Estuve siguiendo diferentes hilos en los que se fue ahondando en diferentes dinámicas dentro del BDSM, como Sumis@s siendo tutor@s, La creatividad en el sumiso, ¿Es importante? y El sexo oral y los roles Dom y sum.
Noté que detrás de todas esas cuestiones particulares, está en cierta forma el "objetivo" o el "fin" o tal vez también la "forma" que debería o debe tener una relación D/s. Es decir, todos apuntan a cómo se articulan los roles de Dominante y sumiso con circunstancias de la vida que hacen que no pueda darse la dinámica "ideal" o "esperable", aunque esto naturalmente varía según la concepción que cada uno tenga del sado y el BDSM.
Eso me hizo preguntarme acerca de mi propia idea del BDSM y de cuál sería el ingrediente clave. No lo dudé ni un instante: ¡la diversión! Me acordé de aquella excelente columna de cristianfate{AAC} LA RISA Y EL BDSM. La risa es lo que puede tranformar el BDSM de un montón de prácticas, instrucciones y sordidez en algo vivo, vibrante, apasionado y divertidísimo.
Y yo me pregunté a mi vez:
¿De qué me sirve ser la supersumisa hiperdominada recontratorturada archimegaobediente, si en el camino pierdo la diversión y la risa?
¿Vale la pena merecer un monumento al Dominante Sádico de la Década, si uno no está haciendo lo que más le gusta, más disfruta y más le divierte?
¿Ustedes que piensan? ¿Se divierten? ¿Qué es lo que más les divierte de la sumisión y/o la Dominación? ¿Podemos decir que "los sado sólo quieren divertirse"?


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