Tan sólo han pasado algunos minutos y al fin!, si al fin escucho el timbre de mi móvil sonando. Nerviosamente lo abro y escucho atentamente las instrucciones. Debo apresurarme a bajar. Estoy tan nerviosa. Debo tomar todo con presteza, son tantos mis nervios que casi desearía bajar descalza. Llevo todo absolutamente todo junto a mí. Incluso a mi blanco y aún casi cachorro minis katatak. Me alegra llevarlo conmigo, esto me hace sentir mucho menos inquieta. Siento como si él fuera a compartir la suerte que me espera.
Ahí está, justo enfrente de mis narices al abrir la puerta, un hermoso Jaguar efectivamente en tono platinado. De el sale un hombre bien vestido. No me arriesgo a verlo a los ojos. Prefiero no hacerlo, no por condicionamiento de conducta, sino porqué lo imagino ya como parte del grupo que astisbará entre mi placer y humillación. Me abre caballerosamente la puerta, sin embargo no toma ninguno de los paquetes para ayudarme, lo que hace que me sea imprescindible agacharme hacia adelante para acomodar las cosas. Los vecinos se extrañan de verme vestida así, con un hombre abriéndome la portezuela de un auto lujoso, en una posición tan reveladora. Yo, la pintora, la señora Elías, a dónde diablos voy se preguntarán tan elegante, si normalmente mi vestimenta es absolutamente sencilla y relajada? Al fin consigo poner mis cosas en orden, acomodo a mi gato con todo y su jaulita casi sobre mis piernas al sentarme y acto seguido, escucho, casi siento, la firmeza seca del sonido de la puerta al cerrarse.
El viaje comienza y sí que comienza. Por un momento me siento transportada a nivel personaje de película, seguro que cualquiera de nosotros podría relacionarme por un momento con la situación. El auto sale de mi hermoso poblado para entrar a zonas más urbanas, el anillo periférico está en condiciones maravillosas, los autos a esta hora normalmente fluyen casi. Si, y es que en esta mágica ciudad, a veces ocurre que se convierte en mágica, tan mágica como la experiencia que he comenzado a vivir.
Me siento más entera en este momento, o al menos comprendo que lo mejor es comenzar a integrarme a la exquisitez que me espera ya convertida seguro en placeres enormes para mi Amo. Eso es realmente lo que me preocupa, no hacerlo feliz, no cumplir cabalmente con sus deseos. Espero estar a la altura. El me ha pedido que sólo me deje llevar, que cierre mis ojos y él sabrá llevarme. El y ellas….
Polanco, ahí está la salida, el auto sale velozmente y entra por Presidente Mazarick, se acerca el encuentro. Es extraño pero mi aroma femenino sube ya hasta mi sentido olfativo. Mi gato viene extrañamente quieto, como si adivinara que es mejor cooperar a la felicidad de nuestro Amo.
Giros y giros, vueltas constantes. Mejor, prefiero confundirme y no grabar en mi memoria la dirección a la que me dirigen.
Pero al fin ahí estamos. El carro entra por una cochera que se ha abierto automáticamente. En mi loca imaginación espero que llegue alguién a cubrirme los ojos, pero no es así. La puerta del automóvil se abre y me encuentro frente a la mirada de una alta y rubia mujer. Buenas tardes me dice casi con dulzura bienvenida, pero su mirada denota complicidad, no sé si conmigo, no sé si con él, mi adorado Amo.
Entonces me indica baje del auto. Me pide deje mis cosas, mi bolso mi abrigo, la caja…, pero con la mirada, pues no me he atrevido a hablar, pues por instinto sé que es lo mejor, le ruego me deje llevar la jaula que contiene a mi gatito. Ella asiente, bajo y la sigo.
Oh! la sala es gigantesca y hermosa, toda en blanco, y sin embargo, a pesar de lo que el color podría significar, siento cierta calidez, casi amabilidad en el ambiente. Realmente no sé donde estoy ni quién es ella, pero definitivamente es una mujer elegante y de mundo. Me invita a sentar y ofrece una bebida, tal vez un brandy me dice. Estoy tan nerviosa que prefiero no aceptar. No quiero hacer nada que moleste o avergüence a mi Amo. Prefiero esperarlo, pero ella adivinando seguro mis pensamientos, me indica que por ordenes del Hechicero, así le ha nombrado, debo tomar una copa. No tengo alternativa y acepto. Una pequeña copa coñaquera pasa de sus encantadoras y finas manos a las mias, que las toman casi sin querer con todo y copa. Parece que este gesto ha roto de alguna manera el frio del momento y al fin esboza una sonrisa pálida que dirige hacia mí casi con ternura.
