Su dedo índice recorre con la uña el dorso del miembro que se balancea, y se demora en el glande dibujando un círculo alrededor de la corola hasta que tropieza con mi anillo prepucial. Me mira con picardía, como intentando apreciar el efecto que me causa su caricia. Entonces comienza a contarme:
-Cuando era niña- me dice mirándome el glande pletórico mientras lo recorre con la uña – vi una vez follar a dos burros. Tenían a la burrita atada a un palenque y le habían puesto unos trabones de cuero en las patas para que no coceara. Entonces un mozo apareció trayendo del diestro al garañón. Era un burro grande y negro que caminaba apurado, zapateando de costado y hocicando en el aire y lanzando rebuznos cortos y ansiosos, ¿te imaginas?, venía revoleando un carajo que ya lo quisieras tú...¡enorme!, grueso y largo como tu brazo. Yo estaba con mi madre y no entendía muy bien lo que estaba pasando, nunca había visto algo así, ni siquiera sabía lo que era follar.
Lo pusieron detrás de la burrita y enseguida el bruto comenzó a olerle y mordisquearle la entrepierna y el coño, gruñendo y resoplando mientras soltaba de sus bragas medio metro de polla. La burrita quería patear pero estaba atada, entonces soltaba relinchos cortos y agudos...estaba como indignada, ¿sabes?...pero al burro no le importaba, le lamía la chocha con urgencia y después levantaba la cabeza y olía el viento replegando el labio como si se riera...¡ja, ja!, ¡era cosa de ver cómo se preparaba!- Hace una pausa y me mira con sus enormes ojos brillantes. –De pronto se abalanzó sobre el anca de la burrita, empujándola, y se le alzó sobre el lomo mientras la polla se le ponía tan dura como un garrote y la cabeza se le hacía redonda y grande como un hongo. Comenzó a empujarla con movimientos cortos de la cadera, así...- se inclina hacia delante y hace movimientos coitales bruscos y rápidos para mostrarme lo que dice. – y le saltaban gotitas en el aire de apurado que estaba. Le buscaba la entrada con empujoncitos, como si quisiera pincharla, hasta que la penetró hasta el fondo con tres o cuatro empujones brutales.
Mientras habla me manosea el glande cada vez con más ansiedad.
-La burrita abría las patas y agachaba la cabeza, abriendo la boca como si masticara algo y tenía los ojos como angustiados mientras recibía un metro de polla adentro... pero se la aguantaba firme; y el bruto le mordía la cruz y la cepillaba cerrando los ojos y rebuznando bajito. Yo me preguntaba porqué la burrita no se tiraría al suelo para sacarse ese palo de adentro, entonces el macho se mandó a fondo y le empezó a largar chorros mientras le balanceaba la cadera, con empujoncitos como si la estuviera picoteando. La cola le gatillaba arriba y abajo...así- e imita la cola del burro con su dedo curvado frente a mis ojos.
Entonces se echo para atrás- continúa –y la polla salió de adentro de la burrita con un ruido...como un suspiro... y estaba toda chorreando, con la cabeza como un plato. Yo me quedé como helada. Creo que me asusté.
Se queda un rato pensativa, acunando mi falo en la palma de su mano y de pronto continúa: -Esa noche yo no podía pensar en otra cosa que en el burro...estaba en la cama, calentita, mirando como mi abuela tejía frente a la estufa y comencé a apretarme la entrepierna pensando en aquel palo negro y brillante que se arqueaba hacia atrás soltando gotitas mientras el garañón avanzaba en dos patas, encabritado, sobre la burrita. De pronto sentí venir mi primer orgasmo. Yo no sabía qué me pasaba, pero no podía parar de manosearme el coño, y tenía que aplastar la cara contra la almohada para que mi abuela no escuchara mis suspiros.
Nuevamente permanece pensativa, con los ojos brillantes, pero ahora ha comenzado a apretarme el falo sin darse cuenta. Yo estoy duro como una roca. No me he excitado con su cuento, sino con la idea de esa niñita morena masturbándose bajo las sábanas, pensando nada menos que en falo de un burro.
-Desde ese día- continúa –siempre he deseado revivir entre mis piernas la sensación que me produjo aquel garañón...y no es que quiera follar con un burro, ¿sabes?... lo que quiero es follar con un chaval que la tenga bien grande y que la use como un burro...mira, más que la follada lo que me excita es el coqueteo... lo primero...quiero sentir que se me vienen encima con la polla dura y soltando gotitas...
Me mira con franqueza, un poco turbada por su picardía, su confesión y sus recuerdos. Me aprieta el pene con fuerza, como si quisiera exprimirlo, y me dice casi en un susurro ahogado: -quiero sentir lo que sentía la burrita..


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