En mi larga vida de masosum me he descubierto en distintos lugares...
Son como fotos en las que me descubro, en las que digo:"Este soy yo!"
Las fotos, imágenes vivas, las he podido ver, y me he proyectado en ellas.
Por ejemplo, he estado recientemente en varias ocasiones tanto en el Zoológico como en el botánico, y he podido captar en determinadas circunstancias, mi presencia proyectada en pleno estado masosum.
Los llamaría "estares". Aquí van algunos.
"Estar chimpancé": El chimpancé jugaba con su banana y hacía acrobacias alrededor de ella mientras la gente reía y le tiraba más bananas (más los padres que los hijos). Cuanto más bananas le tiraban, más gracias hacía el chimpancé y más reían los "espectadores" (varios se reían de él, más que con él). En un momento sentí que era el chimpancé. Gesticulando e hiperactivo dentro de su cautiverio con sus propias monerías. Y que podría vivir por la gracia de las bananas. Me dije: "Yo soy ese chimpancé".
"Estar boa constrictora": Paradójico. Una serpiente con su potencia devastadora, con la belleza de sus relieves, paseando sus lentitudes tras un ínfimo cristal. Moviéndose en un breve espacio con la máxima elegancia, expandiendo su máxima potencia en el mínimo espacio que le han atribuido. Me dije: "Yo soy esa boa constrictora".
"Estar orquidea": Entré al invernadero y las descubrí. Eran las Phalaenopsis hieroglyphica. Con sus pétalos con rayas como heridas de flogger encabezando en un fondo blanco como la leche, gloriosas en su alicaida presencia, fijadas en la potencia de alguna forma de tallo. Hermosas y frágiles, nacidas para ser heridas...yo me dí cuenta en seguida. Me dije: "Yo soy esas Phalaenopsis hieroglYphica".
"Estar boxer": He visto una perra boxer la vez pasada llevada por su dueño. Bella. Salivaba de una forma única. Sacaba su lengua afuera con un máximo de apertura y desesperación para recibir el líquido que fuera en medio del calor sofocante. En un momneto abrió sus piernitas divinamente y lanzó su pis a la vereda, una estética para hacer pis como nunca ví. Tenía su collar reluciente, con su nombre, con su dirección. No lo pude evitar. La vi, la sentí, me proyecté, y me dije: "Yo soy esa perra boxer".
Yo seguiré en otro momento. Les dejo a ustedes consonar con estos estares o descubrir otros en ustedes (ustedes, masosum, o ustedes, por qué no, Sadomin, cuando descubren esto en ustedes, sea para vivirlo como yo, o para verlo reflejado en un otro, porque la foto se les hizo para ubicar el cuerpo de un otro, y no el propio, en ese lugar.


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