Ahora sale de la habitación y me quedo sola. Si sola, pero aprovecho entonces para soltar a mi gatito que se encuentra ya algo inquieto, salta de la jaula y comienza a curiosear. La sala repito es tan grande, los muebles de piel son blancos también. La alfombra es color arena y las cortinas exquisitamente pálidas también. Cuantas veces le he comentado a mi Amo que adoro el blanco, gracias Amo de mi vida por traerme a este mágico lugar tan parecido a mis sueños. Sí ahora estoy segura de que todo irá bien. Sigo observando y me encuentro entonces con que a la decoración se suman verdaderas obras de arte, no reconozco a los pintores, pero si el estilo netamente oaxaqueño y mágico depositado en ellas. Muchos nos hemos inspirado en Tamayo, creo que todos al fin y al cabo hemos caído en la tentación de emularlo en algún momento de nuestro crecimiento como artistas plásticos.
Todo está en silencio, no escucho nada, ni siquiera música de fondo, aunque me hubiera gustado que asi fuera. En fin, tal vez desean solo escuchar el golpe de mi corazón, mi agitada respiración, los gemidos y el placer que seguro aderezará el encuentro.
Y es entonces cuando escucho varias voces, acompañadas de risas, muchas risas femeninas!!!!!!!!
Oh!!!!!!!!!!!
Voy comprendiendo en dónde estoy!!!!!!!!!!!
Vaya, por un momento siento que como de costumbre comienzo a llenarme de enojo e indignación, pero casi de inmediato el temor de entender que estoy en sus manos, y el pleno convencimiento de que esta es una prueba en todos sentidos para demostrar mi entrega me hace volver a mi sitio.
Es en ese momento cuando cinco chicas entran riendo por la puerta que parece ser del comedor. Me miran de distintas maneras. Son cinco. Dos de ellas muy altas, una pelirroja naturalmente elaborada a base de meros artificios y la otra una enorme y sólida morena. Las otras tres son muy jóvenes, no creo que apenas pasen los diez y ocho o veinte años. Son algo distintas entre ellas. Pero hay algo que las hermana, y es esa mirada ya sin ningún asomo de timidez en sus ojos.
Portan pequeñas batas parecidas a las de las masajistas. La diferencia aquí es que tal como dije antes, son minifaldas casi escandalosas. Y es entonces cuando confirmo que estoy metida en un prostíbulo!
Ni que decir que son lindas, guapas, no cabe duda de ello. Mi educación estética prevalece siempre y sé reconocer cuando alguien, algo es bello. Pero su mirada hacia mi me asusta.
La pelirroja se acerca y sin dirigirme la palabra me rodea abiertamente. Su mirada me recorre. Voltea a ver a sus compañeras que miran calladamente el comienzo del espectáculo y estallan de nuevo sus risas ante el comentario de ella. Dice que mis nalgas son grandes y…bueno, grandes…prefiero dejarlo ahí el comentario. He comenzado a tener sentimientos encontrados. Estoy a punto de defenderme cuando de repente el ambiente se llena de un olor conocido. Vetiver de Guarlein. Al fin, al fin!
Atenta espero verlo entrar a la sala en cualquier momento. Las risas paran casi inmediatamente también. Es como si todas y cada una reconocieran el perfume que invade la estancia. Y es entonces cuando lo veo aparecer por otra de las puertas que rodean la estancia.
Me he quedado muda. Busco su mirada y no la encuentro. Ni siquiera una rápida y cómplice me ha sido dirigida. En cambio me encuentro con que las chicas lo rodean y besan confianzudamente. La escena es una prueba a todos mis sentidos y lo comprendo. No debo demostrar más que control. Control ante mi dolor, ante mis emociones. Respiro hondo y me quedo estática. Decido en ese momento mejor desviar mi mirada hacia el frente, o mejor aún, hacia abajo. Seguro de paso este gesto será considerado como algo bueno en mi record al final de la sesión.
Y es entonces cuando mi Amo se dirige hacia mi.
Buenas noches masosh me dice, a lo que contesto casi con dulzura y agradecimiento.
