He leído el post original y me permito discrepar con la autora.
En primer lugar, no creo que las mayores o menores ganas de "emparejarse", dependan del género.
En mi experiencia, depende del carácter de cada persona.
Además, la historia no dice eso. Siempre han sido las mujeres las más interesadas por formar una familia. De hecho, el no casarse a determinada edad, o el no haber sido madres, son cuestiones típicas de mujeres. Ningún hombre de 35 años se preocupa si está soltero o si no ha sido padre. Por el contrario, son el mal ejemplo para las mujeres de sus amigos, que buscan casarlos con alguna amiga suelta o directamente alejarlos de sus maridos.
Volviendo al tema del carácter, hay gente que no sabe vivir sola, independientemente de su sexo. Y por el contrario, hay otras que necesitan el "aire" de la libertad. De la soledad, para ser más claros.
Y esto último lo digo por experiencia propia. Vivir solo, para un hombre, es una experiencia fantástica.
Les cuento algunas de las indiscutibles ventajas de la soledad masculina (sobre la femenina no tengo data) :
- Disponer del baño con absoluta libertad de hacer en el lo que a uno se le ocurra, sin escuchar cuestionamientos.
- El despatarrarse en la cama, pedorrear y eructar, sin escuchar cuestionamientos.
- El recibir amigos hasta la madrugada, sin escuchar cuestionamientos.
- El prepararse un sandwich a las 3 o 4 de la mañana, sin escuchar cuestionamientos,
- El poder ver todas las películas que a uno se le ocurran, especialmente aquellas donde no exista ni una sola escena con un beso, sin escuchar cuestionamientos.
- La libertad para armar una orgía o para cambiar de compañía sexual todos los días, sin escuchar cuestionamientos.
- El poder comer en la cama hasta una sopa, si a uno se le da la gana, sin escuchar cuestionamientos.
- El poder contratar, por unos pocos pesos que en definitiva van y vienen, a una empleada que se ocupe de hacer todo lo que uno no quiere hacer y con la fantástica ventaja de que, porque uno le paga un sueldo digno, no tener que escuchar cuestionamientos porque el baño está húmedo o porque uno se cambió dos veces de ropa por día durante toda la semana.
- El no tener que ir a fiestas familiares ajenas, sin escuchar cuestionamientos. Y ni propias, porque como uno es soltero, no lo invitan porque hasta para la familia de uno es evidente, que uno tiene cosas más divertidas que hacer que estar con ellos.
- El placer de consolar a un amigo poniendo cara de perrito culeado, cuando un amigo casado nos dice que es envidiable la libertad de la cual uno goza, mientras nosotros le decimos : "No creas, yo cambiaría todo por la felicidad de una familia". Especialmente cuando uno todavía no decidió si a la noche iba a meter a una o dos chicas (de las fáciles, obviamente) en su cama.
- El ir a comer a restaurantes solo y que el mozo ya sepa lo que a uno le gusta y no rompa porque uno quiere comer algo difícil de preparar.
- El no tener que soportar una familia política, sin escuchar cuestionamientos.
Y no entremos a sumar los costos de la familia. ¿Quieren la cuenta? Desde ya que cuesta muchísimo menos el sexo pagando que por amor.
Yo me casé. Muy enamorado, aclaro. Yo quería un departamento y mi entonces novia quería una casa. Conclusión, terminamos con un departamento con un jardín de 120 m2, pero en un quinto piso, con árboles y todo. Luego vino el primer hijo. Ese departamento que, para un soltero era espectacular o para un matrimonio sin hijos... ya no servía.
Buscamos uno más grande, por si la familia se agrandaba a más de un hijo, de tres dormitorios. Para hacérselas corta, de ese nos mudamos a otro "a no más de 5 cuadras del colegio de los chicos", porque el otro quedaba a unas 15 cuadras. Y parecía que nos iba a dar buen crecimiento, porque de hecho había dos habitaciones (un escritorio y un playroom) que no necesitábamos y casi no las usamos nunca.
Cuando tuvimos todo eso... volvió con el planteo de la casa. Para hacerla corta, nos mudamos a una casa. Y a los cinco años nos divorciamos. Todo duró 20 años. 20 años en los cuales mi ex mujer, nunca jamás en la vida realizó una sola tarea que aportara ni un centavo a la familia. Y no era que hacía las tareas de la casa, porque de no haber sido por la señora que trabajaba en casa, mi vida hubiera sido un arrugue permanente. Eso sí, tengo que agradecerle que cada vez que voy al Patio Bullrich, salen de los negocios a saludarme y a preguntarme por ella. Me hizo bastante popular, le reconozco.
Si sumamos todos los m2 que compré sin necesitar, todas las prepagas para cuatro personas en lugar de para uno solo, todos los "kindergarten", todos los colegios "Saint Carajo's" porque era muy importante que los chicos hablaran perfecto inglés, todas las universidades que me faltan... créanme que si no tuviera dos niños preciosos que eligieron vivir conmigo cuando nos divorciamos... lo último que haría, de volver a nacer, sería casarme. Ni loco.
Aviso para los jóvenes solteros novios : Lo único que paga el casamiento, son los hijos. El amor, nunca es eterno. Aunque en algunos casos, la resignación ayuda.
Y no reniego del amor. Viví, de los 20 años de casado, alrededor de 18,5 años muy enamorado. Pero podría haber prescindido y haberme consolado comprándome ese Astor Martin que siempre me gustó y no se por qué corno James Bond podía tenerlo y yo no.
Por lo tanto, descreo y desmiento la premisa de Lady Roxy.
Nada más feliz que un varón en pleno uso de sus libertades intelectuales y sexuales, con una razonable billetera en el bolsillo y SOLO.
Tengo una estadística que avala mi teoría. No vaya a ser que para refutar una estadística, no tenga yo otra.
¿Quién de ustedes no conoce a una de esas parejas con muchos años de casados, en los cuales la mujer va cainando toda arreglada y pintada y el pobre hombre viene medio arrastrándose con un bastón, fruto de un ACV?
¿Vieron el caso inverso alguna vez? ¿Con qué frecuencia unos y otros?
La teoría es que, cuando uno se casa, las mujeres van succionándonos la vida. Por eso morimos antes que ellas.
Y la demostración más clara de que esta teoría tiene razonable validez es que, díganme ustedes, si conocen a algún cura que muera joven de causa natural. No debe haber trabajo mas "salubre" que ser cura. Deben ser los que tienen mayor tasa de sobrevivencia en el universo.
La santa y sabia Iglesia católica los ha protegido, en su sabiduría milenaria, prohibiéndoles casarse. Dios sabrá por qué lo hizo, para proteger a sus hijos más dilectos.
Con estas reflexiones cierro mi caso y teoría. Y como decíamos en el colegio, al terminar la demostración de los teoremas:
l.q.q.d. (lo que queda demostrado).