CristianFate
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enviado el jueves 05 de mayo de 2011 a las 23:51:28
Tapa del segundo album de Led Zeppelin, 1969. Debe haber llegado a Mar del Plata a principios de 1970. Todavía recuerdo cuando lo oí. Yo tenía 14 recién cumplidos. Se me rompió todo por adentro. Desde ese día BDSM y heavy metal siempre estuvieron juntos. Suelo escucharlo, y cada vez vuelvo a sentir lo que sentí aquella vez y hasta huelo el mismo olor irrecuperable de aquel momento mágico.
El album tiene que escucharse todo de una (aunque yo en aquella época tenía que darlo vuelta), y en lo posible a oscuras y de noche. Ya con Wota jola lo lav (Whole Lotta Love) sabés que nunca más va a ser el mismo. Ruidos, gritos, el solo de Jimmy Page a la mitad y la voz orgasmeada de Robert Plant... Cuando terminó no sabía donde estaba, quizás ya sumergido en las mazmorras romanas que ya estaban clavadas en mis fantasías para entonces.
What is and what sholud never be (Lo que es y lo que nunca debiera ser) empieza casi sin darme cuenta. De pronto Plant te susurra cosas dentro de tu mente y de pronto comienzan a gritarte but the wind won't blow y vos no deberías ir. Y cuando ya estás arriba Plant vuelve a bajarte con ese eco extraño como si te cantara desde el inodoro. Y otra vez arriba y otra vez abajo... Hasta que no sabés si estás arriba o abajo, mientras Plant grita baby, baby, baby, mientras se va arrastrándose entre sombras.
La Canción del limón (The lemmon song) te toma del cogote desde el principio con los riffs del bajo de John Paul Jones, mientras Plant y Page se cruzan entre si llorando con la guitarra y la voz, como si cada uno se metiera adentro del otro. Parece un blues, pero nunca llega a serlo. Sentís algo que no debieras sentir, como si la banda te hubiera dejado huérfano. Para entonces te duele el alma.
Thank you llega como un remanso, con ese aire sinfónico que le da el órgano y la guitarra de 12 cuerdas. El tema me lleva mar adentro. Las palabras de Plant te llegan como un abrazo: y aunque el sol se niegue a brillar yo te seguiré amando (If the sun refuse tu shine i will still loving you). Ahí tenía que pararme para dar vuelta el disco.
Cuando escuché las cuatro primeras notas del riff inicial de Heartbreaker (Rompecorazones) ya sabía que era de ellos. El tema continua y se enrrosca más y mas en tu cuerpo. Bondage puro. La guitarra de Page te tira para un lado y la voz de Plant para el otro. Entre ambos te descuartizan mientras el riff sigue y cuando ya parece que no podés más, empieza un solo de guitarra que termina de sacarte el corazón chorreante de sangre. Ya ni me acuerdo que apenas media hora atrás vivía en otro mundo, un mundo al que ya no sé como volver, al que ya no me interesa volver. La canción termina cuando se dá cuenta que ya sos una piltrafa. Y entonces te tiran así como así Living loving she's just a woman, sin que puedas respirar. Cuando ya creo que no puedo más, puedo mas. Toda de corrido, con ese riff agotador. Después me enteré que era una canción en donde humillaban a una grupie de la banda, que se parecen mucho a las esclavas sexuales, ¿no?
Ramble on es un cierto respiro lleno de códigos del Señor de los Anillos. Bonham repiqueteando en un tarrito de plástico, y el bajo de Paul desescalando. Un momento de meseta hasta que te vuelven a tomar de las bolas con Moby Dick: el riff inciial y luego el solo de batería que te impone la conciencia de tu desnudez absoluta. Y cuando ya estoy disuelto en la noche llega Bring it on home (Traetelo a casa), que empieza con ese blues de armónica y bajo, hasta que te relajás y cuando no la veías venir reaparece el zepelín hecho huracán de la mano de otro riff de Jimmy Page y la voz turbia de Plant suplicando Bring it on home.
Cuando el brazo del Winco se levante y vuelve a su posición para hacer clic, mi mente ya no estaba más allí, y creo que mi cuerpo tampoco. Led Zepellin II fue mi primera sesión BDSM.