dasautox
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No tiene Amo/a

enviado el jueves 14 de abril de 2011 a las 22:34:04
Hay un escenario que es de los mas perverso (y quizás, siniestro) que existe...
Es el caso de la noche anterior a la que un condenado a muerte va a ser ejecutado.
Todos nosotros desconocemos el momento, el lugar y las circunstancias en los cuáles va a tener lugar nuestra propia muerte.
El imaginarme que en determinadas circunstancias, un poder que emana de la sociedad, avalado por la legalidad del procedimiento, puede determinar el día, la hora y la forma en que va a ocurrir mi muerte, siempre ha ejercido una extraña atracción hacia mí.
Hay un excelente cuento de Jean-Paul Sartre, "El Muro", que describe los estados emocionales por los que pasan un grupo de republicanos durante la guerra civil española la noche previa a su ejecución, al amanecer del día siguiente (al margen de que en este caso específico sea mas que cuestionable la legitimidad de los procedimientos...)
También están los rituales...al condenado se le otorga todo lo que pida para su última cena, por ejemplo, y una serie de "privilegios" mas.
He visto que muchas ejecuciones, incluso, son presenciadas por un público de lo mas heterogéneo (personas que son invitadas especialmente...) lo cuál convalida aún mas, desde lo social, le ejecución del reo.
Para mi todo esto constituye uno de los escenarios mas perversos, y con mas morbo. Mas que nada por que se llega a ese escenario después del correspondiente juicio, del ejercicio del derecho a la legítima defensa, en fin, después de cumplir con todos los procedimientos legales y con lo... "políticamente correcto".