Sereneiders_y_Bulebu
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enviado el sábado 26 de marzo de 2011 a las 07:05:08
Mujeres con mujeres somos más sádicas. Al menos desde mi experiencia.
Para mí esto se relaciona con los arquetipos y con lo biológico. "Parirás con dolor" dice la Biblia. La mujer ha tenido a lo largo de la historia un condicionamiento sociocultural en lo que respecta a la tolerancia al dolor y sufrimiento, tanto físico como emocional, mayor que el recibido por el hombre.
Es decir, una mujer, desde niña, le van contando, va viendo, esta "necesidad" de aprender a soportar el dolor, aunque más no sea pensando el dolor de un eventual futuro parto, mientras que un hombre no espera someterse "voluntariamente" (para cumplir una función biológica) a lo largo de su vida a ningún sufrimiento comparable, que en el caso de un hombre sería la consecuencia de sufrir una herida. E incluso en algo tan trivial como la menstruación, que provoca incomodidades y en algunos casos una cuota de sufrimientos con frecuencia mensual a la que la mujer debe acostumbrarse (o lidiar de algún modo) mientras que el hombre tampoco espera convivir con una cuota similar de incomodidades y sufrimientos periódicos. Desde lo biológico hay una diferencia de expectativas que aplicamos desde niños, que difieren en el varón y en la mujer: el varón no espera sufrir salvo por accidente, la mujer espera sufrir como parte natural de su existencia.
Luego, el arquetipo cultural que explota este hecho, a lo largo de la historia, delegando en la mujer los aspectos referidos a la vida y la muerte (la cultura griega es ejemplo notorio de esto), algo así como "ya que ellas están acostumbradas, que preserven a los varones de atestiguar el sufrimiento", y durante siglos en muchas culturas os partos, el cuidado de enfermos, la preparación de los muertos para su funeral, han sido delegados a las mujeres, así como costumbres de aislarlas durante la menstruación, o incluso aspectos de higiene como la limpieza de vómito, sangre o materia fecal (lo que dé asco) fue delegado a la mujer. Para cualquiera de estas cosas, la mayoría de los hombres puede expresar un prurito (prurito que se lo percibe como "normal"), mientras que está mal visto que la mujer exprese el mismo prurito porque están educadas de tal modo que, eventualmente, asuman estas responsabilidades.
Creo que esto conforma dos grandes subculturas a partir del género, y entre los factores comunes que tienen cada una de ellas se encuentra esta relación afianzada con el sufrimiento para las mujeres, y esta expectativa de evitarlo y prurito a enfrentarlo cotidianamente en los varones. Las mujeres "se saben" capaces de tolerar sufrimientos propios y de testificar sufrimientos ajenos, no es que lo deseen, pero son educadas para hacerlo y, eventualmente, son bastante conscientes de estos límites de tolerancia, mientras que los varones no pasan por este proceso educativo ni por ejercicios que los obliguen a pensarse a sí mismos tolerando sufrimientos cotidianamente, y su conocimiento sobre sus niveles de tolerancia son mucho menores.
Y en lo que respecta al sadismo, creo que este conocimiento es una herramienta útil. Creo que cualqiera que le hace algo a un otro para producir un efecto (dolor, placer) necesita poder imaginarse a sí mismo en el lugar del otro para logar una empatía tal que le permita prever que el efecto buscado se logre exitosamente. Cuando el efecto es el dolor y lo que provoca en el otro, este conocimiento sobre los niveles de tolerancia concretos que una persona puede tener brindan cierta certeza, que se verifica en esta comparación entre el sadismo femenino y el masculino.