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Dominación/sumisión

BDSM y relaciones entre personas del mismo sexo

CristianFate
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Post enviado el domingo 31 de octubre de 2010 a las 11:32:48

Abro este hilo a instancias de LadyRoxy y BLueVeLVet (gracias a las dos por interesarse). El tema que propongo deriva a su vez del hilo "Sumiso del mismo sexo", dedicado a contestar la siguiente pregunta de Ama_BSCS:

¿Alguna vez habeis tenido un sumiso de vuestro mismo sexo?

Ama_BSCS

 

El tema me parece interesantísimo porque permite una aproximación muy especial a la relación entre BDSM y sexualidad y sexo de los participantes.

Pero como aquel hilo estaba limitado a contestar por sí o  por  no,  no permite avanzar demasiado en las implicancias de que personas del mismo sexo se relacionen en una relación BDSM. Es decir:

  • ¿Hay alguna relación entre el sexo de l@s Dominantes y el de sus sumis@s?
  • ¿Y si lo hay, por qué existe esa relación y cómo se manifiesta?
  • Esto lleva a su vez a pensar si una relación D/s es una relación sexual o no, o si lo es parcialmente.
  • Y finalmente si la etiqueta de homosexualidad se aplica en las relaciones D/s, al menos de un modo similar al que se aplica en las relaciones vainilla, swinger, etc.

Y no estoy hablando solo de la relación Dom/sumi del mismo sexo, sino también de Doms y sumis entre sí, del mismo sexo.

Digo todo esto, porque en mi caso y de la manera en cómo vivo y he vivido el BDSM, no hay una relación directa entre sumisión y orientación sexual. yo puedo ser (y de hecho he sido) sumiso tanto de Amas como de Amos. No por deseo sexual, sino por otra cosa, que no sé como llamarle. Es algo que está dentro mío y se relaciona con la líbido, pero no con el deseo sexual, no al menos en términos de heterosexualidad o homosexualidad.

Hace ya casi un año que soy sumiso de mi Amo, y he establecido con Él una relación fuertísima, probablemente una de las más fuertes de las que he establecido en mi vida. Y sin embargo sigo teniendo los mismos gustos heterosexuales de siempre. Dicho de otro modo, sólo las mujeres me producen atracción sexual (sus tetas, sus culos, sus piernas, su manera de caminar, sus cuerpos desnudos...). Los hombres, en cambio no me producen ningún deseo sexual. Lo que sí tengo es una gran diferencia con la mayoría de los hombres que conozco: dos hombres besándose o manteniendo relaciones sexuales no me produce ningún rechazo. Siempre me he preguntado por qué la mayoría de los hombres que conozco sienten rechazo al ver dos hombres besándose y no sienten lo mismo si se trata de dos mujeres.

mi AMO, por el contrario es homosexual y toma sumisos varones porque para Él, hay una relación directa entre Dominación y sexualidad. Pero también sé de Amas y Amos, para quienes no existe esa relación directa, y pueden dominar tanto a varones como a mujeres, sin por eso ser homosexuales o bisexuales.

¿Ustedes como ven este tema? aprovecho para mandarles un saludo muy afectuoso a tod@s.

Editado 2 veces. Última modificación el 31/10/2010 a las 11:38 por CristianFate: s
"What's it going to be then, eh?"
Sereneiders_y_Bulebu
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Post enviado el domingo 31 de octubre de 2010 a las 17:10:00

Meto baza porque el tema comenzó a charlarse en el último after, a cuento de la sugerencia de BLueVeLVet a cristianfate{AAC} para que iniciara este hilo.

No recuerdo si de la sugerencia surgio otra charla sobre las etiquetas con historia_de_O (no sé si está bien escrito el nick), o viceversa, donde básicamente el planteo era qué tan válido o necesario resulta etiquetarse uno (o al otro) como homo, bi o heterosexual, y se me antojó mencionar dos aspectos (que se vienen mencionando en el foro en relación a otros tantos temas):

1) Que el etiquetado forma parte del proceso natural de pensamiento/lenguaje, uno discrimina para poder diferenciar, identificar y clasificar, y en todo caso los conflictos surjen cuando se arriban a conclusione a partir de este proceso.

