Hef666
Reg.: 27 ago '11
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Ubicación: Argentina
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No tiene sumisos/as

enviado el viernes 23 de diciembre de 2011 a las 00:10:08
Yo siempre recuerdo cuando fui a Sudáfrica, y vi a un chico, muy delgado, que no superaba los 6 añitos al menos. Descalzo, solo vestido con una campera (de alguien mayor), y un pantaloncito corto, con los pies en la helada noche sobre un cemento frio. Me pidió monedas, metí la mano en mi bolsillo, tenía por casualidad unas cuantas, sujete un puñado y se las di. Nunca supe cuanto le abre dado, si centavos o muchos Rand (moneda de allá). Volví a la Argentina pensando en lo que había visto allá. A lo mejor, porque dentro de toda la alegría de mi viaje personal, no me esperaba tomarme con aquello. Pero cuando caí en la idea, que eso que me paso allá, también me ha pasado acá. Caí en la cuenta de que lo que a veces vemos en la tv, está más cerca de lo que creemos. No se necesita ir lejos para ver un chico pidiendo, solo basta asomarse a la ventana. Y cada vez que he ayudado o dado a algún niño algo en la calle, trato de recordarlo, intento no olvidar su rostro, porque pienso que dejarlos en el olvido es lo peor que podemos hacer. Aun así recuerdo aquellos niños en el subte línea D que les regale la gaseosa que era para mí, los niños de misiones que les regalen mandarinas y galletitas operas… los de las minas de Wanda (misiones) que les regale chupetines porque no tenía otra cosa a mano. Hubo veces que me he puesto a charlar con alguno, porque a falta de poder darles algo material, el no le di la espalda. Lo material, va y viene, pero hay veces que necesitan un abraso, un mimo, un saludo, una charla, jugar… cosas que ni con una moneda, ni comida pueden conseguir y son esas cosas que pocas personas realmente les da. Aplaudo acciones como las de SpielMitMir y apoyo un hilo así, para hacernos pensar. Porque en la historia que nos trae, vemos que a ese niño Lucas, no solo le dio comida o una moneda, le dio algo más… Cualquier niño, incluso adultos, no recordara dentro de una semana lo que comió hoy, o cuantas monedas había en el bolsillo, pero apuesto, que el recuerdo de un cariño, no se le olvidara en mucho tiempo.
Hay un dicho que decía algo así, no lo recuerdo bien, “los que dan miedo en el mundo, no son los que hacen cosas malas, sino, los que las ven y no hacen nada”.