amyesclava
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Ubicación: Argentina
Sexo: Mujer
Edad: 42
Rol: sumisa
Tiene Amo/a

enviado el martes 02 de noviembre de 2010 a las 11:03:14
Para quienes utilizan la palabra de seguridad:
Palabra de seguridad
Dado que muchas de las situaciones durante una sesión contienen elementos de fantasía y/o rol, y que en algunos de ellos se escenificaba la "protesta" del participante sumiso, era necesario crear un sistema de comunicación que le permitiera a éste dejar claro el momento en que su protesta era real y equivalía al deseo de no continuar. Y era preciso que el Dominante pudiera percibir nítidamente este deseo y diferenciarlo de la escenificación del "¡no, no más!" que podía ser parte del juego sexual pactado. La solución fue la denominada Palabra de Seguridad. Puede ser una palabra de rápida dicción y sonora (“stop”, “tango”), una que sea significativa para quien la debe recordar (por ejemplo, el nombre de una persona familiar, etc.).
La palabra-código (también así llamada) es usada por la parte sumisa para indicar de forma rápida que el grado, las circunstancias o la actividad que se está desarrollando no es de su gusto y que desea parar. La ética del BDSM prefija que en todo momento la parte dominante respetará dicha manifestación e interrumpirá la actividad.
La primera mención constatable del concepto se registra a finales de 1992 y se refiere a unas precisiones fonéticas aparecidas en el círculo de activistas alemanes S/M-Szene:
La palabra de seguridad no debe contener sonidos fonéticamente tenues, para evitar su mala audición con música ambiental. Tampoco debe contener la vocal "i", ya que esta es difícil de entender si la voz está tomada.[9]
La palabra de seguridad es el medio a utilizar en casos de verdadera urgencia, cuando surge la necesidad de ir al baño, se recuerda que se ha dejado el grifo de la bañera abierto, la otra parte está deslizando una pluma de ganso por las plantas de los pies de la persona sumisa, sin saber que ésta tiene insoportables cosquillas en esa zona, o cuando se quiere interrumpir la sesión por otras razones.
Su uso es generalmente indiscutido, especialmente en los comienzos de una relación, pero contiene también algún riesgo, como deja claro Datenschlag:
Abandonarse demasiado a la palabra-código puede a veces perjudicar la seguridad. En el caso de juegos emocionalmente profundos, puede encontrarse la parte sometida demasiado abstraída e inmersa en sus emociones como para usarla.[8]
Dentro de la comunidad BDSM, existen otras formas minoritarias de contemplar el empleo de la palabra de seguridad, especialmente para los practicantes del metaconsenso. Para ellos, la parte pasiva o sumisa cede voluntariamente y previo consenso la completa responsabilidad sobre el desarrollo de la sesión a la parte activa o dominante. En esos casos es la parte activa la que decide si interrumpir o no la sesión, lo que presupone (además del previo consenso) un elevado grado de confianza y conocimiento entre ambas partes. Por último, los activistas de la Old Guard rechazan el uso de la palabra de seguridad, por entender que es un límite no deseado en la entrega.[10
En mi caso particular no creo en la palabra de seguridad, no la tengo, ni la utilizo por las siguientes razones:
Su uso es generalmente indiscutido, especialmente en los comienzos de una relación, pero contiene también algún riesgo, como deja claro Datenschlag:
Abandonarse demasiado a la palabra-código puede a veces perjudicar la seguridad. En el caso de juegos emocionalmente profundos, puede encontrarse la parte sometida demasiado abstraída e inmersa en sus emociones como para usarla.[8]
y ademàs agrego a lo dicho por cristianfate{AAC}
Es notable como una confianza más profunda permite utilizar mucho menos la palabra de seguridad. Es como si de algún modo se desconectara (al menos hasta cierto punto) la relación entre dolor y riesgo. Al confiar y entregarme interiormente más a mi Señor, el dolor permaneció, pero lo que desapareció fue la sensación de que ese dolor me estaba poniendo en riesgo, y realmente de ese modo el dolor resulta mucho más manejable.
una sola palabra no puede abarcar las diferentes emociones, sensaciones o dolores por las que atravesamos en diferentes sesiones. No siempre estamos de la misma forma fìsica o emocional. Prefiero un lenguaje directo: no me gusta. no soporto tal dolor. me siento mal, no me calienta, quiero ir al baño, tengo sed, etc. etc. etc. La contraparte sabrà entonces que no hay engaño y/o manipulaciòn, por lo consiguiente, no habrà enojo.Saludos