2) Que cuando uno nombra una cosa para mencionarla en su ausencia, destruye a esa cosa porque apela a la concepción abstrata de los demás sobre otras cosas que tienen el mismo nombre. El ejemplo sería, si yo relato un episodio y menciono una mesa que el otro nunca vio, apelo a la forma en que el otro imagina a una mesa, y la mesa de la que hablamos deja de ser la mesa de la que hablamos, es decir, la de mi experiencia como relator, que en cierto sentido -sobre todo si luego alguien relata mi relato sin contar con la experiencia- es destruída por el relato.

3) Juntando (2) y (1) resultaría que el etiquetado, al apelar al concepto abstracto que tiene el otro deslindado de la experiencia o conocimiento real sobre lo que fuera etiquetado, en definitiva a lo que apela es a un prejuicio (la idea o juicio abstracto que se tiene de algo antes de conocerlo), con lo que en estos casos, la discriminación como proceso de clasificación deviene en discriminación como prejuicio.

El asunto por el que traigo esto a colación surge de las palabras de cristianfate{AAC}:

Es algo que está dentro mío y se relaciona con la líbido, pero no con el deseo sexual, no al menos en términos de heterosexualidad o homosexualidad.

Y parte del problema es este de que estos términos no están apropiadamente definidos y consensuados. Por ejemplo, ante la situación de un hombre X penetrando a una travesti, algunos argumentan que X está teniendo un comportamiento homosexual activo, mientras otros argumentan que X está teniendo un comportamiento heterosexual porque acepta la consigna de feninización de la travesti. Luego si al hablar de X alguien dice que es heterosexual, la etiqueta no se condice con el primer argumento y si dice que es homosexual, no se condice con el segundo argumento, y el problema en definitiva es que los interlocutores (quien dice algo de X y quien lo escucha) apelan a sus propios "argumentos" para interpretar estos términos y dan por sentado que se trata de los mismos términos.

En la charla, cristianfate{AAC} mencionó que esto surge por el uso de sustantivos y adjetivos en nuestro lenguaje, mientras que existen lenguajes en los que sólo hay vervos, las cosas no son sino que van siendo, deviniendo o cambiando, lo que me recordó el planteo de un filósofo de comienzos del siglo XX cuyo nombre no recuerdo, que afirma que la mayoría de las confusiones en la comunicación (y por ende de los prejuicios) parte del uso de determinados verbos y estructuras del lenguaje, principalmente el verbo ser, que adjetiva a la cosa atribuyéndole características en forma inamovible porque facilita o habilita a suponer que esta atribución es necesaria, objetiva y/o consensuada por todos. Este filósofo propone abandonar el uso del verbo ser (y todas sus conjugaciones) cuando uno se expresa, forzándonos de este modo a individualizar a quien propone la atribución. Entonces en vez de decir "Pedo es alto", debería decir "A Pedro (yo) lo veo alto" (ni siquiera "Para mí Pedro es alto", porque sigo apelando a la existencia de una atribución de altura consensuada y lo que pongo en tela de juicio en todo caso es cuanto se ajusta mi percepción a este consenso, cuando lo que es ilusorio es el consenso).

Me parece interesante el ejercicio de reformular las preguntas del planteo original, y las respuestas que cada uno formule, tratando de evitar el uso del verbo ser.

Y yendo específicamente al punto, para mi no se es homo, bi o hetero, sino que se tienen actitudes, pensamientos, fantasías, comportamientos individuales que podrían calificarse de homo, bi o hetero, y considerando que diferentes personas califican de distinto modo estas actitudes, pensamientos, etc., de tal modo que cuando digo que alguien es homo, bi, o hetero, me refiero a la tendencia que percibo del cúmulo de actitudes y comportamientos que conozco de esta persona.

