CristianFate
Reg.: 22 jul '07
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Ubicación: Argentina
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Rol: Dominante
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Tiene sumisos/as

enviado el sábado 30 de julio de 2011 a las 17:05:52
Hola buenachica. Bienvenida. Me gusta tu pregunta porque me hace pensar, como toda buena pregunta. He leído un poco tu perfil y tus otros posteos, y por lo que ví, tienes muy claro que te atrae fuertemente la Dominación/sumisión, y que estás decidida a liberar esos deseos internos que tienes, supongo que como la mayoría de nosotros(as) desde que eras adolescente o antes. También vi que fuiste tú la que tomó la decisión de hablar con tu pareja sobre tus deseos BDSM, y que resultó que tu pareja también tiene deseos similares, orientados para el lado de la Dominación. Así que estás en el mejor de los mundos, buenachica, para que tu sexualidad finalmente vaya para donde tu deseo viene deseando que vaya.
A mi tu pregunta me dice que has estado hablando con tu pareja sobre prácticas y límites y que salieron "cosas", bastantes cosas, que te generan dudas. Para mi es una buena señal. Tener claro que tienes límites es muchísimo mejor que pensar que no tienes límites. En el BDSM todo es una cuestión de límites, porque siempre vas a estar actuando sobre esos límites. Probablemente, con el paso del tiempo, esos límites se irán moviendo lentamente. Es parte del "gustito" del BDSM "saltar" esos límites que tiempo antes te parecían infranqueables. Pero límites hay siempre.
Sobre la exhibición, es una preocupación general. Aunque una cosa es que tu Dominante te exhiba, y otra cosa es que la gente que conoces (tus compañeros de estudio, de trabajo, tus familiares, tus vecinos, etc.) sepan sobre tus prácticas BDSM y/o te vean practicándolas. Ambas aspectos de "exhibirte" están relacionadas, pero son diferentes. Cuando tu Dominante te exhibe, estás ante una forma de dominación, que combina humillación con pertenencia. Cuando eres tu la que decide exhibir ante ciertas personas tus preferencias sexuales, estás más cerca de lo que se llama "salir del closet". Bueno, son cosas distintas (aunque parecidas), que tienen ambas sus ventajas y desventajas. Y ambas formas de exhibición tienen muchas tonalidades de grises, entre la práctica estrictamente secreta entre tú y tu pareja, y que todos lo sepan y te vean caminando en cuatro patas por la calle de Alcalá.
Bueno, me gustó hablar contigo buenachica. Otra vez, bienvenida. Te dejo un bellísimo poema sobre los límites y el BDSM que el otro día escribió mi amiga khyara, otra mazmorrera.
Un salto
Él me mira.
Yo puedo escuchar
lo que me dicen sus ojos
y hundirme en su voluntad.
Me rindo a sus deseos.
Me transforma, me vence,
me vuelve vulnerable.
Él lee mi piel con sus manos
y dibuja desde mi mente el placer.
Me invade de caricias y castigos.
Me envuelve en su fuego.
Él me toma, me usa, me deja.
Y vuelve.
Él me lleva hacia el borde
y me mira.
Y yo simplemente salto.
khyara
(El salto)
PD: una reflexión final. Quizás más importante que saber cuándo comienza la D/s es saber cuándo termina. Pués bien, a mi me gusta decir que la D/s termina, cuando en el momento que al finalizar la sesión no hay una amplia sonrisa en tu rostro.