Masosh, espero que entiendas porqué estás aquí. Deseo me compruebes que vale la pena continuar con tu educación. Esta será una dura prueba lo sé, pero es definitiva para la toma de decisiones a futuro, lo comprendes verdad?
Asiento. Calladamente asiento.
Bien, dice. Entonces procedamos.
Deseo tomar una copa con mis amigas querida masosh, gustas acompañarnos? Está de más comentar que todo este tiempo me he mantenido en medio de la sala, parada por supuesto.
Agradezco entonces su invitaciòn a acompañarlos y es entonces cuando todas y cada una de las mujeres se sientan en la sala alrededor de mi Amo.
La dama rubia y distinguida, a quién ahora reconozco como la dueña del lugar, la madame, como normalmente se le conoce supongo que aquí y en China, hace acto de aparición también. Me mira de manera distinta. Largamente. Se dirige hacia mi adorado Amo y se sienta a su lado. Yo continúo a la expectativa. Me he atrevido a seguir los movimientos de todo lo que pasa con la mirada, bueno creo que todos mis sentidos están alertas. Pues tampoco olvido la indicación anterior de mi Amo a hacerlo para poder relatarle después la sesión y mis emociones al respecto.
Tomando su copa, la cual le espera ya servida sobre la larga mesa de cristal, la ofrece en deseo de salud a mi Amo. El responde, y dirige el mismo saludo a las demás.
Yo ahí parada, comienzo a cansarme, llevo más de una hora ahí posiblemente. Pero el miedo me hace erguirme a la espera de una nueva orden. De un nuevo movimiento. Y afortunadamente no tarda ya en llegar.
La dama rubia se dirige entonces a mi Amo y le pregunta que porqué he sido llevada ahí.
Mi Amo le responde que para ser castigada. Que últimamente he sido una mala chica, demostrando rebeldía y falta de ubicación en mi lugar. Pero que el considera que con un buen castigo, expuesta públicamente seguramente las cosas quedarán zanjadas y bien establecidas.
Muy bien le contesta ella. Que le parece querido Hechicero que le propine yo personalmente una fuerte zurra sobre mi regazo aquí frente a usted, después será manejada y continuará el castigo como usted mejor considere.
Dios mío!!!!!!!!!!!!!
El momento ha llegado y yo no puedo hacer absolutamente nada para evitarlo. Mis rodillas comienzan a temblar. Me siento desmayar. No tengo miedo al dolor, no es eso. Pero la vergüenza de ser nalgueada por una mujer. Nunca, nunca en mi vida. De hecho mi Amo es el primero en haberme tocado así. Mi primer y único Amo ahora le permitirá a una extraña me apliqué una tunda y sabe Dios qué más.
Las risas de las chicas no se hacen esperar. Revolotean alrededor de mis oídos sus carcajadas. Dios que humillación. No creo poder moverme de donde estoy parada. Y es entonces cuando llega hasta mi la orden de mi Amo.
Acércate masosh, bien así, bien niña, debo preparar tus nalgas para el castigo, verdad?
Y es entonces cuando siento sus manos, sus temibles manos subiendo mi vestido hasta la cintura.
No tardo entonces en sentirlas acariciando mi amplio trasero. En ese momento se ha hecho el silencio y sólo atino a escuchar mi fuerte respiración.
En un instante me digo a mi misma que al cabo son mujeres, que no debo sentirme tan avergonzada de ser expuesta a sus miradas. Tonta reflexión, la vergüenza, la terrible humillación la sentiré de otra manera. Esto apenas está comenzando.
Vuelvo de mis reflexiones al sentir el suave deslizamiento de mis bragas hasta mis rodillas. El silencio se rompe pues las chicas se admiran del tamaño de mis nalgas y seguro se sienten obligadas a decir algo.
De más está decir lo indecente de sus comentarios. Pero eso no me era tan importante, porque justo en ese instante mi Amo me lleva con firmeza y me coloca sobre el regazo de la dama rubia.
Ohhh!!!!!!!!!
Vaya, vaya dice ella. No tiembles mujer. Si se supone que lo mereces, agradecida al final estarás.
Siento su tibia mano sobre mis nalgas a manera de caricia. Recorre con dulzura mis formas y la división de éstas.
Mi Amo pide entonces a las chicas se sienten justo atrás de mi enorme grupa para no perder ningún detalle del espectáculo.