Por otra parte me sucede otra cosa, y es que en esto del uso del verbo ser aplicado a uno mismo (yo soy), se pone en juego la identidad propia, la necesidad de otorgarnos un lugar en el Universo, de definirnos, de parecernos a alguna persona y de diferenciarnos de otra, a sabiendas de que los conflictos que uno puede tener con su propia identidad causan angustia y sufrimientos. En este sentido, valoro más el cuidado y el bienestar propio y ajeno que la honestidad intelectual a rajatablas que podría llevarme, por necesidad de definir y encasillar todo mi Universo, a vulnerar la identidad ajenta y producir esta angustia o sufrimiento, de tal modo que si alguien me dice "yo soy heterosexual", por más que en mi fuero interno calificase sus actitudes y comportamientos como "homosexuales", la definición que vale es la que esta persona tiene sobre sí misma.... en la medida que no afecte ni pretenda alterar las definiciones que yo tengo sobre mí mismo.

ANTON
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Post enviado el domingo 31 de octubre de 2010 a las 19:27:19

Empecemos por lo segundo, para así llegar a lo primero

Yo defiendo a rajatabla la existencia y el uso del verbo ser, por supuesto que en los casos donde observo (sea en mí o en los demás) una condición de vida absoluta per sé, sea esta congénita o adquirida, que no se sabe, no se puede o no se quiere modificar a voluntad. 

Ejemplo 1: Ser alto, no es una condición absoluta, es una apreciación comparativa. No se "es" alto, sino que se es "más alto" o "menos alto" que otras cosas o personas o grupos de cosas o personas.

Es lo mismo que cuando cierta gente dice "hace frío" o "hace calor", en vez de decir "siento frío" o "siento calor", ya que se está hablando de sensaciones y no de condiciones térmicas absolutas; ya que su percepción depende de la "resistencia" que nuestro organismo le oponga, y tampoco existe una tabla homologada, consensuada y aceptada internacionalmente que defina a partir de qué temperaturas se puede hablar de uno u otro estado. 

En ambos casos, al hablar se suele "emitir sentencia" erróneamente (y a veces, esa sentencia`puede condicionar a los receptores del mensaje).

Ejemplo 2: Ser "profesional universitario", es una condición adquirida, en base a haber cumplimentado las etapas y requisitos necesarios para alcanzar las capacidades y el título habilitante , que pasa a incorporarse en forma permanente a las cualidades que porta la persona, aunque no esté ejerciendo permanentemente dicha profesión. El médico "es" médico, trabaje o no como médico.

Partiendo de esta base, cuando decimos de nosotros o de otros que "somos" de una determinanda condición sexual, es basado en lo que nuestras elecciones, y consecuentes conductas y prácticas reafirman a lo largo de nuestras vidas. O sea que en realidad "no somos", sino que "terminamos siendo". Sutil diferencia, quizás.

Pero ahora sí, voy a lo primero, motivo del planteo inicial del hilo:

En la medida de que para mí el juego de la D/s trasciende y va mucho más allá de la sexualidad meramente genital (aunque por supuesto la incluye), y lo que me produce es una prologación permanente del goce que "no acaba al acabar", no me siento atraído por establecer dominación sobre hombres, justamente porque lo que pretendo obtener de una sumisa es "en un todo femenino"; es decir: no me interesa, no me atrae, no me calienta, no me "pone", no me reporta el más mínimo beneficio someter sólo a una concha, un culo y un par de tetas, sino a un ser que sea íntegramente femenino y que cada día lo reafirme; lo cual excluye por ejemplo a quienes puedan ser "biochicas", como diría una conocida forista, pero cuyo "config.sys"1 sea netamente masculino. Y como mis pretensiones en el campo de la D/s, abarcan actitudes, gestos, formas, looks, fetiches, hábitos de conducta y situaciones de la cotidianeidad que no están directamente relacionadas con el espacio y tiempo del juego genital, también estas cosas deben provenir de un ser femenino para que me sean placenteras..

