una orquesta de 100 músicos? Sigue necesitando de las instalaciones de un estudio profesional, tanto por los requerimientos de equipamiento (cantidad y calidad de micrófonos, suficiente cantidad de "entradas" de consola, procesadores de señal, etc.), como por los edilicios (lugar lo suficientemente amplio y lo debidamente acustizado como para una orquesta).
Internet y su (hasta ahora) "gratuidad" permitirían "saltear" los costos de difusión publicitaria. El formato digital permitiría "saltear" los costos de la distribución a los puntos de venta. Pero entonces, nuevamente pregunto: Quién (y cómo) paga el costo y las horas de trabajo realizadas? Y que pasa cuando el compositor de la o las obras no es ninguno de los ejecutantes (que "de última" pueden cobrar por tocar en vivo, si es que consiguen dónde)? Su trabajo no vale? Cómo se protegen sus derechos de compositor? Tiene que "regalar" su trabajo?
Preguntas que, hasta ahora, no logro entender de qué modo las respondería satisfactoriamente este "nuevo modelo".