Mi vergüenza en enorme. Tan grande que el primer golpe me llega casi sin sentirlo. Ah, pero ya se encargara esta experta madame en hacerme sentir todo lo que ella desee. Amo, amo porqué, me atrevo a preguntarle. Y es entonces cuando comienzo a sentir de verdad la fuerza del castigo.
La mano cae fuerte cada vez más fuerte sobre mis expuestas y desnudas nalgas. Estoy asustadísima. El dolor es cada vez más intenso. Las chicas guardan silencio asbsoluto tal vez temerosas de ser ellas las siguientes si osarán reírse.
Una, dos, tres…veinte manotazos en mis ya ardidas nalgas. En este castigo se busca mi reconversión al camino de una buena y obediente sumisa, escucho a mi Amo decirme. Adelante madame, azote más fuerte sus ya calientes nalgas. No se trata de que la niña malcriada alcance el placer. Este es un verdadero castigo que seguramente no olvidará jamás.
Oh Amo, mi amado Amo, ya no puedo más le digo. Pero su dura mirada me hace bajar la guardia.
Sigue el castigo cada vez más fuerte. En un vano intento de proteger mis nalgas, intento poner mis manos atrás. Oh ilusa!
Una chica es llamada entonces a tomar mis manos y sostenerlas. La morena alta, la más fuerte de todas. Y la pelirroja recibe órdenes de interponer con su pantorrilla los movimientos ya incontrolables de mis piernas.
Y sigue, y sigue, no sé cuantas nalgadas van, seguro más de 60 u 80. sigue y mis nalgas comienzan a moverse desesperadamente, apretadamente ante la vista de todas las mujeres. Ante la mirada satisfecha de mi adorado Amo, el Hechicero de Avalón.
Casi he pasado al otro lado cuando escucho un basta! en la voz de mi Amo.
Las lágrimas han asomado ya a mis ojos. La dama rubia me ordena pararme, se levanta, se alisa la falda oscura y procede a retirarse de la habitación, no sin antes indicar a las chicas me atiendan, me cuiden. No me atrevo a seguirla con la mirada, pero de algo estaré siempre segura, nunca olvidaré el olor de su perfume. Tabaco Blondo.
Mi Amo me indica sin asomo de misericordia que dirija mis pasos a la más próxima de las esquinas. Una chica se acerca a mí, me rodea con su brazo la cintura y me lleva. Suavemente coloca mis brazos cruzados atrás de mi nuca. Y me deja ahí, no sin antes atreverse a dar una leve nalgadita, lo que hace que por el susto, brinque involuntariamente. Esto suaviza el ambiente y al fin vuelvo a escuchar las risas de las chicas. Esta vez casi agradezco el sonido tintineante de su pervertida alegría.
Su perfume se acerca, aquí está cerca de mí, a mi lado, se agacha hacia mi, se acerca a mi oído y me dice. Has entendido masosh cual es tu lugar? Y yo suspirando aun, con la mirada dirigida hacia abajo, asiento quedamente. Entonces da una palmada al aire y las chicas corren hacia mi, rodeándome, subiéndome las bragas, abrazándome me llenan de besos y me dirigen hacia el un enorme jardìn trasero. Casi feliz me dejo llevar. Sin embargo, de allá atrás escucho la fuerte y temida en ese momento, voz de mi Amo inquiriendome: masosh!. Volteo. masosh, el castigo no ha terminado, esto es solo el comienzo. Descansa un rato con las niñas, déjate consentir como ellas lo deseen, no te opongas a sus caprichos. Tienes media hora para recuperarte. La segunda parte la administraré yo…
El jardìn artificialmente iluminado gracias a la caída ya de la noche me parece una bella extensión de la casa.
Es más o menos del triple de tamaño de la estancia. En medio de éste ha sido colocado un toldo al estilo arabesco, de esos que se utilizan durante las comidas campestres. Es espacioso ya que alrededor de éste se han colocado varias sillas.
Un estudio más cuidadoso de la decoración me hace tragar saliva. Justo en medio de éste artefacto que normalmente sirve para proteger a los comensales o algo asi, se ha colocado una banca lo suficientemente larga para soportar y guardar a una persona digamos, de mi tamaño.