(Nota al pie):

1config.sys = archivo de parámetros de configuración utilizado en las computadoras previas a los sistemas operativos de interfaz gráfica, donde estaban definidos los seteos que determinarían el "comportamiento" de dicha computadora respecto a las variables del entorno.

 

La Autoridad no se impone. La Autoridad se merece.
Sereneiders_y_Bulebu
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Post enviado el domingo 31 de octubre de 2010 a las 20:51:06

En mi descargo, me refería a lo que dice este filósofo cuyo nombre sigo sin recordar, y que no se refiere a separar lo que es de lo que va deviniendo, sino a reconocer que todo es una apreciación de alguien, y si eliminamos el verbo ser, no queda alternativa que manifestar abiertamente lo que se dice como una apreciación.

Volviendo al tema, creo que la pregunta apunta a si las relaciones D/s entre personas del mismo sexo necesariamente deben considerarse homosexuales y las de personas de sexo opuesto necesariamente heterosexuales, y por qué.

OFF TOPIC

Lo del config.sys... alguien va a repetir lo que dijiste en un examen y se va a meter en el horno. Esta forma de configurar era propia de las variantes del sistema operativo D.O.S. (a lo sumo, me entra la duda si también su precursor, el CP/M), que abarca a la mayoria de las PC de una época, pero esto es una gran minoría de sistemas operativos.

ROSANEGRA
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Post enviado el miércoles 03 de noviembre de 2010 a las 14:14:56

Qué tema tan interesante.

En mi caso personal, hasta donde sé y he experimentado, yo no puedo separar la dominación de mi orientación sexual. Para decirlo simplemente, no me atrae en absoluto dominar mujeres.

Pero sí creo que el rol y la orientación sexual pueden discurrir por caminos diferentes. Pienso que en el BDSM, concretamente en la D/s, lo que a veces se tiene es un fuertísimo "fetiche", por el poder; y que éste puede ir mucho más allá de la sexualidad en sí. Y se optiene placer, pero es un placer diferente, que puede ir en consonancia y a la par del placer sexual, pero que también puede darse de manera independiente.

Aún así, hasta donde he podido observar, no suele ser lo más frecuente. O al menos se habla muy poco de esto. Probablemente porque como dice cristianfate{AAC}, es algo muy difícil de definir, o mejor dicho, de describir. Y quienes así lo experimentan, no encuentran la manera de transmitirlo a otros y hacerse entender, a menos que ese otro también lo experimente o haya experimentado de esa manera.

Que hasta el momento, aclaro, no es mi caso.

Sin embargo, hace rato que yo vengo meditando sobre el particular.

No sé si se va a captar muy bien lo que voy a decir, porque es algo que apenas empiezo a rasguñar y que está más en el terreno de o que intuyo que de lo que entiendo; pero a veces, en algunas relaciones Amo/esclavo, (hablo de 2 hombres porque es donde con más claridad observo esto, no porque crea que sólo se da en esos casos); encuentro elementos que me llevan en forma natural, casi por inercia, a hacer ciertas asociaciones inconcientes y a encontrar algunos puntos de coincidencia y similitud, con como imagino que sería en la antiguamente la relación entre un maestro griego y su joven disípulo, o con la filosofía japonesa del bushido y la relación entre los samurai. O sea, esta cosa del SEÑOR y el sirviente; en donde podían existir cirtas prácticas sexuales entre ellos; pero en donde lo sexual no era el eje, el foco principal que daba sostén y definía la naturaleza de la relación, sino que éste estaba puesto en otro lado, en algo que, arriesgando mucho, sólo puedo definir como: la asimetría.  Es decir, el poder, y la situacion que ocupaba cada uno con respecto a él.

Y aunque esto se de entre dos personas del mismo sexo (dos hombres por ejemplo); calificarlo o etiquetarlo como homosexualidad, me parece arriesgar mucho; me parece demasiado simplista. Incluso cuando intuyo también que a partir de allí a veces puede surgir una forma de amor muy particular. (No sé si estoy logrando explicarme).

