Es asombroso saber que Pessoa se supo que era Pessoa tiempo después de morir. Entraba en un tranvía Ricardo Reis, poeta amante del clacisismo y escribía poemas que evocaban un clima mitológico. Se subía a otro tranvía Alberto Caeiro y escribía poemas marcadamente anti-metafísicos. En el siguiente tranvía, Alvaro do Campos escribía sobre "el multiplicarse para sentirlo todo". Y así, sucesivamente, ingresaban distintos poetas en los tranvías de Lisboa. Así nace la "heteronimia", la posibilidad de "otrarse", distinta del séudónimo, que es firmar con otro nombre para no ser reconocido. A Pessoa, sus personajes se le imponían desde una escritura automática como a un médium, diciendo cosas que no pensaba ni sentía en la vida cotidiana. Setenta y tres fueron los heterónimos de Pessoa. Pessoa llegó a escribir: "no hay más criterio de verdad que el no estar de acuerdo conmigo mismo".
La heteronimia es una alternativa a la cárcel de la certeza de que no podemos ser más que aquel que somos. Nos permite llevar adelante el deseo tan humano, tan lúdico, tan típicamente infantil de ser muchos personajes diferentes entre sí.
Mis estares...yo tengo un baúl lleno de personajes. Soy ALFRED, el mayordomo de Batman, impecable y dispuesto, veinticuatro horas abierto, servicial y apareciéndome siempre en el momento justo. Cuando estoy a punto de entrar en la Casona del Sado para un evento, me convierto en ZYGGY, el niño goloso de Lazy Town, al que se le hace la boca agua ante los chocolates y caramelos que se avecinan a su vista. La mayor parte de las veces que empiezo a desnudarme en una situación muuuy íntima, PEGGY, el drag queen, se apodera de mí. Durante el día, en el fragor de la ciudad, me habita ROQUE FELLER, versión castiza de su alter yankee, capaz de tomarse un taxi detrás de otro para evitarse momentos de sacrificio encima de un bondi. Cuando en la mesa de al lado en un bar se sienta una chica que me parece interesante, me vuelvo WARREN, versón castiza de Warren Beatty, record guiness de seducción exitosa, el rostro se me pone bien Warren, a Warren se le pone el labio como el de un molusco. Y en varios momentos del día, cada vez tengo ganas de mover la cola, LA CHICHOLINA toma posesión de mí, y empieza a mover su lengua en todas las direcciones, esté donde esté.
Y hay tantos más personajes!!
Ustedes los tienen??
A punto de teclear aquí, a punto de emitir la palabra aquí, se inicia un debate creo entre el PROFESOR JIRAFALES, SAMUEL BECKETT, CAPUSOTTO y ALEJANDRA PIZARNIK por la potestad de la dirección de los textos. Esta gente nunca se temina de poner de acuerdo! Tampoco lo pretenden.


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