Oh Dios, ya sin fuerzas me digo a mi misma, oh Dios…
Intento agarrar algo de valor dentro de mi galopante, agitado corazòn. Las chicas que me rodean insisten en preguntar algo más de mis sentimientos y de éste, para ellas increíble modo de vida, de imposible sentir femenino. Ya no puedo contestar nada. Es mejor ir preparando mi mente a las nuevas vejaciones que se tienen preparadas para mi escarnio.
Dos de las chicas vuelven a la casa al ser requeridas por la voz de su “Ama”. Mis sentidos están alertas al 100%, sin embargo también me siento algo así como transportada hacia el limbo. Como cuando vivimos una experiencia tan intensa, que nos parece estar flotando en un sueño. Cosas de la química del cerebro. Seguro mi Amo, experto en esos menesteres y conocimientos podría explicarme que pasa dentro de mí.
Y es increíble lo que pasa justo en ese momento. El solo hecho de entender, de comprender que él sabe tanto de la vida, de las cosas, de la mente humana me hace sentir de nuevo en plena conciencia de que mi estancia ahí es precisamente para agradarlo y ganar de nuevo su perdón y confianza. El mero pensamiento me hace sentir de nuevo fuerte, dispuesta y en la búsqueda de la dignidad dentro de lo que antes me pareció humillante. Creo que voy entendiendo más cual es el papel de una sumisa, incluso dentro de las vivencias más extremas.
Es en ese momento cuando las dos chicas vuelven. Con semblante serio noto que una de ellas trae en sus manos varios lazos que imagino serán utilizados para inutilizar los movimientos de mis extremidades. La otra porta en su mano derecha una gran copa de vino blanco. Se acerca hacia mí y me insta a beberlo. Tengo sed, mucha sed, así que lo apuro rápidamente por mi garganta. En eso se acercan las otras chicas y me dicen. Ha llegado el momento amiga, hagámoslo lo más rápido posible para que todo termine pronto para ti. Debemos desvestirte.
Pero qué sentimientos!!!! Pero qué sorpresa tan grande el comprender hasta donde puede llevarnos la realidad de una experiencia.
Vaya, pues sea, les dijo. Se acercan a mí y dejo giren alrededor mío arrebatándome con manos ágiles y conocedoras mi vestido, el sostén y mis bragas. De nuevo éstas últimas salen de su lugar, pero esta vez para abandonar por completo mi cuerpo.
Solo se me han dejado mis medias negras y los altos tacos negros.
El frío de la noche aun invernal no me es tan molesto. Al contrario, me siento reconfortada, pues adivino que el color de mi piel independientemente de la nalguiza anterior, se acerca al carmesí de la vergüenza.
Una de ellas me toma de la mano y me lleva hacia aquella parte del jardín donde me será aplicado el próximo castigo.
Me ordena tenderme boca abajo. Mis de por si alzadas nalgas son levantadas más aun al colocar una especie de salvavidas de niño bajo mi pelvis. Es entonces cuando mi Amo aparece de nuevo frente a mí. Toma mi muñeca izquierda, la derecha, un tobillo, luego el otro y procede en cada caso a amarrarlos y a ajustarlos a los lazos que a su vez son fuertemente anudados a las estacas de metal que sostienen la carpa del castigo.
Las chicas observan todo en silencio. Y al terminar son llamadas por su Ama, quien hace tiempo llegó también al jardin, a ocupar los asientos alrededor mío.
Mi Amo el Hechicero, se acerca a mi y me informa que ha decidido amordazarme. Lo comprendo perfectamente. Seguro no desea que los vecinos de las casas circunvecinas escuchen mis lamentos y se alteren. Lo último que desean es que por causa de una indiscreción mía, los acontecimientos de esta noche cambien.
Por lo que mi Amo procede a amarrar fuertemente una mascada metiéndola entre mi dentadura. Ahora sí siento temor y comienzo a temblar. De nuevo la humillación de verme castigada públicamente. Peor aun que la vez pasada, ahora estoy casi completamente desnuda, solo las medias negras italianas cubren parte de mi piel. También soy amarrada por la cintura, lo que curva más la ya de por si forzada grupa al arquearse más mi espalda. Mi Amo entonces procede a tocarla, a recorrerla suavemente como en los mejores momentos de mi entrega hacia él. Va y viene suavemente. Yo mantengo firme mi intención de ser fuerte, pero sinceramente no creo que me vaya a ser tan fácil lograrlo. Antes de sentir la fiereza de los azotes ya me estoy arrepintiendo de mis arranques absurdos de chiquilla obstinada. Prometo no volver a ser mala!!!!!!!!! Desearía poder
gritar en ese momento, pero me es imposible y aunque lo fuera, sé que mis ruegos serían inútiles. Antes, peor, enardecerían más y con justa razón a mi Amo adorado.
