MOSHE
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Tiene sumisos/as

enviado el miércoles 18 de enero de 2012 a las 01:06:58
Este hilo que abrió LEON me retrotrajo a otros tiempos...
Había un programa de televisión en 1997 dedicado a espectacularizar el sexo. Para ello, se convocaba a gente "especial" para tratar temas "especiales". El show tenía que comenzar...
Un día, prendo la tele y sintonizo con el programa sexystacular. ¿Y con qué me encuentro? Con un programón cuyo tema a tratar era (se lo pueden imaginar)..."Los argentinos y el sadomasoquismo" (por supuesto, habían invitado a muchos argentinos y a algunos sadomasoquistas, jeje).
Habían invitado a un grupo de Dóminas, que se presentaron con antifaces, lo cual venía genial al programa, no por la gallardía de proteger a las "chicas especiales", sino para diferenciarlas de toda normalidad (no sea que se sacasen los antifaces y se viera que eran tan parecidas a los demás, o tan extrañas como cualquiera)
Las Dóminas contaban de sus experiencias, de sus motivaciones para hacer lo que hacían, de sus gustos. Ejemplificaban.
Las chicas especiales aparecían rodeadas por "el pueblo", cuyas honradas sanas gentes formaban un círculo entre los que se infiltraban algunos/as periodistas y profesionales de la salud rectos/as como la línea recta. Ellos/as jugaban a hablar desde "el hombre y la mujer común", preguntaban desde la supuesta inocencia, intervenían desde la razonable moral...
La gente del pueblo estaba compuesta por la gente del pueblo: el padre de familia, el Ama...de casa. El joven sano con buenas aspiraciones. Los dueños y santos del aire puro...
Las chicas especiales se la bancaban. Las más, tenían puesto el "cassette", y no se inmutaban por los agravios no muy sutiles de que eran objeto.
De repente, uno de los hombres tan sanos, tan padres (tan sanos y tan padres como Stan Kowalski a punto de violar a Blanche Dubois en "Un tranvía llamado deseo") se paró delante de todos en medio de todo este "Pan y circo", y exclamó (en medio de los desesperados intentos del conductor del programa por coordinar lo incoordinable. Era un conductor que trataba de conducir más por ceñirse a su esclavitud al rol que por su -nula- convicción de que ambas causas -la del pueblo y la de las chicas- merecían la misma cantidad de atención y respeto -la doble causa que los cerebros del programa habían fabricado-). Como decía, este buen hombre exclamó: "¡O se está del lado de éstas, o se está del lado nuestro! (dijo señalando a sus "nuestros", o sea, a todo el resto de la humanidad). Recuerdo que una de esas chicas especiales se paró también, se acercó al buen Señor, y lo miró a los ojos sin decir una sola palabra. El buen Señor se exaltó, y se incomodó, y espetó: "¿Ven lo que es?¿Cómo me mira? Es una...". Y la chica especial...nada...de pie y sin moverse y manteniendo la mirada. Y a este buen Señor lo agarraron entre varios antes de que le cayera encima a la Dómina, y se armó un revuelo fenomenal, de esos que tanto gustaban a los hacedores del programa...
Yo quedé prendado de esa "chica especial". Su estampa. Su fortaleza. Un "no sé qué" que ningún programa de televisión puede detener. La busqué por todo Buenos Aires hasta encontrarla. Y tuve finalmente mi sesión fascinante desde una medianoche hasta su amanecer. Y el placer de conversar con ella tras la sesión. El placer de constatar su grandeza...
Pienso que es hermoso estar "del otro lado" (o "del lado de éstas"), y no en un sentido de River vs Boca o de URSS vs USA, sino que "el otro lado"no es otra cosa que atravesar el espejo que nos refleja a nosotros mismos. Como para Alicia, el "otro lado" es entrar a un país de las maravillas donde un conejo blanco con un brillante juego de esposas o una oruga azul con unos preciosos guantes de latex, o una Reina de corazones con un esplendoroso látigo de siete colas nos ayudan a descubrir los tesoros que el BDSM nos depara. Ese precioso lugar que está en todos. Ese lugar en el que reclamamos para nosotros el derecho a desplegar nuestros misterios...
El círculo de hombres y mujeres de la línea recta pueden fomentar la separación de lo común de lo diferente, para que los seres que gustan de perderse en los laberintos del erotismo insondable se aterren de lo diferente y huyan hacia la península de lo común.
Pero lo que nunca podrán evitar...es que lo diferente pulule dentro de ellos mismos...presentándose de las formas más variadas...acosándolos de las formas más osadas...como la mirada de esa chica especial acosó, con la potencia de sus ojos, a ese buen Kowalski de la buena voluntad...