Está eso de lo que habla ale_sumiso: la fantasía sobre cierta sensación no equivale a la sensación en sí misma.
En las fantasías uno es el Maestro Titiritero, todo el universo se ajusta al libreto que tenemos. En el acto real, los otros tienen sus voluntades, deseos, limites y temperamentos particulares, la realidad misma se empeña en desafiar a la letra de nuestros libretos. Y también las sensaciones son meros personajes en las fantasías, se ajustan al libreto, difieren de la sensación real, y aún cuando se cuente con la experiencia de tal sensación, lo que es fantaseado es una síntesis de aspectos e intensidades que nos interesan, ni mas ni menos.
A mí me ha sucedido con frecuencia esto de que la realidad difiera de lo fantaseado. Lo que me parece muy bueno: qué aburrida sería una realidad condescendiente, qué poco nos aportaría, y qué sólos estaríamos, verificandonos en un universo solipsista-onanista. Lo interesante es el descubrimiento permanente, el encontrarse con el otro, que no es como uno fantasea, y re-encontrarse a uno mismo de formas distintas a como uno se imaginaba.


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