No alcanzo a ver con que seré castigada esta vez. Intuyo que será el cinturón y casi respiro con alivio por la idea.
Cuan equivocada estoy. Se ha parado mi Amo frente a mí, a la altura de mis ojos, sus muslos y algo más. Y justo ahí, en ese instante aparece ante mis ojos la flagelante y temible vara apresada en sus extremos por sus fuertes y apretados puños.
Mi terror ha comenzado. Intento zafarme pero sólo lo hago por instinto porque sé que es imposible.
Mi Amo se dirige entonces a un ángulo adecuado para el castigo y comienza, y comienza, Y COMIENZA Y CADA VEZ MAS FUERTE SIGUE, OHHHHHHHHHHHH, QUE DOLOR, QUE INCREIBLE DOLOR!!!!!!!!!
El sonido de la vara es cada vez más silbante y terrorífico, mis nalgas son atravesadas en toda su horizontal longitud.
No me interesa llevar la cuenta de los azotes. No podría, como podría?
Siguen lloviendo los ácidos varazos. Y es cuando me doy cuenta de que quedamente una de las chicas me mira con extraña fascinación. La encuentro hermosa numerando quedamente los azotes. Esto me ayuda a pasar al otro lado. No sé cuantos van. Mi Amo experto, se da cuenta de la situación, y cambia el lugar a ser castigado. Esta vez se instala sobre mis muslos la lumbre quemante del dolor. Vuelvo a la sensación, vuelvo al lugar. Vuelo a la pena y el dolor.
Más, más, no sé cuantos más pero ya no puedo. He dejado de moverme por completo. Mi Amo lo ha notado y ha decidido parar.
Como último obsequio a mi desobediencia, recibo dos últimos y fortísimos azotes en mis distraídas y relajadas nalgas.
Gracias a dios que porto la mordaza. Sin no de gata hubiera brincado a ser una loba herida.
Y ahora aun dentro de mi desmayo percibo su cercanía al tomar mi pulso entre sus sensibles dedos.
Todo esta bien nena me dice quedamente, ahora sí en complicidad. Toma mi pelo húmedo de vapores, llenos de miedo, dolor, amor y noche. Acaricia con ternura mi cabeza y ordena a las chicas me sean aflojados los nudos.
Ya no importa nada. Todo terminó. Siento la dulzura de una manta que cubre mi desnudez convirtiéndome de nuevo en una mujer distinta de alguna manera a mis acompañantes de tan inolvidable noche. Lo que me queda perfectamente claro ahora, es que esta noche jamás podremos olvidarla ninguno de los que participamos en ella. Seguro incluso una de ellas, la más tierna de edad y actitud, descubrió que algo se movió dentro de ella. Sólo le deseo que, en lo que encontró dentro de sí, encuentre también la fortaleza y valor para vivirlo alguna vez.
Lo que pasó después no me es permitido narrarlo. Sólo puedo decir que ahora me siento más mujer, más enamorada y entregada. Casi, y digo casi porque nunca terminamos de buscar los que tenemos suficiente corazón, completa para mi Amo.
Moraleja queridas y queridos amigos sumisos.
A ser obedientes porqué nunca está de más sobreestimar a nuestros Amos. Nunca estaremos realmente seguros de hasta donde pueden llevarnos nuestras acciones. Pero de lo que si debemos estar seguros, es de ue el buen Amo, de una u otra manera nos lo recordará y nos volverá al buen camino.
Amo de mi vida Mí maravilloso hechicero de Avalón, esto para usted. Ciertamente fue una experiencia casi surrealista, terrible, pero también sé que me era menester vivirla. Ahora le quiero mucho más. Y a ti dulce niña a quién seguramente no volveré a ver, espero que encuentres tu camino pronto y dejes esa vida que no te llevará a ningún lado. En tu mirada descubrí todo un mundo por vivir. Espero que encuentres un buen Amo algún día que te ayude a entender la maravilla de ser guiada y respetada.
A sus pies Amo,
masosh{ART}, su sumisa
Lo paso al foro BDSM...stantoon.


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