ROSANEGRA
Reg.: 08 dic '07
Mensajes: 1082
Ubicación: Argentina
Sexo: Mujer
Edad: 37
Rol: Dominante
Collar: {RN}
No tiene sumisos/as

enviado el viernes 29 de julio de 2011 a las 20:19:25
Interesante tema; me lleva a reflexionar (en realidad hace tiempo que reflexiono sobre esto). ¿Soy dominante en todos los aspectos de mi vida? Mmmmmm; la verdad es que yo diría que no; pero que tampoco soy sumisa.
A ver si logro explicarme sin hacer un enredo :P
Para mi dominar es algo que está directamente realacionado con el poder. Con tenerlo y ejercerlo. Y a su vez el poder es algo que está directamente relacionado con la responsabilidad (yo no concibo una cosa sin la otra). Dentro del "campo erótico" (por llamarlo así) del BDSM, tener y ejercer el poder me genera enorme placer y la responsabilidad que viene ligada a eso no se siente para nada como una carga. En cambio, en otros aspectos y situaciones de la vida esto no siempre es así, (yo dirìa que casi nunca). Por ejemplo; ser jefa en una situación laboral puede reportarte algo de placer, sí, pero lo más seguro es que también obtengas en el "combo" bastante estrés y dolores de cabeza que muchas veces te hagan preguntarte si ese placer que puedas obtener en "estar al mando" vale las aspirinas que te tenés que tomar después. Por lo tanto yo no soy para nada una persona desesperada por tener la batuta de todo todo el tiempo, porque tampoco soy una persona desesperada por asumir responsabilidades de todo todo el tiempo; en ese aspecto creo que soy más bien bastante vaga, en la medida de lo posible prefiero evitar la fatiga como Jaimito el cartero :P Y solamente asumo una actitud de liderazgo cuando considero que la "causa" vale la pena el esfuerzo, cuando miro a mi alrededor y al parecer no hay nadie que lo pueda hacer mejor que yo (entiendase, en esas situaciones en las que noto que la gente que me rodea no tiene idea de qué hacer ni para qué lado correr y yo sí) o cuándo otros me piden que lo haga (que tampoco es garantía de que acepte el "honor", porque como ya digo depende mucho de si creo que vale la pena o no)
Dicho en otras palabras; ni mi ego ni mi autoestima dependen de tener el poder. Puedo vivir perfectamente dejando que otros se hagan cargo de aquellas cosas de las que no me interesa ni tengo la menor gana de hacerme cargo. Si a ell@s los hace felices por mí está bárbaro.
Ahora bien; por otro lado; resulta que no soy nada tolerante con los incompetentes. Y se me hace muy cuesta arriba (por no decir imposible) aguantar que un/a tarad@ esté al mando. Y mucho menos que pretenda mandarme a mí. (Mi madre tenía un nombre para esta clase de personajes, los llamaba "pirinchos"). Cuando esto se da en el marco de una situación laboral mi mente empieza imediatamente a buscar una salida y en la primera oportunidad me tomo las de "villa diego" sin mirar atrás. Que es la cosa más sabia que puedo hacer teniendo en cuenta que no sirvo para "caretearla" y cuando no te tengo respeto se me nota, (y cuando se me note ya no te voy a caer simpática). Por lo demás, puedo seguir las órdenes de un jefe o jefa por mandón o mandona que sea siempre y cuando demuestre ser un/a buen/a líder y que sabe para donde lleva el "barco". Y sólo porque me pagan para que lo haga, porque obtengo un beneficio a cambio, o sea, porque me conviene.
Sin embargo yo no definiría eso como una actitud sumisa, para nada. Creo que puedo decir que la única persona en mis 36 años de vida que alguna vez tuvo alguna autoridad real sobre mí fue mi vieja q.p.d. Y mucho antes de que se "mudara al otro barrio" ya había mermado bastante porque yo era en ese momento una mujer adulta de 30 años. Y en líneas generales y salvo rarísima excepción hago e hice siempre lo que me dio la gana. Crecí con bastante libertad (también hay que sumarle a esto el hecho de que creo haber sido siempre desde chica una persona con bastante sensatez y poco propensa a usar esa libertad de manera estúpida). Mi madre, que fue principalmente la persona que me educó, nunca me exigió obediencia ciega. Cuando daba una orden y yo preguntaba por qué se suponía que tenía que obedecerla, jamás me respondía con un "porque yo lo digo", sino que me explicaba las razones y no subestimaba mi capacidad de entendimiento ni forzaba mi voluntad. (algo muy sabio de su parte porque soy de naturaleza rebelde; aunque creo que ella simplemente se dio cuenta desde el vamos que "de tal palo tal astilla" y viendo un reflejo en miniatura de sí misma supo qué hacer conmigo y que no) En síntesis; esta mujer sabía hacer honor a la frase de aquella firma de ANTON: "La autoridad no se impone; la autoridad se merece". Y yo le obedecía por 3 razones: por respeto, por confianza y por amor. Pero la tarde de enero en que arrojé sus cenizas al viento desde la cima se una montaña ahí se terminó eso.
Por otro lado, soy la mayor de 9 hermanos y hasta que ellos se convirtieron en adultos dueños de sus vidas, ejercí el rol de "líder de la pandilla" y mano derecha de mi vieja.
Siendo bombera voluntaria, en más de una ocación me tocó estar al mando de una dotación en una situación de emergencia. Y otras veces en la posisión de obedecer órdenes muy al estilo "milico", "sí señor" "no señor". Porque como ya expliqué alguna vez en algún post, es esa clase de situación no hay tiempo de hacer un democrático debate sobre cual es la manera de proceder. El grupo actúa como una especie de "maquinaria" bien engrasada y entrenada bajo el mando de un líder (o eso es lo que se intenta por lo menos). En esos casos no me cuesta nada seguir órdenes, porque quien tiene el poder no responde a una cuestión de egos. Se persigue un bien mayor que es el de socorrer y ayudar, a si que no tengo el menor conflicto con eso.
Bueno, no los aburro más, este post se me hizo larguito y creo que ya dejé claro mi punto. No soy dominante siempre y en toda circunstancia ni me interesa, pero tampoco creo tener una naturaleza inclinada a la sumisión ni dentro del BDSM ni fuera de él.
Besos.