Descubrir el foro de Mazmorra hace cinco meses fue el punto de partida para esta nueva vida de adicción incurable. ¡No tengo paz! En este Bologne Sur Mer neuquino que me encuentra en largas lecturas, en largos silencios, rodeado de extraños ante los que realzo mi gesto extranjero para volverme aun más extraño a ellos, conquistar mi turno de cyber para buscar el portal salvador lleno de gentes de historias afines se asemeja a la excitación de un niño ante el juguete que han traído los Reyes Magos y que está ahí, aun por abrir.
Desde hace cinco meses...¡la vida es color Mazmorra para mí! (la vida pasa por pensarme ensimismado en ese turno de cyber, y en viajar a Buenos Aires, una vez por mes, para ver a mis ídolos, mazmorreros de carne y hueso).
Y como la vida es color Mazmorra, los colores van del blanco a al negro, del violeta al negro, del negro al blanco, y así.
El foro me hace ver todos los colores en muy poco tiempo. De entrada, me impresionó el nivel de violencia. Leía los hilos, y veía que todos se "mataban", palo y palo, que se trataba de disentir de lo que decía el otro, por mero deporte o costumbre. Después, me pareció que en muchos hilos, era como en "Cien por ciento lucha" o "Titanes en el Ring", que la gente se peleaba, pero en realidad era como que jugaba a pelearse. y también veía que los mismos que se "mataban" en un hilo, arrullaban como dos palomas en el siguiente. Creo que decidí entrar en la lucha a mi manera. Porque pese a que odio la violencia, algo en mí parecía necesitarla(¡no sé si hablar en pasado!). Y entonces, en vez de tratar de introducirme en el código de unos, decidí tratar de introducir a otros a mi código. Sabía que había una forma de provocación en ello. Un día Sereneiders (a quien aprecio mucho porque siempre arriesga exponiendo sus pensamientos, y porque no oculta jamás las pasiones que lo mueven) me hizo ver, amorosamente (así lo sentí), que podía compartir mis metáforas de otra manera, que mis experiencias podían llegar a compartirse verdaderamente desde el valor que tenían(Yo me estoy Sereneiderizando un poco, y él, estoy convencido, también se está empezando a mosheizar un poquito). Y me dí cuenta de un mecanismo mío: Yo trato de decir dos más dos matemáticamente son cuatro pero complico el lenguaje para que parezca que dos más dos son cinco y lo hago de tal manera que nadie me pueda discutir lo que digo, total lo que estoy diciendo ya no es matemático. Y veo que muchas personas, en los hilos, pueden decir dos más dos son cuatro matemáticamente, y aunque ese dos más dos sea cinco, ellos defienden el dos más dos son cinco como si realmente fuera un dos más dos son cuatro, con una pasión extraordinaria.
Percibo en muchos, así como un gran coraje para criticar y exponerse a ser criticados, una dificultad manifiesta para autocriticarse. Como a mí me cuesta mucho más la primera cosa que la segunda, trato de pensar por qué esto es tan difícil, por qué a la gente aquí le cuesta tanto exponer sus defectos también, como si el hecho de exponerlos pudiese ser un motivo como para que un "otro" nos destroce. Yo creo que, aunque a veces no parezca, hay amorcito(y lo compruebo cuando nos encontramos "en vivo") por aquí. Estoy convencido de que el que abre sus supuestas debilidades no es débil por ello, sino todo lo contrario. Y que se enriquece el conocimiento de uno, se hace todo más profundo, todo más auténtico.
Después está ese deseo irrefrenable por liderar a toda costa, de que el mensaje de uno triunfe sobre otros mensajes. Yo me reconozco en esto (a veces mi palabra trata de amigar a todo el mundo porque tengo alma de terapeuta de grupo, y a veces porque quiero que la gente se enamore de mi palabra. ¡A veces me gusta el aire fresco que tomo cuando a mi hilo "no viene ningún amiguito"!, es una interesante experiencia de ascetismo hílico para mí) y reconozco a muchos foristas en esto. Creo que está en el ser humano ese intento irrefrenable por liderar. Liderar desde el silencio, desde el pleito, desde la originalidad, desde muchos otros lugares. No me parece un mecanismo terrible, pero acerca mucho cuando el otro puede reconocerlo, sobre todo porque es un mecanismo universal.
Dalmiro Sáenz dice que uno prefiere muchas veces ser querido a ser "sabido". En mí, esa idea ha calado, porque durante mucho tiempo he creído, y esto viene de muy niño, que sí uno dice lo que siente y al otro no le gusta, el otro te va a retirar su afecto. Y estoy luchando contra esto aun. admiro a muchos foristas (¡digo muchos porque realmente percibo que hay muchos!) que se exponen a disentir a riesgo de ser reprobados, y que no renuncian a sus convicciones.
Admiro el humor que circula en muchos hilos. Existe un humor que es un tesoro aquí, que es único. Y no sólo el maravilloso humor que copa "preguntas insólitas".
Es difícil e interesante la experiencia de aprender cosas que son extrañas al estilo y estéticas propias. A mi cuesta un Perú porque paso permanentemente de "lo mejor es mi estilo" a "lo mejor es el estilo del otro", pero...¡como he aprendido a matarme de risa con el humor y la creatividad hilarante de Ferdragón! Y juro que me ha costado un Perú valorarla en verdad. Les deseo a muchos que puedan acercarse a aquello que "les cuesta un Perú!
Yo tengo la tendencia a querer tener "un millón de amigos". Y veo tendencias, en algunos, a querer tener "un millón de enemigos". Son dos extremos.
Necesitaba decir todo esto. Me siento honesto al decir lo que digo. Al traer mis contradicciones, que, de hecho es lo que todos tenemos. Tengo mis connivencias constantes, pero sé que me trato de exponer cada vez más con el corazón en la mano aquí.
Claro que después, nos encontramos cara a cara, y con muchos con los que "ni nos damos en el foro"...¡¡ nos terminamos emborrachando del abrazo hasta las seis de la mañana!!
Ojalá les sirva este hilo a muchos para pensar el foro que vivimos. Seguro que aun puede ser mejor de lo que es.


Mensajes Personales
21181
121
28






