Hay una película maravillosa de Doris Dörrie: "Las flores del cerezo". Cuenta de una pareja "mayor" que pasa sus últimas vacaciones en una playa...Ella muere en medio de ellas, en medio de la incomprensión en que la sumía su hombre tan "duro", que ni tan siquiera se permitió bailar con ella el baile postrer, ni jugar las últimas locuras luego de una vida tan "seria". El sufre el cimbronazo de esta muerte y busca material en el pasado de ella. Ahí descubre un librillo de fotos de ella que se parece a esas fotos viejas Muybridge en las que se investiga el movimiento de los cuerpos segundo a segundo. Allí él descubre que ella era una bailarina de butoh frustrada, que era hermosa con su maquillaje, con sus sombras blancas y la oscura pintura de sus labios. Que su máscara daba más luz que el rostro que él se había condenado a ver de ella. Entonces, sufre el cimbronazo, sufre una crisis brutal que lo lleva a Japón en busca de dos vidas que él nunca se había atrevido a ver: la de ella, y la de él mismo. Deambula perdido por Tokyo...hasta que encuentra, en una plaza de la ciudad, a una chica de unos veinte años que danza sola con un teléfono en medio de la gente deambulante. Ella está maquillada igual que como lo estaba su mujer en esas fotos Muybridgeanas. Se acerca a ella. Le pregunta que hace. Ella le dice: "danzar". El le pregunta con quien. Ella le dice: "con mi madre". "¿Ella murió"? pregunta él. "Hace un año", responde ella. "Aunque, no", añade ella. "Aquí los muertos no mueren sino que son sombras que viven en nosotros todo el tiempo", prosigue ella. "¿Y el teléfono? pregunta él (se trataba de un teléfono de los viejos, pendiendo de un pedazo de cable). "A ella le encantaba hablar por teléfono", responde ella. "Hace más vívido este encuentro con mi sombra(viviente)". Nace allí una hermosa amistad que continuará al final.
Lo que me impacta es esta posibilidad tan vívida de que los muertos puedan vivir en nosotros de otra manera, de que dialoguen con nosotros tan vívidamente. De que sean sombras que no mueren jamás, que nos abrazan, que nos dan fuerza, que nos dan coraje, que nos dan amor.
Y que nosotros dialoguemos con ellos, que les demos calor, que les pidamos aquello que quisiéramos que nos den.
Hoy me desperté...queriendo hablar con Lennon y con Hendrix. Al John le pregunté por las canciones que escribiría hoy, le conté de mis performances y le pedía aliento para actuar en ellas. Al Jimmy le pedí que me diera el secreto de como le transmitía su energía a la guitarra, y quise arrancarle el secreto de su melancolía.
El John y el Jimmy son sombras que hoy están hablando conmigo. Y yo, con ellos.
También quisiera pedirle a Janis Joplin que se ponga a la guitarra y toque para mí "Piece of My Heart" una y otra vez toda la noche...
La vida me parece más hermosa de pensarla así. Si creen que estoy loco, que viva mi locura...
SI TUVIERAN QUE "RESUCITAR" A ALGUIEN, ¿A QUIEN "RESUCITARIAN"? ¿CON QUE SOMBRA HABLARIAN? ¿QUE LE PREGUNTARIAN?
O, MEJOR AUN...¿CON QUE SOMBRA HABLAN?¿CON CUAL DESEAN HABLAR HOY?¿QUIEN VIVE EN USTEDES QUE, UN DIA COMO HOY, QUISIERAN PREGUNTARLE LO QUE NUNCA SE HUBIERAN ATREVIDO?¿QUIENS SON ESAS SOMBRAS?(AUNQUE NO TENGAN NADA QUE DECIRLE NI PREGUNTARLE).
Creo que es un hilo que se postea con el corazón. Con eso alcanza.
Abrazos.


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