Entonces, si el foco está puesto principalmente en la asimería; tal vez el sexo de la otra persona; no digo que no importe o que sea indistinto si se trata de un hombre o de una mujer; sino que queda desplazado a un segundo plano. Es decir, importa; pero no es lo que más importa.

Bué, ahí dejo estas reflexiones, (o más bien intuiciones), espero que aporten algo y no generen mucho enredo {#emotions_dlg.confused}

Besos.

 

 

"...si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía".  El Principito.  (diálogo con el rey)
maite
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Post enviado el domingo 07 de noviembre de 2010 a las 20:26:56

Más allá de la cuestión de "ser o no ser", y volviendo un poco a la cuestión inicial.

  • Hay alguna relación entre el sexo de l@s Dominantes y el de sus sumis@s?
  • ¿Y si lo hay, por qué existe esa relación y cómo se manifiesta?
  • Esto lleva a su vez a pensar si una relación D/s es una relación sexual o no, o si lo es parcialmente.
  • Y finalmente si la etiqueta de homosexualidad se aplica en las relaciones D/s, al menos de un modo similar al que se aplica en las relaciones vainilla, swinger, etc.

Yo creo que una relación D/s puede ser sexual o no, dependiendo de lo que cada persona busque, desee y necesite en cada momento. Y en base a esto, cada persona decidirá si el BDSM es una práctica sexual o no, y en base a eso influirá su inclinación sexual.

Es decir, cuando estamos poniendo en juego (o más bien en acción) nuestra sexualidad, es más que obvio que iremos a donde nuestra inclinación/elección sexual nos guíe. Por otra parte, si para una persona el BDSM no es necesariamente algo sexual, entonces no va a pesar tanto, o nada, hacia quién esé orientado el deseo sexual porque sería algo separado de la relación D/s.

Sobre el tema de las etiquetas sobre condición o elección sexual, creo que son muy subjetivas y poco útiles, ya sea en lo vainilla o en el BDSM, porque tienden a restringir más que a liberar. Pero sobre todo, nos distraen de la simple verdad de que en realidad no sabemos nada. Nadie sabe, por obvios motivos, qué es lo que va a aprender de sí mismo, de la vida y de los demás a lo largo de su vida. No sabe que verdades o hechos su mente todavía no descubrió. Que experiencias reveladoras puede llegar a tener de acá al día de su muerte, que tampoco sabe cuándo va a ser.

Cuando yo digo "soy bisexual", para mí está implícita al principio de la frase la palabra "hoy". Y mentalmente se la agrego a cualquier declaración que hace una persona de sí misma. Porque no sabemos qué vamos a ser mañana, y a la vez es importante ser plenamente en el ahora, que es el único momento que tenemos. Entonces, si alguien me dice "(hoy) soy gay", yo se lo creo, pero tengo presente que mañana puede cambiar, sin que por eso lo que hoy me dice acerca de su hoy deje de ser cierto.

 

Ahota, en mi experiencia personal, me pasa al revés que a cristianfate{AAC}. Para mí no sólo la relación D/s es fuertemente sexual, sino que mi forma de relacionarme con las personas a través de la amistad tiene siempre abierta la puerta a lo sexual. Si tengo confianza y cariño con una persona (sin que esto sea requisito excluyente, jeje), e indepenientemente de su sexo, a mí me sale natural el compartir la sexualidad. Sin dilemas, cuestionamientos ni presiones, simplemente vivirlo de la manera que salga. Como puedo tomar mate, charlar, salir a un bar o ver una plícula sin que por eso "se complique" la relación, así también me pasa con el sexo.

Así que teniendo la sexualidad tan a flor de piel, me es práctiamente imposible pensar en una relación D/s que no sea sexual, y considerando que soy bisexual en realidad el género de la otra persona no puede anular a priori ese factor.

 

- maite - sublevando los subsuelos de la mente

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