Somos un colectivo que no es comprendido, que levanta suspicacias, se nos mira mal. Muchos de nosotros no vamos hablando de nuestras prácticas de alcoba con todo el mundo, con nuestras familias, en el trabajo... ¿Por qué? Porque encontramos incomprensión, falta de empatía, gente antipática para con nuestra manera de ser y de sentir. Todo esto debería -y quiero pensar que en la mayoría de los casos es así- habernos enseñado respeto hacia los demás, por aquellas cosas o afinidades que no podemos entender, que quizás no compartimos, pero que sí podemos admitir y aceptar en otros.
De igual modo que un hetero no comprende a un homosexual o a un bisexual, pero se le tilda de poco ético si no tolera o critica a éstos, entiendo que ésta debería ser nuestra tónica en lo referente a otros casos que nos puedan ser alienígenas a nosotros mismos, en los que no nos sintamos representados. Al fin y al cabo, la relación de D/s se basa en el respeto y en la confianza...
Cuando todavía no me había iniciado en este mundo, conocí a una chica, que me habló de la Dominación y la sumisión; ella era sumisa, y me comentó en varias ocasiones que para ella los mejores Amos eran aquéllos que habían sido sumisos antes, porque eran capaces de ponerse en el lugar de sus parejas, saber lo que esperaban, hasta dónde llegar, cuándo parar, y sobre todo, qué sentían, más de lo que puede hacerlo un Amo que nunca se ha visto en este rol. Con el tiempo he conocido algunos casos en el otro sentido, Amos y Amas que han evolucionado (y no involucionado como podría decir alguna mala lengua). Han cambiado, y han acabado asumiendo un rol de sumisos/as. Tampoco he oído queja alguna de sus parejas, antes bien, elogios.
¿Por qué habría de ser de otro modo?
Tomemos por ejemplo a los switchs. Me consta que algunos/as Amos/as y sumisos/as los ven como al margen del BDSM, como una segunda categoría, inferior... Lo cual me parece muy cercano (volviendo al ejemplo anterior de las clasificaciones sexuales por género) a que se dejara de lado a los bisexuales porque los heteros y los omosexuales pensaran que son personas de segunda categoría. Me parece horrible, y espero que a los lectores que estén dedicando su tiempo a estas líneas también. Se supone que, dentro de todo, los que nos consagramos y englobamos en este mundo somos gente más abierta, que hemos enfrentado unos tabúes y hemos superado una serie de barreras. Si aceptamos que los switchs -que cruzan la barrera entre D y s con cierta frecuencia- no son integrantes del BDSM de segunda categoría, y asumo que así lo hacemos, ¿por qué habríamos de hacerlo si un/a Amo/a lo hace una vez, o viceversa? Máxime cuando -entiéndase-, eso sucede por Amor...
Quien toma esa decisión lo hace por sentimientos, no es algo escogido (como alguien no escoge un día hacerse homosexual, por ejemplo), pero toma el cambio de rol porque es lo que le abrirá la puerta a la felicidad. Oponerse a ello no da felicidad a quien se enfrenta a esa persona, eso es seguro; entonces, ¿por qué no apoyar a quien persigue su sueño?


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